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P. WATZLAWICK: LA INFINITUD DE LA PERFECCIÓN

Por audaz, vigoroso y aparentemente concluso en sí mismo que sea el más imponente de los edificios teóricos. siempre presentará empero una fatal imperfección: dicha construcción no puede demostrar su propia lógica ni su libertad de contradicción partiendo de sí misma. Los matemáticos -sobre todo Kurt Gödel-, investigaron a fondo esta condición fundamental de la construcción lógica de la de toda realidad lógica forjada por nosotros y sus conclusiones tienen validez en todos los sistemas de pensamiento cuya culpabilidad corresponda por lo menos a la de la aritmética. Un sistema, para demostrar que está libre de contradicciones, debe salirse indispensablemente de su propio marco conceptual y probar su carácter concluso y su perfección desde afuera, valiéndose del auxilio de principios explicativos que el sistema no puede extraer de sí mismo. La ausencia de contradicción de estos nuevos principios adicionales -es decir, del metamarco conceptual- a su vez solo puede demostrarse dentro del metamarco de un sistema aun más amplio, cuya coherencia lógica a su vez tampoco es demostrable partiendo de sus propias enunciaciones, y

debe salir de su propio marco para probar su perfección

así sucesivamente ad infinitum. Desde Whitehead y Rusell, sabemos que lo que se refiere a una totalidad no puede ser parte de esa totalidad, es decir, no puede referirse a sí mismo sin caer en la paradoja de la autorreflexión. El célebre mentiroso que dice de sí mismo: “Miento” presenta la forma más simple de esta paradoja. Si efectivamente miente, entonces su afirmación es verdadera; pero si ella es verdadera, entonces es falso que el hombre mienta y por eso mentía cuando sostenía que mentía. De manera que el hombre miente…etc.,etc. En otras palabras, la afirmación “Miento” se refiere al mismo tiempo a la totalidad (o clase para decirlo matemáticamente) de sus afirmaciones y a una parte (elemento) de esa totalidad, es decir, a esa sola afirmación. Cuando la clase y el elemento no se distinguen estrictamente el uno del otro se dan las paradojas de la autorreflexión, harto conocidas en la lógica formal. El cuadro no es el objeto representado, el nombre no es lo nombrado, una explicación de la realidad es solo una explicación y no la realidad misma. (Solo un esquizofrénico se come el menú en lugar de los manjares en él descritos). []

Aun cuando una explicación del mundo, por ejemplo una ideología, sostiene que lo explica todo, una cosa sin embargo queda sin explicar: el propio sistema explicativo mismo. Pero así desaparece toda aspiración a la perfección y a la finitud.

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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CONTRA EL PERFECCIONISMO: EJERCICIO DE CACO-ESCRITURA

Otro magistral ejemplo de cómo intervenir sobre el perfeccionismo infructuoso nos lo ofrece Paul Watzlawick, y se adapta a la angustia del tesista o del escritor. Le dejamos a él la palabra:

Un joven inteligente, que preparaba la tesis de fin de carrera, encontraba particulares dificultades cuando trataba de escribir textos que debía entregar en una fecha preestablecida. […] Finalmente, para licenciarse no le quedaban por presentar más que dos escritos. […] Cuando se dirige a nosotros había ya obtenido dos aplazamientos de la fecha de presentación y sabía perfectamente que ya no le concederían un tercero. Resultó, según las primeras conversaciones, que se había impuesto metas utópicas, que pretendía demasiado de si y de su trabajo, así que estaba obligado a procastinar porque era la única táctica de que disponía para evitar las tareas. La cosa más difícil para él era el comenzar a escribir, porque nada más comenzaba la primera frase no le parecía nunca lo bastante buena, lo que le impedía no solo escribir la segunda frase sino incluso poder pensarla. Le aconsejamos preparar dos textos que fuesen solo lo suficientemente buenos, que le permitiesen únicamente superar la prueba, pero el consejo fue acogido con un rotundo rechazo. Hacer a propósito un trabajo mediocre para él era una idea inaceptable aunque admitía que lo normal, a pesar de toda su energía, era que los resultados de su trabajo fuesen bastante mediocres. […]
Al final aceptó un compromiso: un texto lo escribiría a su modo, mientras que haría todo el esfuerzo posible e imaginable por escribir el otro texto peor de lo que podía pero para un poco más de lo necesario para aprobar. Se empeñó en no cambiar en ningún caso la redacción de la primera frase y a poner a propósito algún defecto si, releyéndolo, le pareciese demasiado bien hecho para obtener solo un aprobado. El lector puede adivinar cómo termina la historia. […]
Cuando mostró sus escritos tomamos nota de que un poco más del suficiente lo había obtenido con el trabajo hecho a su modo mientras que la nota óptima la había obtenido con el nuestro. Estaba visiblemente afectado y se preguntaba qué clase de mundo era ese en el que sucedían tales cosas“. (Watzlawick, Weakland, Fisch, 1974, p.152)

Tal maniobra, que podríamos llamar la técnica de las composiciones gemelas, una bella y otra horrible, se fundamenta sobre la idea de que el modo mejor para aflojar el perfeccionismo patológico es el de prescribirlo empujando al exceso y al mismo tiempo dejar abierta una vía de fuga.
Análogamente, hemos observado que el mismo principio es la base del método de ejercitarse perfectamente en la imperfección. Ejercitarse en empeorar, degradar, complicar algo que se querría realizar a la perfección abre la puerta a la creatividad expresiva. Es, de hecho, el principio estratégico de “retorcer aún más para enderezar”.
Sobre esta estela, las tretas de caco-escritura (del griego Kakos, feo, malo) que puede escoger el terapeuta son virtualmente infinitas: se puede pedir escribir mal solo algunas específicas palabras, o fallar en períodos alternos (una frase si, otra no), o de insertar voluntariamente expresiones del argot, y así. Basta adaptarlo a las percepciones del paciente (y es un buen ejercicio de creatividad también para el terapeuta).
No por casualidad Paul Léautaud nos recuerda:

Dios me libre de la perfección, el peor género literario que pueda existir“. (Léautaud, 1903)

(De “Lo studente strategico. Come risolvere rapidamente i problemi di studio“. Prefazione di Giorgio Nardone. Alessandro Bartoletti. Ponte alle Grazie)

(Imágenes: fotogramas de la película de Rob Reiner “Misery”)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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IMÁGENES PARA EL HEMISFERIO DERECHO: LA INÚTIL BÚSQUEDA DE LA PERFECCIÓN

Buscar obsesivamente la perfección creará el mismo efecto que dos espejos enfrentados: la angustiosa e inquietante sensación de que nunca alcanzamos a vernos al final.

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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