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ESCUELA DE MILÁN: EL RITUAL FAMILIAR

 

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“Primeros pasos”. V. van Gogh

 

Una táctica terapéutica ideada por nosotros y que se ha revelado muy eficaz es la de prescribir rituales a la familia. Pueden ser rituales para ejecutarse una sola vez o bien repetitivos. Entre los rituales familiares que hemos descrito hasta ahora y que han tenido resultados sorprendentes presentamos aquí uno de manera detallada [] porque tuvo por objeto derribar un mito en cuya construcción habían colaborado 3 generaciones. []

A esta familia la llamaremos Casanti. La historia de los Casanti se inicia en los primeros años del novecientosel-campo-de-trigo-van-gogh en una granja aislada, en una zona poco desarrollada de Italia central. Los Casanti sudan aquella tierra para vivir.[]
La familia agrícola-patriarcal, en aquellas zonas y en los años treinta, casi aislada todavía del resto de la cultura, era considerada el único medio seguro para la supervivencia y la dignidad de sus miembros. Irse significaba emigrar, desarraigarse, sin ningún medio y sin ninguna preparación, privarse del apoyo y de la solidaridad del grupo en caso de enfermedades y desgracias.[]

Nacía así el mito familiar que se extendía de la familia a todos los que se acercaban. “No hay en toda la región una familia que vaya más de acuerdo que la Casanti, una gran familia donde todos se quieran, donde jamás hay una discusión, una desavenencia, un chisme“.[]

a6aacb9ddd1cae9b3dc05d84735ec3e8Con el crecimiento de la tercera generación la situación se complicó. El mito tuvo que hacerse rígido ya que las expectativas habían cambiado y las tensiones disolventes se intensificaban. Los hijos e hijas tenían que estudiar para satisfacer las ambiciones que el reciente bienestar imponía a los pequeñoburgueses. Las expectativas tornaban inevitables las confrontaciones, la competencia. Los celos y la envidia se intensificaron.[]

La regla de hierro, jamás explicitada, prohibía no solamente hablar sino también percibir cualquier gesto o comunicación del otro como dictado por la envidia, el rencor o el espíritu de competencia.  []

Nora (paciente anoréxica que dio lugar al inicio de la terapia), partícipe del mito, había terminado dudando de la realidad de sus propias percepciones. ¿Cómo osaba pensar que tía Emma y Luciana no la querían? Y si gogh_mujeres_arlespercibía a Luciana como hipócrita, envidiosa y mala, quizás era porque ella, Nora, era maligna, envidiosa y mala. []

Una vez obtenido el consentimiento de la familia la prescripción fue la siguiente:

Durante dos semanas anteriores a la próxima sesión, tendrían que trancar la puerta todas las noches de los días impares, después de la cena. Los cuatro miembros de la familia tendrían que sentarse alrededor de la mesa del comedor, sin ningún otro objeto más que un despertador que se ubicaría en el centro. Cada uno de los miembros de la familia, por turno y por orden de edad, tenía a disposición 15 minutos para hablar. Podían expresar sus propios sentimientos, impresiones y observaciones con respecto a las conductas de los miembros del clan. Quien no tuviese nada que decir debía quedarse en silencio todo el tiempo que se le había asignado, así como también el resto de la familia. En cambio cuando uno hablaba, todos deberían escuchar. Se prohibía todo comentario, gesto, expresión mímica, interrupción. Estaba también absolutamente prohibido retomar el tema fuera de la hora fijada. Todo debía limitarse a la reunión nocturna, ritualmente estructurada.gogh-white-house

El ritual, como puede verse, apuntaba a distintos fines que pueden sintetizarse así:

-Delimitar la familia nuclear como unidad distinta del clan, sustituyendo la prohibición por la obligación de comunicarse en forma plenaria sobre el tabú, pero imponiendo el secreto familiar.

-Volver a dar a Nora su puesto de miembro con pleno derecho dentro de su núcleo familiar

-Estimular la naciente alianza intergeneracional entre las dos hermanas

-Avalar, sin decirlo explícitamente, el derecho de cada uno para expresar las propias percepciones, sin ser contradicho ni descalificado. Los terapeutas en efecto, no hicieron notar a la familia el fenómeno repetitivo por el que si un miembro de la familia arriesgaba algún comentario crítico sobre el clan era normalmente descalificado por cualquier otro miembro. Prescribiendo el ritual como ha sido descrito justamente cambiaron sin decirlo aquella regla que perpetuaba el juego. []

La familia siguió el ritual y se presentó a la siguiente sesión enormemente cambiada. []

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Desde el punto de vista formal, el ritual familiar se trata de una acción o de una serie de acciones combinadas generalmente con fórmulas o expresiones verbales, de las que tienen que participar todos los miembros de la familia. Para ser eficaz el ritual tiene que implicar a toda la familia. Es necesario que todo el ritual sea precisado por los terapeutas, a menudo por escrito: la modalidad a la que debe responder su realización, horario, eventual ritmo de repetición, quién debe pronunciar las fórmulas verbales, con qué secuencia, etc.

Un aspecto fundamental del ritual familiar es el que concierne a nuestra preocupación específica acerca del abordaje de la familia con interacción esquizofrénica: cómo cambiar las reglas del juego y por consiguiente la epistemología familiar sin recurrir a las explicaciones, a la crítica, en sustancia, al instrumento lingüístico.[]

El ritual familiar, justamente en cuanto se propone a nivel de acción, está bastante más próximo al código analógico que al digital. El preponderante componente analógico es por su naturaleza mucho más apto que las palabras para unir a los participantes en una poderosa vivencia colectiva y para introducir una idea básica compartida por consenso. Piénsese en la amplia utilización de rituales en la pedagogía de masa de la nueva China. [] Los rituales son bastante más eficaces para inculcar la idea básica de la unión, de la cooperación, del aporte al bien común que las frases y los lemas.

Podemos entonces concluir que nuestra prescripción de un ritual apunta a evitar el comentario verbal sobre las normas que perpetúan el juego en acción. El ritual familiar es más bien la prescripción ritualizada de un juego cuyas normas nuevas tácticamente sustituyen a las precedentes.

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO EN NIÑOS

Sin duda el problema que en esta franja de edad (6-11 años) crea más temores y dificultades tanto a los padres como al niño, y que tiende a estructurarse ya como una propia y verdadera psicopatología, es el trastorno obsesivo compulsivo. El niño pone en marcha compulsivamente rituales, que pueden ser acciones, fórmulas mentales, cantinelas verbales, espasmos físicos, muy frecuentemente etiquetados como tics. También en este caso las fases de la intervención terapéutico son como las aplicadas en los adultos pero, de nuevo, el rol de terapeuta será desarrollado por los padres. El método puesto a punto [] se articula en unas precisas indicaciones que los padres deben poner en práctica y conseguir que ponga en práctica el niño.

-La “conjura de silencio” respecto al problema, es decir, evitar hablar de él: sabemos que el solo hecho de hablar alimenta el trastorno. Al contrario, normalmente los padres hablan de ello muchísimo, y el problema se convierte en el centro de la comunicación familiar. Dejar de poner en práctica este guión descualifica la importancia del trastorno.
-Durante el trascurso del día el padre invitará con frecuencia a poner en práctica voluntariamente y delante de él la ritualidad durante un minuto. De la misma manera, cada vez que el niño pone en marcha el ritual fuera de los momentos en que el padre lo pide, si está éste presente, deberá pedirle que lo continúe haciendo durante un minuto exacto delante de él. Como el lector interesado puede profundizar en los textos específicos (consultar aquí), esta técnica adopta un tipo de lógica particular: la prescripción es un contrarritual terapéutico con el que el padre se apodera de la obsesión, porque ésta se produce tras la orden y no ya de manera compulsiva. La repetición de este nuevo guión conductual extingue la compulsión porque transforma completamente la dinámica en la percepción del niño. Ahora, de hecho, es el padre el que impone el hacerlo, no ya la obsesión; el niño, rebelándose a los padres, descubre que puede oponerse y no hacerlo. En este punto la obsesión y la compulsión se han hecho controlables, y si son controlables ya no se consideran patológicas.

(De “Aiuitare i genitori ad aiuitare i figli. Problemi e soluzioni per il ciclo di vita“. Giorgio Nardone. Ponte alle Grazie)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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LA IMPORTANCIA DEL RITUAL

Paul Watzlawick (izq.), John Weakland (centro, con anteojos) y una sonriente Mara Selvini Palazzoli (1979)

“El ritual es la síntesis más universal y elegante en que pueden combinarse todas las diversas intervenciones descritas en este libro. []
Tal vez una de las enfermedades de la época moderna sea que llevados por la hybris de nuestro hemisferio cerebral izquierdo, hemos desterrado en buena parte de nuestras vidas el ritual. []
Serían muchísimas las personas que podrían aceptar mucho más rápidamente y con algo menos de sufrimiento el fracaso de su matrimonio, si la banal firma al pie del documento de divorcio pudiera revestirse de un ritual moderno. []
Hasta donde alcanzan mis conocimientos, la utilización consciente, planificada hasta en sus menores detalles, del ritual, fue introducida por vez primera en la terapia de la comunicación por Mara Selvini y sus colaboradores, del instituto de la Familia de Milán. Según esta autora, un ritual familiar es << una acción o serie de acciones, acompañada de fórmulas verbales, que se lleva a cabo con participación de toda la familia. Como todo ritual, tiene que consistir en la secuencia, sujeta a ciertas normas, de unos determinados pasos en un determinado momento y en un determinado lugar >>. Y añade: []

se trata más bien de un contrajuego que, una vez jugado, destruye el juego anterior. Con otras palabras, lleva a la sustitución de un ritual insano y epistemológicamente falso (por ejemplo del síntoma anoréxico) por un ritual sano y epistemológicamente correcto”



Añadimos aquí la descripción resumida de uno de sus ejemplos:


Un niño, cuyo electroencefalograma mostraba una perturbación cerebral mínima, fue llevado a una terapia de familia, porque su psiquiatra se negó a seguir el tratamiento. El niño parecía inaccesible al psicoanálisis y mostraba una agresividad poco menos que intolerable. Al cabo de 4 sesiones con los padres, dos en presencia del niño, llegaron los terapeutas a la convicción de que, aparte los conflictos intensos entre los cónyuges, el muchacho se hallaba inserto en una situación de doble vínculo de la que no podía liberarse. Declarado <<enfermo>> por los neurólogos y atiborrado de dosis masivas de tranquilizantes, abandonado por el psiquiatra como casi sin remedio, se le trataba en su casa como un perturbado mental y se le permitía, por consiguiente, comportarse de una manera que los padres no consienten a ningún niño en su sano juicio: dar fuertes puntapiés a su madre en la cara cuando ésta le ponía los zapatos; atacar con el cuchillo de mesa; arrojar los platos de sopa sobre el vestido de su madre, etc. En cambio, se le presentaban, en sermones y quejas inevitablemente prolijas, las “fechorías” que cometía, cuando se comportaba como un niño normal de su edad. Los terapeutas advirtieron de inmediato que su primera tarea consistía en eliminar aquella situación de doble vínculo, mediante el recurso de destruir la convicción de los padres de que su hijo era un <<enfermo mental>>. Pero también comprendieron que no podrían conseguir este objetivo con aclaraciones verbales, que hubieran sido inmediatamente rechazadas. Decidieron, pues, prescribir el siguiente ritual familiar: aquella misma noche, después de cenar, toda la familia [] debía dirigirse en procesión al cuarto de baño, donde el padre debería recoger todos los frascos de medicinas del niño, y dirigiéndose a éste, debía decirle en tono solemne: <>
A continuación, debería ir vaciando, uno tras otro, todos los frascos de medicina, echando su contenido al water y repitiendo en cada frasco: <>. A pesar del miedo de la madre de que, sin sus calmantes, el niño acabaría por matarla, el ritual fue tan eficaz que llevó a la desaparición del comportamiento agresivo. “


(De El lenguaje del cambio. Nueva técnica de la comunicación terapéutica”. Paul Watzlawick. Herder Editorial)

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