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LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA EN LA PAREJA: DESARROLLO DE LA RELACIÓN DE MALTRATO (II)

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Si el cortejo ha llevado a buen fin, aparece rápido la fase del enamoramiento o del encanto. Es la fase en la que todos son aparentemente felices.[] Nietzsche afirmaba que “el amor es el estado en el que el hombre ve las cosas distintas de como son“. Nada más cierto en este caso. []

Esta es la capacidad que tiene el maltratador: la de hacer que algo normal se convierta en increíble, de convertir lo imposible en posible, conquistando así la confianza de la víctima elegida, hasta el punto de hacerla fiarse completamente. Esta confianza conquistada por el maltratador representa, por ello mismo, la defensa principal de cada crítica y de cada ataque proveniente del exterior de la pareja. Por un tiempo indeterminado, gracias a la confianza concedida, la mujer verá la realidad con lentes deformantes gracias a las cuales la pareja gozará de un aura de protección. []

Por ejemplo, la víctima confunde control de los celos con amor, confunde la falta de emociones (ausencia de afectividad) con fuerza de carácter, confunde el desinterés con libertad a ella concedida, etcgood-morning-darling-roy-lichtenstein

Son verdaderos y propios autoengaños y son la causa principal de la imposibilidad de la víctima de darse cuenta de la situación que está viviendo.

La rotura del encanto es una fase que puede variar mucho en el tiempo, según los casos. A menudo se coloca temporalmente tras el matrimonio o tras algunos meses de convivencia. []

thinking-of-him-1963Desde el punto de vista dinámico, suceden dos cosas extremadamente importantes para comprender el mecanismo psicológico del abuso relacional, porque en este punto el maltrato se revela en su forma más evidente. De hecho

más o menos rápidamente el maltratador se da cuenta de que la víctima no quiere, no puede, es incapaz o rechaza satisfacer todas sus expectativas egocéntricas

Por ejemplo, el narcisista se puede quejar de tener junto a si a una persona que no tiene intención de confirmarlo continuamente, o bien se da cuenta de que ella no puede admirarlo y aprobarlo siempre (a veces ella trata de pensar diferente de él ¡e incluso de tener razón!). El obsesivo puede percibir el deseo de autonomía decisional de ella como intento de rebelión. Un paranoico puede interpretar las atenciones de un colega de trabajo como una traición de ella, o como el intento por parte de otro de arrebatársela.

Y la consecuencia directa es finalmente él decide que ha sido traicionado en sus expectativas por su propia compañera. []

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El maltratador en este punto, como se siente víctima, se siente moralmente autorizado a proceder con la violencia psicológica, [] actos de maltrato que toman la forma de la venganza, reivindicación, castigo, violencia, tortura, acciones que le permitan equilibrar la situación.

Pero ningún acto será nunca compensatorio, porque ningún acto tendrá la suficiente fuerza compensatoria para nivelar una interpretación tan egocéntrica, y por ello se perpetrarán hasta el infinito.

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

 

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA EN LA PAREJA: DESARROLLO DE LA RELACIÓN DE MALTRATO (I)

Obra del artista pop Roy Lichtenstein

Obra del artista pop Roy Lichtenstein

Las fases de Walker que describen el ciclo de la violencia describen la ciclicidad de los comportamientos violentos, sobre todo de las explosiones físicas, en el interior de una relación ya creada.

Pero ¿qué sucede antes? ¿Es posible trazar una panorámica del escenario precedente?

En otras palabras, ¿cómo puede uno llegar a involucrarse en una relación así?

¿Es posible indicar un momento en el que claramente el maltratador se quita la máscara, mostrando el que realmente es?

Entrevistando a un grupo de mujeres que están viviendo relaciones de maltrato ha sido posible delinear una dinámica de desarrollo de las relaciones, analizándolas desde el principio, que he subdividido por comodidad descriptiva en fases.

Las primeras fases de este modelo son: la caza, el cortejo, la fase del encantamiento (o enamoramiento) y la rotura del encanto (sufrimiento). Sucesivamente, en base a la modalidad de equilibrios que creen el maltratador y la víctima, el camino se dividirá en rebelión de la víctima, sumisión y trinchera.IMG_4032

El desarrollo y la duración de las fases están determinadas por diversos factores, entre los cuales las soluciones intentadas de los dos protagonistas, es decir, por sus intentos de gestionar el malestar y las modalidades recíprocas de equilibrar las relaciones. []

La fase de caza es llamada así para subrayar el aspecto depredador del maltratador, puesto en evidencia de manera acorde en toda la bibliografía consultada.

“El maltratador es un depredador”. []

Cada depredador desarrolla un estilo de caza del todo particular, en sintonía con la propia estructura de su personalidad. Pero atención: la depredación se refiere a la necesidad de conquistar a su víctima. Aunque es verdad, como subraya Bancroft, que la mayor parte de los maltratadores no comienza una relación con la finalidad consciente de abusar de su pareja.

Estas personas se ven empujadas por la necesidad de la conquista de un territorio físico (que a menudo lo constituye la casa) y relacional (la pareja y/o los hijos) sobre los que ejercer el propio control. El maltrato es algo que se inicia progresivamente y y más o menos velozmente, pero con el tiempo. También el maltratador desea realizar sus sueños de una pareja y una familia feliz, el maltrato relacional es algo que se desarrolla después.

He identificado el momento del cambio comportamental en la fase de la rotura del encanto. Veremos cómo y por qué. 40-4044-DH6LF00ZLa fase de caza corresponde a la fase más social del maltratador. Aquella en la que está obligado a frecuentar lugares (su territorio de caza) para identificar a la víctima. Algunos hombres son socialmente muy hábiles, como en el caso de los narcisistas. Para ellos moverse por su territorio es algo espontáneo, natural, placentero. Pero para otros perfiles, por ejemplo para el obsesivo o para el paranoico, 

A poem dedicated to Chat Lovemoverse entre la gente puede ser fatigoso. No es casualidad que muchos obsesivos “cacen”  a través del chat (Nota: el chat permite realizar una preselección de las potenciales candidatas. Mediante este instrumento es posible mantener diversas conversaciones contemporáneamente y elegir de entre ellas solo a las mujeres que mejor se correspondan a sus propios deseos. Permite también presentarse modificando algunos aspectos del Yo, convirtiéndose en mejores, aspecto no indiferente para quien posee escasas habilidades sociales). Después, una vez capturada emotivamente la víctima el maltratador tenderá a reducir la vida social, recluyéndose en casa o frecuentando solo un grupo estrecho o seleccionado de personas.

Una vez identificada una potencial víctima, se entra en la segunda fase, que se corresponde con algo que todos conocemos bien: el cortejo.

Todo maltratador se caracteriza por un estilo de cortejo particular, determinado además de por su habilidad como seductor por su estructura de personalidad.valentine lich

El estilo de cortejo es el anzuelo comunicativo lanzado para ver quién responde. La comparación no es de las más acertadas, pero explica bien lo que sucede: para cada pez que quiero pescar debo preparar el cebo adecuado. Y el maltratador a menudo es un pescador hábil, dotado de una buena dosis de psicología ingenua, conseguida con años de experiencia.

Es experiencia común de todas las mujeres entrevistadas afirmar que al inicio de la relación su compañero era extremadamente fascinante. De hecho, es en ese momento cuando el maltratador juega sus mejores cartas, las necesarias para convencer de que él es la persona adecuada. []

Es en esta fase cuando el maltratador sugestiona a la víctima con su promesa y la ilusiona de que entre ambos puede haber un intercambio afectivo. Su comportamiento y su comunicación se orientan a la finalidad de crear en la mente de la víctima elegida la ilusión de un escenario amoroso que sea compatible con los deseos de la víctima. Él encarna la expectativa. []

La personalidad infantil tendrá más probabilidades de ligarse en este tipo de relaciones, con una mayor dificultad de salir a causa de sus características principales: la dependencia relacional y el miedo. Está destinada, lamentablemente, a sufrir más.

Continuará…

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

ADOLESCENTES VIOLENTOS: DESARME UNILATERAL

"A mis padres" de David Hockney

“A mis padres” de David Hockney

Acudieron a la consulta los padres con el hijo, un muchacho alto y grueso, que hacía tiempo estaba en tratamiento farmacologico por un diagnostico de trastorno de personalidad borderline, pero que nunca había recibido tratamiento psicológico. Un caso considerado imposible por diferentes y notables terapeutas, que se habían negado a tratarlo tras una primera entrevista de diagnóstico.

3904930-rock-band-silhouetten-von-sechs-musikern-vector-illustrationLos padres explicaron que su hijo siempre les había dado grandes satisfacciones y hablaron de una adolescencia llena de éxitos en el ámbito escolar y en el ocio como lIder de un conjunto musical, la única situación en la que sentía que podía expresar su talento. Todo fue muy bien hasta los 17 años aproximadamente, cuando se verificó que el grupo en el que el muchacho había depositado enormes expectativas, no tenía posibilidades reales de éxito en el mundo discográfico. La fuerte decepción llevó al líder caído a alejar a los compañeros que, en su opinión, no se habían comprometido suficientemente en la consecución del objetivo común. El muchacho les lanzó graves acusaciones hasta que, incapaz de soportar la vergÜenza, empezó a aislarse y, mientras los otros músicos se insertaban en distintos grupos que más tarde se harían famosos, él, el líder, se encerró en casa y empezó a comportarse violentamente con la madre, implicando también al padre que intervenía para defender a su mujer. Ambos progenitores tenían que acudir a los servicios de urgencias para curarse las heridas.

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Lo primero que preguntamos a los padres es si alguna vez habían denunciado esos excesos de violencia y ambos declararon al unísono que no lo habían hecho por miedo a que las fuerzas de seguridad tomaran medidas que no podrían soportar. [] Es decir, la pareja había decidido sacrificarse en nombre de la violencia del hijo, considerada el fruto de su sufrimiento: desde el punto de vista de la formación y del mantenimiento del problema, pasaron de víctimas a verdugos de su hijo, adoptando una actitud complementaria que, como ya hemos subrayado, no hace más que alimentarlo. []

Dado que el papel de víctima de la madre constituía el verdadero motor del problema, el primer paso fue sacar a la víctima de su posición para actuar indirectamente sobre el verdugo. Sintonizándonos con el funcionamiento del sistema, actuamos de modo que la víctima se sacrificase más inmolándose de nuevo y en mayor grado por el hijo, pero en una dirección funcional y constructiva. En primer lugar, hicimos percibir a la mujer cómo su sacrificio conduciría rápidamente a un progresivo empeoramiento del hijo, que podría llegar hasta cometer actos de violencia autolesiva que ella no lograría impedir. Dicho de otro modo, utilizamos en primer lugar la idea patógena de la madre de la necesidad de sacrificarse para volverla contra ella. Al mismo tiempo, creamos un miedo mayor contra el miedo ya existente, esto es Ubi maior, minor cessat; si la mujer seguía soportando las vejaciones del hijo, este sufriría cada vez más, hasta llegar a la violencia contra sí mismo, con muchas probabilidades de acabar en el suicidio.

Después de esta maniobra la madre se mostró dispuesta a colaborar, declarando que por el hijo era capaz de sacrificar incluso su vida.

Prescribimos a la madre y al padre que, cada vez que el hijo iniciara la escalada de violencia, reaccionaran de inmediato saliendo de casa. Si por algún motivo la mujer tuviese dificultades para seguir la prescripción, el hoogstraten-view20of20an20interior20or20the20slippers1marido, considerado el más fuerte de la situación también por parte del chico, tendría que ayudarla cogiéndola de la mano, sacándola de casa y dejando solo al hijo. De este modo los padres acaban convirtiéndose en aliados contra la violencia del hijo, a la que no responden también con violencia ni tampoco la sufren, sino que se produce lo que en términos técnicos llamamos desarme unilateral. Se trata de una descalificación ya no en el plano del más fuerte, sino desde un punto de vista comunicativo: Siempre que te muestres violento nos iremos por un tiempo. Si lo intentas de nuevo, volveremos a marcharnos.

Se trata de una intervención mínima pero extraordinariamente poderosa porque la persona violenta, en la familia o fuera de ella, necesita de alguien con quien ejercer su presunto poder. Desde el momento en que ya no hay víctima ni tampoco quien trata de defenderla, el objetivo principal del muchacho será volver a tener a los padres con él, pero para conseguirlo tendrá que dejar de ser violento, ya que de lo contrario se marcharán de nuevo. Se obtienen dos efectos con una única maniobra; por un lado la madre se sacrifica ya no sufriendo sino marchándose en nombre del hijo, y por otro lado el hijo, si quiere tener de nuevo consigo a sus padres, tendrá que cambiar radicalmente la estrategia de su comportamiento con ellos.

"Atácanos más si te sirve de algo"

“Atácanos más si te sirve de algo”

Si no hubiésemos sido suficientemente incisivos en la sesión con la madre o si hubiésemos encontrado una mayor resistencia a colaborar por parte del sistema, hubiésemos podido proponer a los padres una prescripción con ilusión de alternativas presentándoles dos posibilidades:”Podéis marcharos o permanecer en casa diciéndole

a vuestro hijo atácanos más aún si te sirve de algo, péganos, tortúranos, haz lo que quieras si te sirve de algo“. En la mayoría de los casos el sistema implicado elige la primera alternativa y, también en este caso, se aprovecha la lógica sacrificante de los otros, porque incluso los más dispuestos al sacrificio se dan cuenta de que marcharse es menos oneroso para todos.[]

El muchacho se da cuenta de que usar su fuerza de modo positivo es mucho más beneficioso: obtiene atenciones reales, mucho más satisfactorias y agradables. Es el revés de la medalla que permite hacer subir al enemigo al desván y luego quitar la escalera (Nardone, 2004b; Nardone, Balbi, 2009): en términos operativos, el cambio no solo es deseable sino que resulta inevitable.

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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