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DICCIONARIO INTERNACIONAL DE PSICOTERAPIA: PRESCRIPCIÓN DEL SÍNTOMA

 

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En la psicoterapia breve modelo MRI y breve estratégica modelo Nardone, clásica intervención paradójica por la cual se ordena a una persona que continue llevando a cabo un comportamiento, un pensamiento o una emoción problemática para llevar el problema a su resolución. El poder de estas intervenciones consiste en su capacidad de anular la resistencia al cambio y crear una oportunidad para el individuo de construir un equilibrio diferente. Diciendo a un individuo que continue con algo que se considera problemático se crea un doble vínculo, que lo llevará a un cambio inevitable tanto en el caso en que decida seguir la indicación como en el caso en que decida no seguirla. Esta intervención se prescribe a menudo cuando después de un atento análisis del problema se concluye que es difícilmente solucionable mediante métodos más convencionales. Por ejemplo, en el caso en el que un niño se comporte de manera incorrecta, prescribir el síntoma significa no solo decirle que continue comportándose así sino además animarlo a hacerlo mejor.  Puesto frente a esta prescripción, el chico tiene dos alternativas: puede decidir obedecer la directiva o parar completamente tal comportamiento. Si el chico obedece y por tanto continua comportándose mal, su “comportarse mal” se convierte en un acto de obediencia y no ya de rebelión. Si sin embargo el niño se rebela y desobedece la prescripción, no podrá continuar con su comportamiento molesto. En ambos casos la rebelión se anula, en virtud de haber sido prescrita. La prescripción del síntoma es uno de los ejemplos más significativos de la utilización en psicoterapia de la “paradoja de ser espontáneo” y representa el mecanismo lógico básico de muchas prescripciones de la terapia breve estratégica modelo Nardone, como por ejemplo la técnica de “la Peor Fantasía”  y la maniobra del “check-up ” para la hipocondría.

 

(Extraído de aquí)

     (Extraído de aquí)

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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PAUL WATZLAWICK: DRÁCULA NO ME DEJA DORMIR

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Rigoberto no logra dormirse si no es con la luz encendida. Ni bien cierra sus ojos imagina que Drácula y un cortejo de vampiros vienen a succionarle la sangre y a torturarlo.

Cuenta con una larga historia terapéutica: ha intentado numerosos tratamientos en donde se le ha interpretado que Drácula es en realidad su padre muerto a quien ama (ya que lo tiene idealizado) y odia (por sentirse que lo ha abandonado) y este odio se le vuelve en su contra. También se le ha explicado que esos demonios no existen, que solo son fruto de su fantasía o su delirio. Le han recetado hipnóticos, pero él no tiene problemas para dormirse (). Toma fármacos y se debate angustiadamente entre el sueño y el cortejo de vampiros que lo acompaña.

220px-Vampyr_ill_artlibre_jnlPor su parte, ha intentado colocar estampitas de diferentes santos en distintos lugares de su departamento. A veces reza, pero el temor lo devora. Siente una mezcla de miedo, angustia y bronca por lo que le sucede y más porque no lo puede solucionar.

Este síntoma lo ha limitado en otras áreas de su vida. Por ejemplo, tiene 35 años y no puede dormir con una mujer, ¿cómo haría con estos demonios?: siente vergüenza y pánico de que se de cuenta de esto que le parece propio de un niño de 5 años. Razón por la cual ha interrumpido algunas relaciones pasajeras en las que se sentía muy gratificado en el plano afectivo. Se ha vuelto tímido e inseguro para afrontar una relación sexual con una mujer, pero más allá, no se atreve ni siquiera a encararla.

También en el trabajo ha sufrido las consecuencias: son muchas las oportunidades que llega tarde porque se duerme de madrugada y luego se queda dormido. Se ha vuelto ostrácico. No sale de su departamento, solamente va a la casa de su madre y al trabajo.

El terapeuta, entonces, prescribe el síntoma. No confronta las creencias draculeanas del paciente sino que se alía a él tal cual Van Helsing en la lucha contra los vampiros, a sabiendas de que existen una serie de antídotos que ayudan a neutralizar sus poderes.

T. Pero Rigoberto, me parece que dentro de todas las cosas que has probado para ahuyentar a los vampiros te has olvidado algunos de los más efectivos y conocidos antídotos…

P. ¿Me estás hablando en serio? 

T. ¿Hay algo en mi cara que dice que estoy bromeando?

P. No, pero…

T. (Interrumpiéndolo) Las cruces y los ajos son el principal antídoto para los vampiros. Esto está descrito en los

Kit para matar vampiros

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principales manuales de vampirismo, manuales en los que se basaron las películas de Drácula. Te pido que esta misma noche coloques dos o tres cabezas de ajo debajo del colchón, distribuidas una a la altura de la cabeza, otra a la altura del corazón y otra a la de las piernas. Luego una cruz en la cabecera de la cama. Puedes cerrar la ventana de la habitación y colocar una serie de estampas de santos y crucecitas más pequeñas. () Si no resulta bastante ¿tienes una Iglesia cerca?

P. Más o menos, ¿por qué?

T. Para llenar un frasquito con agua bendita que después esparcirás en los principales lugares de tu casa. ()

Has tomado todos los recaudos para convertirte en inmune a cualquier posibilidad de vampirismo…Apagarás con este convencimiento la luz del velador y dormirás relajado, como hace tanto tiempo que no lo logras. Mañana me llamas y me cuentas cómo fue la experiencia.

P. (Un poco nervioso) Pero ¿podré hacerlo?…lo pintas tan fácil…

T. Fácil nada, yo no hablé de facilidad, al contrario, me parece un acto muy importante y estoy convencido de que podrás…

¿Qué puñetas estoy haciendo?

¿Qué puñetas estoy haciendo?

De lograr la prescripción Rigoberto se sentirá más fuerte y con un primer logro concreto. Antes sabía mucho y actuaba poco, ¡al fin un poco de acción en su vida! Una vez que se haya instaurado el sueño con luz apagada es factible que con prescripciones directas en donde paulatinamente se vayan desmontando cada una de las protecciones ritualizadas logre finalmente dormir sin ellas.

Si no ha podido cumplirla y se planteó por ejemplo: ¡qué estoy haciendo, por qué debo poner todas estas cosas para poder dormirme, soy ridículo! y logra dormir apagando la luz, enfrentando la situación pero perseverando en la nueva postura, quiere decir que la prescripción actuó de manera provocadora, introduciendo entropía en su sistema. Entonces, por prescripción sintomática se anuló el problema.

Otra posibilidad de prescripción de síntoma podría haber sido contar lo más exacto posible la cantidad de vampiros que lo atacaban y duplicarlos o chequear una escala de intensidad del miedo en el momento de intentar dormirse y multiplicarlo. Por amplificación del síntoma se llegaría a provocar mediante la voluntad tanto la aparición del síntoma como las propias defensas hacia él.

Muchas tareas del mismo tenor pueden ser aplicadas en este tipo de casos, tareas que socavan las resistencias y muestran de una forma u otra, cumpliéndolas o no, el cambio en la construcción de la realidad.

(Extraído de aqui)

(Extraído de aqui)

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta oficial del Centro di Terapia Breve Strategica dirigido por Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

SUGESTIONES INDIRECTAS POR JEFFREY ZEIG

“Prueban una sugestión directa cortada a la medida y no funciona. Y después prueban sugestión directa con hipnosis y tampoco funciona. ¿Qué harían entonces? Sugestión indirecta. Y es en este punto en donde el enfoque ericksoniano puede ser más valioso. Si están bloqueados en un punto, las siguientes técnicas estarán enfocadas a incrementar lo indirecto. Esta es la segunda ley de Zeig, que nunca será famoso. Esta ley establece que la cantidad de indirección que tiene que emplearse es directamente proporcional a la resistencia percibida. Hay toda una lista de intervenciones que aprendemos de la hipnosis y que son maneras de envolver las ideas como regalo. Le puedo decir al paciente: “¡Alégrate!” usando sólo sugestión directa, hipnosis y sugestión directa, reenmarcando, usando directivas, prescripción de síntomas, desplazamientos, orientación hacia el futuro. Puedo usar cualquiera de estas técnicas para envolver como regalo la idea de “Alégrate”.
Lo primero que yo haría sería usar una sugestión indirecta simple, por ejemplo, una forma de lenguaje llamada presuposición. Debe haber diez o tal vez quince formas distintas de sugestión indirecta, la presuposición es sólo una de ellas. []
Podemos utilizar presuposiciones respecto al tiempo, al lugar o al proceso. [] Se vuelven hacia el paciente y le dicen Yo no sé cuándo te vas a alegrar. Esto presupone que se va a alegrar, es sólo cuestión de tiempo. “Yo no sé cuándo te vas a alegrar”, “tú no sabes cuándo te vas a alegrar”, “tu mente consciente no sabe cuándo te vas a alegrar, sólo tu mente inconsciente lo sabe”. Todas estas son presuposiciones de tiempo. También puedes hacer presuposiciones de lugar: “Tú no sabes dónde te vas a alegrar”, “yo no sé dónde te vas a alegrar”, “no podemos predecir todos los lugares en los que vas a descubrirte a ti mismo feliz”. Esto presupone que la persona puede cambiar su estado de ánimo, es sólo una cuestión de lugar. Proceso: “Yo no sé cómo te vas a alegrar”, “no puedes predecir todas las maneras en que te vas a alegrar”, presuponen. []
¿Ustedes creen que una simple sugestión indirecta es ya una terapia adecuada? No, muy pocas veces es suficiente, aunque esté bien cortada a la medida y bien envuelta. Pero a veces puede ser que sí hagan terapia con una sola sugestión indirecta. Hay un caso de Erickson que podemos juzgar si fue exitoso o no. Estaba dictando una conferencia a una audiencia de médicos. Uno de ellos, llevó a un jovencito que tenía un problema caracteriológico y estaba realizando actuaciones (actings out) , para que fuera sujeto de una demostración de terapia. El muchacho estaba creando problemas a su comunidad con su mala conducta. Se sentó en el escenario junto a Erickson. Erickson dictaba su conferencia a la audiencia de médicos mientras el muchacho estaba sentado de cara frente a ellos. En ningún momento Erickson hizo ningún tipo de terapia con él. No hizo hipnosis, no hizo ninguna demostración. Sólo dictó su conferencia a la audiencia. Al final de la exposición, justo cuando Erickson ya se iba, miró al muchacho y le dijo: “Realmente yo no sé cómo vas a cambiar tu comportamiento; realmente no sé cómo”. la historia termina en que el joven creció y se convirtió en un abogado. No sabemos si fue un caso exitoso o no (se ríe). Por lo tanto, es posible hacer terapia con una sola sugestión indirecta. Pero para mí la sugestión indirecta es como escalar una montaña. Cambiar el estado de ánimo de un paciente deprimido se vive como escalar una montaña. La sugestión indirecta es como dar el primer paso y todas estas técnicas son maneras de dar pasos. Para transmitir la idea “sé flexible en tu estado de ánimo” puedo necesitar sugestión directa, hipnosis, sugestión indirecta, prescripción del síntoma, anécdotas, etc. Después hacen lo mismo con ser positivo, y lo mismo con vivir a través del tiempo, y lo mismo con ser más activo y lo mismo con ser externo. Encuentren diferentes maneras de envolverlas, hasta que el paciente las tome.
Otra forma de envolver ideas es ofrecer directivas. Si quieren aprender sobre cómo dar directivas en terapia, consulten la obra de Jay Haley y Cloe Madanes que hacen un trabajo excelente con directivas estratégicas. Se trata de dar al paciente tareas. Por ejemplo, “esta semana salga de su casa, vaya a un parque y observe a los niños”. Con esta tarea, el paciente va a estar rodeado de gente que es flexible, positiva, externa, activa. Lo ponen en una situación en que va a empezar a entender estos comportamientos que son las metas que queremos lograr con él. Si no funciona, pueden probar la prescripción del síntoma. Para prescribir el síntoma, le dicen al paciente: “Yo no quiero que estés feliz esta semana”. Es una prescripción del síntoma con sugestión indirecta. Implica que la semana siguiente va a ser diferente. “No quiero que estés feliz en la casa”. Es una prescripción del síntoma con sugestión indirecta de lugar. “No quiero que descubras formas en que puedes ser feliz”, presupone que hay maneras de ser feliz. Son prescripciones del síntoma y al mismo tiempo sugestiones indirectas. [] Con pacientes desafiantes, utilicen la prescripción del síntoma para hacerlos salir del problema metiéndolos en una paradoja. El paciente desafiante se rebela contra la tarea y así se cura.
Supongamos que emplean la prescripción del síntoma cortada a la medida y tampoco funciona. Pueden entonces tratar con un reenmarque. Y pueden tal vez combinar un reenmarque con prescripción del síntoma y sugestión indirecta. Le dicen al paciente: “Yo no quiero que seas feliz todavía, no quiero que cambies tu estado de ánimo todavía porque tu esposo no puede enfrentar su depresión, y mientras tú permanezcas deprimida, él no tiene que enfrentarse con su propia depresión. Y todavía no está suficientemente fuerte como para hacerlo. Así tienes que permanecer deprimida hasta que logremos que él se fortalezca”. De este modo, la depresión queda reenmarcada. Ya no es una enfermedad sino que sirve al funcionamiento del sistema pareja. Ustedes siguen la trama del diagnóstico, determinan cuál es la función que tiene un problema en el sistema y lo prescriben. Si la depresión es una forma de cuidar a otros miembros de la familia, prescriben la función sistémica de ese problema, la reenmarcan. El reenmarque opera en el nivel de las actitudes. Cambian la actitud de la gente frente al problema. Lo que antes era negativo, se vuelve positivo. []
Otra técnica sería el desplazamiento. Pueden mover la depresión. La pueden desplazar del resto del cuerpo hasta los pies. Hipnotizan a la persona y le dicen que la depresión se está moviendo hacia los pies. Suena loco pensar en desplazar un problema, pero no es tan ilógico porque de hecho el paciente ya está desplazando el problema. Está, por ejemplo, tomando la ansiedad de la familia y transformándola en depresión dentro de su cuerpo. El paciente está tomando una preocupación y la está desplazando a un dolor de cabeza. Si el paciente desplaza en forma negativa, ustedes pueden desplazar en forma positiva.
Orientación al futuro. Ustedes pueden hacer que un paciente se imagine a sí mismo en el futuro y les describa cómo solucionó el problema. La hipnotizan haciendo una progresión en el tiempo, para que pueda mirar hacia atrás cómo solucionó el problema. []


La técnica de la confusión es otro método para presentar una sugestión. Tienen una meta y crean una confusión, escuchen esto:

“Tu mente consciente tiene formas de entender las cosas y tu mente inconsciente tiene formas de entender las cosas, pero el tipo de entendimiento consciente que tu mente inconsciente puede entender, es diferente del tipo de entendimiento inconsciente que tu mente consciente puede entender, pero de vez en cuando hay malentendidos y puedes inconscientemente entender tus malentendidos conscientes mejor de lo que conscientemente puedes entender tus malentendidos inconscientes, pero la clase de malentendidos inconscientes que no puedes entender conscientemente, son diferentes de la clase de malentendidos inconscientes que puedes conscientemente entender pero tú no puedes realmente entender hasta que…te alegras esta semana”.


Ya para ese momento están confundidos, no deprimidos. Si lo hacen demasiado largo, deprimen al paciente. La técnica de la confusión es una de las contribuciones más originales de Erickson. []


La utilización establece que cualquier técnica que use el paciente para ser paciente, puede usarla el terapeuta para ser terapeuta. Esta es la Tercera Ley de Zeig: cualquier técnica que el paciente utilice para ser paciente, puede usarla el terapeuta para ser terapeuta. Si el paciente usa confusión para ser paciente, ustedes pueden usar confusión para ser terapeutas. Si el paciente usa desplazamiento para ser paciente, ustedes pueden usar desplazamiento para ser terapeutas. Si el paciente tartamudea para ser paciente, ustedes pueden tartamudear para ser terapeutas. Esto elimina la necesidad de memorizar una lista de técnicas. No tienen que aprendérselas de memoria, sólo observen al paciente. Sea cual sea la técnica que él utilice para ser paciente, ustedes utilicen la misma técnica para ser terapeutas. Envuelvan como regalo utilizando el estilo del paciente.”

(De “Terapia cortada a la medida. Un seminario ericksoniano con Jeffrey Zeig. Teresa Robles. Instituto Milton Erickson de la ciudad de México)

LA PRESCRIPCIÓN DEL SÍNTOMA PARA LA MUJER DE HIELO

             El arte de dar sabor a los placeres es el de ser avaro de ellos
                                         JEAN-JACQUES ROUSSEAU

“Una joven mujer casada, de aspecto bello y físicamente sana, está angustiada por el hecho de que nunca ha experimentado nada durante las relaciones sexuales. [] Tras casarse con el hombre adecuado, diez años mayor que ella, y desde luego suficientemente experto, persiste la incapacidad de experimentar ni tan siquiera la más mínima sensación de placer durante el acto sexual, sobre todo durante la penetración; por otra parte, la mujer no desea nunca empezar las relaciones sexuales, que se aviene a llevar a cabo solamente cuando el marido se lo requiere.
Esta “anestesia” y esta indiferencia se convierten en un problema cuando, al comparar las historias de las experiencias sexuales con amigas de su misma edad, sale a la luz que, al parecer, la mujer “se está perdiendo un poquito de diversión”.
Como sucede a menudo, desde aquel momento, las cosas en vez de mejorar empeoraron: antes de cada relación sexual, la joven esposa está en una situación de concentración y tensión psicofísica desesperada, dirigida a la búsqueda del más mínimo indicio de aquel placer que nunca ha experimentado. El marido, por su parte, aunque no parece angustiarse demasiado por el problema, empieza a prodigarse con toda una serie de habilidades y técnicas que, por lo que dicen los expertos que abarrotan los medios de comunicación, tendrían que “descongelar” a su mujer. Estas técnicas, y el clima poco natural que le acompaña, tienen el efecto de bajar aún más la temperatura emocional de los encuentros, que empiezan a vivirse por parte de ambos cónyuges como fuente de sufrimiento. En este punto la mujer viene a terapia. []
El problema, desde el punto de vista estratégico-constructivista, se basa en las soluciones intentadas llevadas a cabo por la paciente y, a partir de un cierto momento, por su pareja. Los dos han intentado provocar voluntariamente sensaciones que sólo se pueden experimentar de forma espontánea, y se han visto atrapados en la clásica paradoja del tipo “sé espontáneo”, un autoengaño patológico que puede vencerse sólo con un contra autoengaño igualmente paradójico.
Se les da la prescripción siguiente:

De ahora en adelante y hasta la próxima sesión, que será dentro de dos semanas, ha de asegurarme que hará al pie de la letra todo lo que le pido. Sé que podrá parecer extraño, pero tendrá que hacer exactamente lo que le pido, y sin hacerme preguntas; le daremos las explicaciones más adelante. Lo que le pido que haga es que se vaya a casa y no le diga nada en absoluto a su marido de lo que le he prescrito; cuando tenga la próxima relación sexual, y las siguientes, tendrá que colocarse en una situación de voluntad absoluta de no experimentar nada. En otras palabras, le prohíbo que experimente alguna sensación, de cualquier tipo, a cualquier nivel, en cualquier parte del cuerpo. Usted tendrá que esforzarse en estar absolutamente anestesiada. Más bien, aún le diré más: tendrá que esforzarse en evitar todas aquellas estimulaciones que sabe que son capaces de provocar la mínima respuesta fisiológica o emocional que hasta ahora experimentaba, aunque raramente, en las relaciones sexuales. Por lo tanto, de ahora en adelante usted será una estatua de hielo. []

Después de dos semanas, se presenta a la sesión con un aire de complicidad y diversión. Explica que, de forma incomprensible, durante la primera relación sexual que tuvo tras la entrevista se esforzó en no experimentar ninguna sensación; sin embargo, para su enorme sorpresa, precisamente en aquella ocasión experimentó algunas sensaciones agradables que nunca antes había experimentado. Más bien, mientras más se esforzaba en permanecer indiferente, más su cuerpo le traicionaba haciéndole experimentar auténticas olas de placer que no sospechaba que se pudieran dar en una persona. Después de algunos minutos, experimentó una sensación explosiva que identificó con el orgasmo. Finalizada la relación, el marido, asombrado con ella, le preguntó: “Pero, ¿qué ha pasado esta vez?” También en las relaciones siguientes, la agradable novedad continúa y esto no tarda en restablecer una atmósfera de serenidad que hacía mucho tiempo que no se experimentaba. []

Esta solución aparentemente mágica de un problema a causa del cual la paciente, y la pareja, corría el riesgo de adentrarse en un recorrido caro y poco agradable, se debe a la aplicación de una forma de esta estratagema terapéutica que tiene el nombre de “prescripción del síntoma“. Se entiende con este término la situación en la cual el terapeuta pide al paciente que lleve a cabo de manera voluntaria precisamente aquel comportamiento que desea eliminar; de este modo, si una persona no consigue librarse de la obsesión a ordenar objetos de su habitación hasta que éstos no están en un orden geométrico preciso (un ejemplo frecuente de síntoma que pertenece al trastorno obsesivo-compulsivo), se pide a esta persona que efectúe toda una serie comportamientos de ordenación de los objetos mismos, es decir, que se esfuerce activamente, en vez de inhibir la compulsión, que la favorezca y que la empeore [].
Según Cloé Madanes, corresponde a Frankl el mérito de haber llamado la atención por primera vez sobre este tipo de estratagemas; no obstante, es una vez más a Milton Erickson a quien se reconoce el hecho de haber sacado a la palestra del mundo científico y psicoterapéutico todo el valor de este potente medio de cambio. La prescripción del síntoma, que puede parecer un sistema de curación bastante paradójico, funciona porque se basa en un preciso fenómeno que ha sido descrito con claridad ejemplar por Paul Watzlawick: ésta lleva a cabo la suspensión de la realización, por parte del paciente, de las soluciones intentadas que adopta para oponerse al síntoma mismo; puesto que la persistencia del síntoma (y su agravamiento) derivan de la aplicación de las soluciones intentadas, que instauran una patógena espiral autorrecursiva, la suspensión de las soluciones intentadas (convertidas en inútiles ya que se da vía libre al síntoma que ellas deberían controlar) induce a la ruptura del rígido sistema de persistencia del problema.

(De “La mente contra la Naturaleza. Terapia breve estratégica para los problemas sexuales” Giorgio Nardone y Matteo Rampin. Integral)

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