DICCIONARIO INTERNACIONAL DE PSICOTERAPIA: LA PREGUNTA DEL MILAGRO

 

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Maniobra principal de la psicoterapia breve focalizada sobre la solución. Tiene la finalidad de ayudar al cliente a proyectarse más allá del problema presentado, proporcionándole a él y al terapeuta informaciones útiles descriptivas a seguir para la solución de un problema.

Esta técnica -en inglés miracle question– nació por casualidad gracias a I.K.Berg, que experimentó por primera vez este tipo de intervención en respuesta a un cliente que, preso de desesperación, dijo: “quizás solo un milagro podría salvarme“.

274Berg y sus colegas intuyeron rápido la utilidad de este concepto, y así invitaron a los clientes a imaginar cómo serían sus vidas una vez eliminado el problema. La pregunta formulada después por de Shazer sería la siguiente: “Supongamos que esta noche mientras duerme le sucede un milagro y este problema se resuelve. ¿Cómo se daría cuenta? ¿Cómo sabría que el milagro ha sucedido? ¿Qué habría diferente? ¿Cómo se darían cuenta las personas en torno a usted?“. Gracias a esta pregunta el paciente y el terapeuta inician una búsqueda conjunta por el interior de la vida cotidiana del paciente para descubrir todas estas señales que indicarían que el milagro ha sucedido y el problema ha desaparecido. El efecto de la “pregunta del milagro” no se basa en las opiniones del terapeuta relativas a cómo el paciente debería vivir su propia vida, sino sobre las del propio paciente, que derivan de sus conocimientos y de sus habilidades personales.

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Aunque parezca una pregunta simple, el uso terapéutico de esta maniobra no es inmediata ni fácil de realizar. Antes de nada el coloquio que conduce a la pregunta requiere gran disciplina y autocontrol por parte del terapeuta orientado a la solución, que se debe abstener de dar interpretaciones o consejos no pedidos y debe permanecer sin embargo atento a cada matiz verbal y no verbal del cliente mientras explora su escenario “milagroso”. La pregunta , además,  requiere un cambio en el modo de pensar tanto del cliente como del terapeuta y su capacidad de focalizarse sobre la solución futura más que sobre el problema presente. A partir de esta maniobra G. Nardone ha puesto a punto una prescripción fundamental de la psicoterapia breve estratégica modelo Nardone, la prescripción del milagro.

 

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta oficial del Centro di Terapia Breve Strategica dirigido por Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone
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TRATAMIENTO DEL VOMITING (I)

PRIMER ESTADIO:

“La captura del paciente es el objetivo fundamental de este estadio pues muy a menudo la paciente vomitadora, al igual que la anoréxica, no es colaboradora o hasta puede llegar a adoptar una postura de categórico rechazo de la terapia. Para esto, el terapeuta, desde la primera sesión, tiene que comenzar por recalcar el lenguaje y la visión de la realidad de la joven, anticiparle lo que siente y proponerle la metáfora del comer y vomitar como “amante secreto“:

Para ti el atracón es el mayor placer, ¿no es cierto?Por lo tanto es una cosa a la que es difícil renunciar porque es el placer más intenso, es como un amante secreto. Cada vez que comes y vomitas es como si encontraras un amante secreto, muy discreto, siempre disponible…

Y con este tono se prosigue durante toda la sesión. En la mayoría de los casos, en el momento en que el terapeuta logra sintonizarse con su lenguaje, las mismas pacientes vomitadoras describen claramente y sin ningún pudor cómo su ritual es efectivamente lo más agradable que existe, y refieren que en ocasiones se sienten como si fueran poseídas por un “demonio agradable”. Pero si la joven es una transgresora inconsciente, es decir, no acepta en absoluto la idea del ritual como amante secreto, esto permitirá al terapeuta aprovechar precisamente de ese aspecto como resorte para el cambio en el estadio sucesivo.[]
Al final de la sesión, después de haber investigado sobre la estructura del problema e individualizado las soluciones ensayadas disfuncionales que la agravan, el terapeuta indica las primeras prescripciones, idénticas para las tres tipologías:

1) prescripción de la fantasía del milagro;

2)prescripción de la conjura del silencio a la familia

Quiero que ustedes comprendan que lo que su hija está haciendo es un jueguecito de puro placer. Cuanto más intenten limitarlo, más lo provocarán, por lo tanto. De manera que, a partir de ahora, frente al problema de su hija hay que hacer una conjura de silencio, no se habla más del asunto. Tienen que ser capaces de evitar hablar de él, y pensar que cada vez que lo hacen están agravando el trastorno. Cada vez que hablen e intervengan, están aumentando el problema. Cada vez que intentan persuadirla para que no lo haga o intentan ayudarla o hablan, alimentan el trastorno.

3) prescripción de la lista de las comidas a la madre.

SEGUNDO ESTADIO:
En este estadio, la intervención se diversifica ampliamente según las distintas tipologías de pacientes vomitadoras.

1)Transgresoras inconscientes.

Con esta categoría de pacientes vomitadoras, más bien inhibidas y en general moralistas, se emplea una intervención provocativa similar a la elaborada para algunas pacientes bulímicas, con el objetivo de que esa misma moral se rebele contra la sintomatología. A menudo basta simplemente con hacerles ver a estas jóvenes que lo que están haciendo constituye una verdadera perversión sexual para interrumpir de inmediato el comer y vomitar, dado que esto entra en crisis con sus valores. Para esto y empezando por la pregunta sobre la utilidad positiva del problema (¿Cuál es para ti la utilidad positiva de este problema? ¿De qué te protege? ¿Qué te da?) se las ayuda a reconsiderar progresivamente su trastorno hasta que ellas mismas llegan a reconocer en la secuencia del comer y vomitar la analogía con una relación sexual:

Cuando sientes la compulsión, la necesidad irrefrenable de comer y vomitar, ¿qué sientes exactamente? ¿Tienes la fantasía, las imágenes de la comida? ¿Sientes realmente el deseo casi físico, que te empuja a comer? Y luego comes y comes hasta que te llenas y al final tienes que vomitar. Y cuando has vomitado estás bien, te sientes liberada, relajada. Oye. pero esta secuencia ¿qué te recuerda? ¿Cuál es la otra actividad vital de los seres humanos y los animales que comienza con un activarse, una suerte de impulso irrefrenable, seguido por una fase de consumación y luego por la fase de descarga y relajamiento?

Una vez que el terapeuta ha conseguido que la joven reconsidere la analogía entre las dos secuencias, le propone la fantasía de la sexualidad incontenible:

Ahora quiero que evite esforzarse por no comer, total, lo hará igualmente, pero cada vez que lo haga piense que es como si usted se despertara por la mañana presa de un deseo sexual incontenible, saliera a la calle y el primer hombre que encontrara, guapo o feo, da igual, a usted solo le interesa el sexo, lo agarra y lo empuja dentro de un zaguán y ahí mismo consuma la relación sexual más perversa, más transgresora, aunque también la más placentera, hasta obtener el mayor placer…Luego, apenas ha terminado, sale de ahí y se siente culpable, sucia y durante todo el día se siente mal. Pero por la mañana se despierta y tiene la misma compulsión incontenible []…y luego se siente culpable

El efecto de esta reestructuración es generalmente devastador. La idea de poder hacer algo así bloquea por completo la compulsión de darse un atracón y bloquea inmediatamente la compulsión sintomática, puesto que la simple idea de poder hacer algo tan perverso convierte a la secuencia, agradable hasta ese momento, en desagradable y vergonzosa (siguiendo la huella de la antigua estratagema china “azotar la hierba para espantar a las serpientes”).

(De “Las prisiones de la comida”. Giorgio Nardone, Tiziana Verbitz y Roberta Milanese. Herder)

STEVE DE SHAZER: UNA TEORÍA DE LA SOLUCIÓN

Steve de Shazer

“En el Centro de Terapia Familiar Breve nos hemos ocupado durante muchos años de la transferibilidad de las intervenciones de un caso a otro, particularmente de las tareas para el hogar. Este interés nos ha proporcionado varias claves para comprender mejor los procesos de desarrollo de la solución. La transferencia de algunas tareas depende de los modelos de interacción de los clientes (por ejemplo, asignar una pelea estructurada para detener las disputas en las parejas), mientras que otras dependen del contexto de los clientes o de la definición del problema (por ejemplo, asignar una tarea de escritura para reemplazar “pensamientos obsesivos”). Un trabajo más reciente, centrado en el “desarrollo de la solución” indica que la transferibilidad, en algunos casos, depende más de la estructura de la tarea misma y tiene muy poco o nada que ver con los modelos de interacción o el contexto específico de un motivo de consulta concreto (por ejemplo, decrirle al cliente que “haga algo diferente” en la situación problemática). Este tipo de tarea transferible se denomina “llave maestra”. Otro ejemplo es nuestra “tarea formalizada de la primera sesión (TFPS):

Entre este momento y la próxima vez que nos veamos, nos gustaría que observe, con vistas a que pueda describirlo, qué cosa sucede en su familia que usted desea que continúe sucediendo

Steve fundó junto a su mujer, Insoo Kim Berg, el
Centro de terapia  familiar breve de
Milwaukee, Wisconsin

que ni siquiera depende de la capacidad del cliente ni de la del terapeuta para describir cuál es el problema. Con mucha frecuencia, en la sesión siguiente el cliente informará que ha hecho algo o que ha logrado que algo sucediera que es absolutamente diferente. Las llaves maestras parecen útiles para abrir la puerta al cambio y la solución en muchas situaciones, independientemente de cuál sea el motivo de consulta específico. []
Detrás del espejo, describimos nuestras observaciones de una sesión o una serie de sesiones (del mismo caso) y buscamos en nuestros recuerdos (y en videocintas) casos anteriores y secuencias no relacionadas de acontecimientos que se ajusten a las mismas reglas para describir modelos y forma. Este proceso de comparación nos permite estudiar los modelos y formas de interacción y relación presentes en diversas situaciones, clínicas y de otro tipo. [] Lo que es observable, repetible y comunicable son los modelos y formas de nuestras descripciones. [] Cuando el modelo y la forma de las descripciones son similares, el proceso de comparación conduce a la idea de que la misma intervención podría ser útil en casos afines, es decir, pistas y llaves maestras. [] Mientras continuamos observando este proceso comenzamos a desplazar el eje hacia el proceso de las entrevistas cuando nos dimos cuenta de que muchos clientes informaban que había excepciones a la regla de que el problema siempre esté presente. Algunas de estas excepciones los clientes las describían como espontáneas -simplemente sucedió- mientras que otros las describían como el resultado de un cambio deliberado en la conducta. En ambos casos, se puede considerar que las descripciones incluyen una diferencia que todavía no adquirió significado para ellos. []
Este  nuevo modelo de descripciones nos llevó a la creación de una nueva llave maestra: búsqueda de excepciones que pudieran convertirse en diferencias significativas (esta pista es lógicamente idéntica a nuestra TFPS y sus variantes). Cuando esta búsqueda tiene éxito y las diferencias se observan y se mencionan en la primera sesión, en el caso del terapeuta y también del cliente se reafirma la expectativa de una transformación significativa tanto en lo que se refiere al motivo de la consulta como en el plano de la solución, ¡porque ya se ha producido algo diferente en la esfera del problema! Puesto que el cliente ya está haciendo algo relacionado con el motivo de la consulta, la cooperación entre ambos se reafirma cuando este éxito se constituye en el centro de atención del terapeuta. Como es comprensible, esto significa que el terapeuta, ya en la primera sesión, responde con una expectativa abierta de transformación o cambio permanentes. []
Desde el comienzo de la primera sesión, el terapeuta y el cliente se dedican a construir una realidad terapéutica basada en la transformación o el cambio permanentes (como se manifiestan en las excepciones), y no en la iniciación del cambio. Cuando se identifican las excepciones, en la tarea para el hogar habitualmente se incorporará la idea de que el cliente debe hacer más de lo que está haciendo y no la sugerencia de que haga algo distinto.


La pregunta por el milagro

Supongamos que una noche, mientras duerme, se produce un milagro y su problema se resuelve. ¿Cómo se daría cuenta? ¿Qué sería diferente? ¿Cómo lo sabría su esposo sin que usted le dijera ni una sola palabra sobre el asunto?

se utiliza en casi todas las primeras sesiones en el CTFB para ayudar al terapeuta y al cliente a describir qué características tendrá una solución. Es típico que, cuando se les pregunta directamente acerca de sus objetivos para la terapia, los clientes digan que quieren “sentirse mejor” o algo igualmente global y no específico. Si se pregunta indirectamente acerca de objetivos utilizando la secuencia del milagro, uniformemente se logra producir descripciones de conductas concretas y específicas. Hemos descubierto que este modo de echar una rápida ojeada al futuro es el marco más eficaz para ayudar a los clientes a fijar objetivos y describir así cómo se darán cuenta cuando el problema esté resuelto.
Por medio del uso de esta pregunta, el terapeuta y el cliente se ponen en condiciones de lograr una imagen lo más clara posible de las características que tendrá una solución, aun cuando el problema sea vago, confuso o no esté claramente descrito.
Cuando la descripción del futuro incluye una continuidad de la excepción (por ejemplo, no mojar la cama) entonces podemos sentirnos más seguros de estar en el camino correcto. Pero, si las respuestas a la secuencia del milagro no están basadas en las excepciones (por ejemplo, llegar puntualmente a la escuela y obtener buenas calificaciones), entonces sabemos que es necesario redefinir el motivo de la consulta (es decir, el problema es más amplio que “simplemente mojar la cama” e incluye la mala conducta del niño en la escuela y por lo tanto el hecho de no mojar la cama ocasionalmente puede no ser una excepción al motivo de consulta más general. En ese caso es necesario que el terapeuta continúe buscando excepciones viables al problema más general.) []


Históricamente la psicoterapia se ha ocupado de problemas (definidos de muy diversas maneras) y de soluciones (rara vez con alguna definición), y en los problemas se ha concentrado la parte principal de los esfuerzos. [] Así, en la psicoterapia se ha desarrollado un punto ciego al no darse cuenta de que un concepto de solución debe elaborarse antes de que haya siquiera un concepto denominado “problema”. “Problema” es simplemente una de las muchas maneras en que tales acontecimientos pueden denominarse y comprenderse. Se trata de una guestalt en la que la solución es el fondo para la figura del problema. Sin la idea de que los problemas se pueden resolver, lo que se denomina problemas en el mundo de la psicoterapia se transformaría simplemente en “hechos de la vida” o acontecimientos desafortunados que no se podrían evitar y/o cambiar.
Al parecer, nuestro trabajo en el CTFB ha invertido el proceso al examinar exclusivamente el lado de la solución en la distinción. []
En general, las soluciones simplemente consisten en que alguien hace algo diferente o ve algo de modo diferente, lo cual conduce a un aumento de la satisfacción. Esta concepción más general de la solución y el problema ha llevado al CTFB a un enfoque simplificado que tiene menos limitaciones para definir cómo puede lograrse una solución. []
Con frecuencia a las personas les resulta difícil dejar de tratar de resolver un problema porque “en lo profundo” se aferran a creer que una solución es al mismo tiempo factible e indispensable si verdaderamente hay que resolver un problema. Con frecuencia no se distinguen las soluciones a los problemas a menudo parecen simples preliminares; terminamos por buscar explicaciones porque creemos que sin explicación una solución es irracional y no reconocemos que la solución misma es su mejor explicación.”


 (De “Claves en psicoterapia breve. Una teoría de la solución” Steve de Shazer. Gedisa Editorial)