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ERICKSON Y LA TÉCNICA DE LA UTILIZACIÓN: EL HOMBRE QUE SE PASEABA EN LA CONSULTA

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Como el paciente del caso, el señor Sommer (del precioso libro “La historia del señor Sommer” de Patrick Süskind), también era un caminante eterno

 

Esencialmente, se utilizó el mismo procedimiento con otro paciente de unos 30 años que, tras entrar en la consulta, empezó a pasearse por la sala. Explicó que no podía permanecer sentado o tendido en un sofá contando sus problemas y que había sido expulsado ya de varias consultas acusado de “poco cooperativo”. Pidió que se le aplicase hipnoterapia, si era posible, ya que sus ansiedades eran prácticamente inaguantables y siempre crecían en intensidad en la consulta del psiquiatra y que esa era la razón de su deambular nervioso.

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Camina noche y día

Todavía hubo varias explicaciones más acerca de esa necesidad suya de pasearse hasta que conseguimos que se detuviese preguntándole: ¿Desea usted cooperar conmigo continuando con el paseo, como lo está haciendo ahora?. Su respuesta fue: ¿Que si quiero? ¡Claro! Tengo que hacerlo si quiero permanecer aquí. Después, se le preguntó si el autor podía participar en ello dirigiendo, en parte, el curso de sus pasos. El sujeto accedió un poco extrañado.

Consecuentemente, se le pidió que caminase hacia delante y hacia atrás, que girase a la derecha, a la izquierda, que se alejase de la silla y caminase hacia ella. Al principio, estas instrucciones fueron dadas en un ritmo acorde a su marcha. Gradualmente, se fue cambiando el ritmo de las instrucciones y se hizo más lento y con otras palabras: Ahora, gire a la derecha y aléjese de la silla en la que se puede sentar; gire a la izquierda hacia la silla donde se puede sentar, aléjese de la silla en la que se puede sentar, vaya hacia donde se puede sentar, etc. Mediante estas expresiones se pusieron las bases para una buena cooperación paciente-psiquiatra.

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El eterno caminante finalmente se detiene (Ilustraciones de Sempé)

El ritmo disminuyó todavía más y las instrucciones variaron de nuevo para incluir la frase la silla a la que pronto se aproximará y en la que se sentará cómodamente, y de ahí a la silla en la que pronto se hallará sentado cómodamente. Su andar se volvió más lento y más y más dependiente de las expresiones del autor hasta que se le pudo sugestionar para que se sentase y cayese en un trance profundo.

En unos cuarenta y cinco minutos el sujeto desarrolló un trance que redujo la ansiedad y tensión del paciente de manera que pudo cooperar con la terapia perfectamente.

El valor de esta técnica de utilización reside probablemente en su efectividad como demostración de que los pacientes son siempre aceptables y que el terapeuta puede manejarse de manera efectiva con ellos independientemente de su conducta. La técnica satisface las necesidades del paciente y usa la conducta que domina al sujeto como parte integrante del proceso de inducción.

 

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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USO DE LA RESISTENCIA

 

“Una de las técnicas más refinadas de las derivadas de la paradoja, y que ha logrado gran aplicación en terapia, es el aprovechamiento terapéutico de la resistencia.
Por cuanto se refiere a la resistencia, al contrario de la clásica interpretación que hace de ella el psicoanálisis, creemos que es funcional emplear su fuerza con fines terapéuticos. Es decir, creemos provechoso que la resistencia misma primero se prescriba paradójicamente y luego se utilice. Se procede creando un “doble vínculo” terapéutico, que se manifiesta colocando al paciente en una situación paradójica en la que su resistencia o su rigidez con el terapeuta llegue a ser una prescripción y sus reacciones un avance en la terapia. De modo que la función prioritaria de la resistencia queda anulada mientras se utiliza su fuerza para promover el cambio; la resistencia prescrita, de hecho, deja de ser resistencia y se convierte en cumplimiento, como en el siguiente caso de un paciente difícil y desconfiado, a quien el terapeuta dice:

Mire usted, habría buenas posibilidades de resolver su problema y existen técnicas específicas para ello. Pero, vistas las actuales circunstancias y sus características personales, creo que usted no es capaz de librarse de él.
 

De esta forma, el paciente que se oponía al tratamiento se ve puesto en una situación paradójica. Por lo general, la reacción del paciente es una agresividad no expresa hacia el terapeuta, que se manifiesta en la realización de aquello que el terapeuta ha declarado que él no es capaz de hacer. Pero el caso es que todo esto lleva a una promoción de la colaboración terapéutica y a la anulación de la misma resistencia.
Igual como en ciertas artes marciales orientales se utiliza, mediante un atento estudio de las palancas y de la fuerza de la gravedad, la fuerza del adversario para ponerlo fuera de combate, así también en esta técnica se reorienta la fuerza de la resistencia al cambio en dirección al cambio mismo.
Los hipnotizadores expertos expresan bien esta estrategia cuando reestructuran la resistencia del sujeto a abandonarse en forma de sugestión a una profundización en el trance.
Por ejemplo, ante un sujeto que expresa resistencia a ponerse en trance moviendo los dedos de una mano o moviendo una pierna, el hipnotizador experto responderá:

Muy  bien, su mano (o su pierna) responde, ahora comenzará más rápidamente hasta que sentirá un gran cansancio, unas enormes ganas de descansar, etc
 

De este modo redefine la resistencia y orienta su fuerza en dirección a la inducción del trance.”

(De “El arte del cambio. Trastornos fóbicos y obsesivos” Giorgio Nardone y Paul Watzlawick. Herder)

EN COMPAÑÍA DE UN MONSTRUO: LA RESISTENCIA AL CAMBIO

                     

           A nadie le ha sido concedido evitar la peor de las compañías, la suya propia

                                                                                             GIORGIO NARDONE



“Desearíamos concluir ofreciendo al lector una especie de clasificación de los procesos de influencia y técnicas de persuasión que se deben utilizar según el tipo de resistencia al cambio detectada en el paciente.


1. Frente a
pacientes que COLABORAN-o que no se oponen o descalifican-, con una marcada motivación para el cambio asociada a recursos cognitivos reales, la tipología retórica y de persuasión idóneas para guiarlos hacia el cambio ha de ser la de tipo racional-demostrativo, redefinir de manera lógico-racional [] hasta llevarlo al cambio consciente.[]



2. Frente a pacientes que QUIEREN SER COLABORADORES PERO NO PUEDEN SERLO, que tienen una gran motivación y necesidad de cambiar, pero no lo consiguen ni siquiera mínimamente (sint. fóbicas y obsesivas agudas, por ejemplo), la estrategia se basa en maniobras veladas, indirectas y con gran carga de sugestión, dirigidas a conducir al sujeto a cambiar sin que se dé cuenta. [] Se utiliza la estratagema surcar el mar sin que lo sepa el cielo para producir la experiencia emocional correctiva. []



3. Frente a pacientes que NO COLABORAN O SE OPONEN abiertamente, que descalifican al terapeuta y no observan deliberadamente sus indicaciones, la modalidad eficaz es la que se basa en la utilización de la resistencia (sitúa al sujeto que se opone en la condición paradójica de cumplir de todas formas las indicaciones del terapeuta: si continúa oponiéndose a la terapia, cumple las prescripciones; si se opone a las prescripciones, satisface la terapia ) y en el recurso a maniobras y prescripciones paradójicas. La resistencia prescrita se convierte en cumplimiento.

4. Frente a pacientes que NO SON CAPACES DE COLABORAR NI DE OPONERSE deliberadamente, que presentan una narración de sí mismos fuera de toda realidad razonable (delirios, manías persecutorias, etc), el terapeuta, siguiendo la orientación de Pascal y Erickson, deberá entrar en la lógica de la representación delirante, asumir sus códigos lingüísticos y de atribución, evitando toda negación y descalificación de tal construcción disfuncional de la realidad. Deberá seguir las huellas de esta narración y añadir otros elementos que oriente las representaciones en una dirección diferente. []

Sin una retórica persuasiva idónea es poco probable que seamos capaces de iniciar un cambio centrado en las experiencias y en las perspectivas del paciente. Porque lo que hace posible la aplicación terapeútica de procedimientos de solución de los problemas no es sino la construcción, mediante la comunicación, de realidades inventadas que producen efectos concretos”.

(De “Terapia Breve Estratégica. Pasos hacia un cambio de percepción de la realidad”. Paul Watzlawick y Giorgio Nardone. Paidós Terapia Familiar)

LA NOVELA DEL TRAUMA

Escribir la historia es una forma de desembarazarse del pasado 

J. W. von GOETHE

“Quien llega a terapia padeciendo de un trauma está en una situación de emergencia, tiene prisa en ser comprendido, en ser ayudado y en liberarse del molesto pasado que obstaculiza la serenidad de su propio presente. [] Se trata de un paciente que quiere ser colaborador pero no puede serlo, porque está continuamente oprimido por ese conjunto de miedo, dolor y rabia que el acontecimiento traumático ha introducido en su vida. [] La situación que vive una persona con un trastorno causado por un trauma es un buen ejemplo de que el tener un perfecto insight sobre las causas del propio problema no es en sí mismo suficiente para permitir su superación. [] Frente a este tipo de trastorno una intervención terapéutica que se base en una lógica ordinaria, racionalización y conciencia, resulta absolutamente inapropiada. Si, en efecto, un sistema pide ser cambiado de forma cognitiva, pero emocionalmente se resiste al cambio (en virtud al fuerte miedo y dolor que esta situación comporta), no podemos pensar en modificarlo a través de la explicación, es decir, usando la lógica ordinaria. Como han demostrado todos los estudios sobre la homeostasis de los sistemas vivos, cuanto más alerto a la persona respecto a la necesidad de cambiar, más se resistirá ésta al cambio en virtud a la tendencia natural a mantener su propio equilibrio, aunque éste pueda ser realmente disfuncional. […]

“Si quieres salir, has de
pasar por el medio”

Puesto que la novela del trauma es la medida principal para el tratamiento del TEPT, creemos importante detenernos brevemente para analizar la lógica que subyace, que en encontramos expresada de manera eficaz en el aforismo de Robert Frost: Si quieres salir, has de pasar por el medio. La prescripción de la novela del trauma, que requiere que el paciente narre a diario en forma de novela lo que le ha sucedido, descendiendo a los detalles y volviendo a narrar cada vez la totalidad (como una especie de “novela policíaca”), produce cuatro efectos importantes. Ante todo permite al paciente exteriorizar todos sus recuerdos, las imágenes, los flashbacks que le apremian transfiriéndolos a la carta y, de este modo, librarse poco a poco de ellos. Como dice Hugo Ojetti: Quien describe su propio dolor, aunque llore, está a punto de consolarse. La expresión del dolor por escrito tiene un efecto canalizador: hace discurrir el flujo emocional y lo deja en el papel, [] la persona puede sacar fuera emociones y sensaciones que de otro modo permanecerían latentes en su interior y <> dentro de ella, turbando su equilibrio.
Escribir permite además concentrarse profundamente en los recuerdos  y expresarlos sin incurrir en el riesgo de expectativas de respuesta, cosa que, en cambio, sucede de manera inevitable cuando se habla de ello con los demás (puesto que es imposible no comunicar, el feedback reenviado por las personas que escuchan vuelve a poner inequívocamente en movimiento el círculo vicioso). []

“Quien describe su propio dolor,
aunque llore, está a punto
de consolars
e”

Estudios independientes sobre la memoria señalan que cuando una persona está influida negativamente por un trauma, las informaciones sobre el suceso quedan almacenadas en la memoria motriz (o de los sistemas corpóreos) más que en la narrativa, y la persona mantiene las emociones negativas y las sensaciones físicas del acontecimiento original. Es decir, el recuerdo de hechos que traumatizan activa  las zonas del cerebro antepuestas a la visión y a las emociones, mientras que los centros del lenguaje y de la expresión parecen desactivados. Es como si los recuerdos del trauma permanecieran bloqueados, encajados dentro del sistema nervioso. Sin embargo, cuando se elaboran, las informaciones pueden transferirse a la memoria narrativa (o verbalizable) y las sensaciones corpóreas y los sentimientos negativos asociados desaparecen. Como destaca Janssen, escribir ayuda probablemente a restablecer los ligámenes entre las diferentes zonas.
La repetición diaria de la narración, además, activa también una especie de proceso natural respecto a los recuerdos traumáticos análogo  a lo que Piaget ha definido como <> y Darwin como <>. En palabras de Esopo: La costumbre hace soportable incluso las cosas más espantosas.
Además, al buscar activa y cotidianamente los peores recuerdos y las sensaciones más espantosas para transcribirlas, la persona acabará por no vivirlas como algo intrusivo e incontrolable, sino como algo ahora gestionable, justo porque se ha buscado voluntariamente y ya no se padece.
Alejarse de un acontecimiento pasado significa entonces que el pasado sea recolocado temporalmente a su dimensión correcta: el pasado mismo. El trauma reposicionado puede así dejar de invadir el presente de la persona y limitar la construcción de su futuro. A través de la novela del trauma, la herida que el trauma ha dejado abierta se transforma poco a poco en una cicatriz que, sin llegar a desaparecer del todo, permite a la persona volver a apropiarse del presente. Tener que entregar, finalmente, la novela al terapeuta, representa una especie de ritual de paso, de superación del suceso traumático, que aumenta de manera sugestiva el efecto producido por la ejecución de la prescripción.
Obviamente, para que el paciente esté dispuesto a aceptar una prescripción tan dolorosa y contraria a lo que ha estado haciendo es indispensable que el terapeuta haya creado una óptima relación y que utilice una comunicación muy sugestivo-hipnótica al dar la prescripción. Es pues fundamental el recurso a imágenes intensamente evocativas (como la de la herida por cicatrizar, por ejemplo) capaces de reducir al mínimo la resistencia del paciente y aumentar su conformidad con la prescripción. []

Si la relación ha funcionado,
el paciente regresa

El drop-out es la interrupción de la terapia por parte del paciente dentro de las tres primeras sesiones. Desde el punto de vista estratégico, el drop-out es un fallo comunicativo-relacional. Cuando un paciente <huye>, huye del terapeuta. En el caso de la novela del trauma estamos frente a una excepción. [] Huye del miedo de tener que hacer una cosa tan dolorosa como el problema que le llevó a la sesión. Sin embargo, si la relación ha funcionado sucede otra cosa: el paciente regresa. Vuelve con quien, al no haber fracasado en la vertiente relacional, le ha dado la impresión de que ha comprendido y sentido su sufrimiento, aunque después le haya pedido realizar algo demasiado difícil.”

(De “Cambiar el pasado. Superar las experiencias traumáticas con la terapia estratégica” Federica Cagnoni y Roberta Milanese. Herder)

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