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FALSOS POSITIVOS EN EL DIAGNÓSTICO DEL PÁNICO

 

"Bailarina en una calavera", Dalí.

“Bailarina en una calavera”, Salvador Dalí.

A continuación se proporciona una ayuda concreta para la correcta valoración diagnóstica del pánico a partir de las patologías más frecuentes con las cuales se confunde:

-ANSIEDAD GENERALIZADA:

Es el primer trastorno que suele confundirse con el pánico, aunque es suficiente observar la presencia de total pérdida de control para reconocerlo. De hecho, quien sufre de ansiedad generalizada vive en un constante estado de alarma, caracterizada por un aumento de los parámetros fisiológicos activados de la ansiedad -el pulso cardíaco, el reflejo electrogalvánico y la respiración- sin llegar sin embargo a la explosión del ataque de pánico, que es un fulgurante y devastador momento de desequilibrio mental y fisiológico, caracterizado por una escalada de los parámetros de la ansiedad durante la cual el sujeto pierde lucidez y control. Si el que pide ayuda está en un estado de ansiedad elevada asociada al miedo no estamos ante un ataque de pánico sino de ansiedad generalizada, que es otra cosa y requiere un tratamiento terapéutico diferente.

-LA ANGUSTIA:

Se manifiesta con una sensación de opresión en el pecho, como si un enorme peso lo comprimiese. El sujeto suspira y respira como si le faltase el aire, y siente temor hacia alguna cosa indeseable a la que se siente inexorablemente condenado. La angustia viene con frecuencia confundida con el pánico, pero como se ve claro en mi descripción, ésta tiene matrices y funcionamientos diferentes, y conduce a menudo a la depresión y trastornos somatoformes. Tratar la angustia con las estrategias terapéuticas del pánico no solo no produce resultados positivos sino que suele empeorar la condición del sujeto.

-EL TRASTORNO POST-TRAUMÁTICO DE ESTRÉS:

Debido a que se caracteriza por estados de agitación, angustia y temor, se suele confundir con el trastorno deilusiones_opticas_04 pánico. Su matriz traumática es evidente en las imágenes y sensaciones intrusivas con carácter alucinatorio  relacionadas siempre con la experiencia vivida, aunque las reacciones que pueden desencadenarse en quien lo sufre puedan ser efectivamente de pánico. En este caso, como en otras patologías, el pánico es una reacción sintomática que se extinguirá una vez resuelto el trastorno de estrés.

-HIPOCONDRÍA Y PATOFOBIA:

Estas dos clases de trastorno con frecuencia se diagnostican y tratan erróneamente como pánico en virtud del hecho de que su expresión sintomática es una reacción de pánico. Como en el caso anterior, la sintomatología en pico del trastorno se intercambia por el trastorno en si. La hipocondría y la patofobia son trastornos en los cuales la necesidad obsesiva de tener bajo control el propio cuerpo y sus funciones conduce a producir efectos somáticos reales, a7474541cdb1d02f42a43336ddfa033dque son los que después asustan y pueden conducir a reacciones de pánico. El tratamiento terapéutico eficaz consistirá, por tanto, en desmontar las fijaciones hipocondríacas y patofóbicas, y no en intervenir sobre sus reacciones sintomáticas finales.

-EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO:

Como en los casos anteriores, la reacción de pico sintomático es el pánico, pero la sintomatología patológica es completamente diferente. En la consideración del TOC tenemos, de hecho, obsesiones que llevan a compulsiones que si no se realizan conducen al pánico. Está claro que también en este caso la reacción de pánico es el efecto final de una patología diferente que se extingue si se extingue el trastorno que la origina.

optical_illusions_in_640_18-LAS DINÁMICAS RELACIONALES:

A menudo provocan crisis que provocan pánico, como en el caso de la persona que abandonada por su pareja termina en urgencias diciendo que se muere, o el sujeto que tiene crisis de presunto pánico cada vez que la pareja se aleja. En estos casos intervenir sobre el pánico está fuera de lugar, no solo porque resulta ineficaz sino porque da apoyo a la patología relacional, que es el problema real a resolver.

-LA HISTERIA DE CONVERSIÓN:

Es un cuadro clínico decidídamente controvertido en el cual el sujeto, no tanto por voluntad sino debido a su sufrimiento, exhibe diferentes expresiones patológicas; representa uno de los más frecuentes falsos diagnósticos del trastorno de pánico. [] Lo que los caracteriza es justo la migración sintomática constante: a veces son panicantes, otras depresivos, después hipocondríacos, víctimas de abusos, etc. Esta prerrogativa del trastorno histérico nos permite una clara discriminación. Tratarlo como si fuese puro pánico es una de las experiencias más frustrantes que pueda suceder a un psicoterapeuta porque se convierte en rehén del paciente, que lo crucifica a la constante intermitencia entre mejoramiento y recaída.

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta oficial del Centro di Terapia Breve Strategica dirigido por Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone
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DIFERENCIA ENTRE FOBIA SIMPLE Y GENERALIZADA

 

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La primera clase de trastornos fóbicos está representada por este tipo de miedo patológico centrado en una realidad concreta: un animal, una situación, una fantasía, un ruido, un objeto u otras cosas, pues existen tantos miedos como puedan inventarse. En este caso la fobia puede ser limitadora solo respecto de las situaciones en las que aparece la realidad  aterradora, o puede convertirse gradualmente en una fobia difusa y generalizada que se hace fuertemente inhabilitadora respecto de cualquier aspecto de la vida del sujeto.

Cualquier cosa puede convertirse en objeto de miedo y fobia, pero se observan algunas formas recurrentes: []

-El miedo a las arañas, los escorpiones, las serpientes, etc. Una que ha aumentado mucho en los últimos añosfobias08 es la fobia a las palomas, la cual, entre las zoofobias, parece decididamente menos lógica que la fobia a los animales más peligrosos, aunque no se debe subestimar el hecho de que convivir con las palomas en la vida urbana es cada vez más frecuente.

-Los relativos a la altura (acrofobia), a los lugares cerrados ob_46c672_simeon-the-stylite(claustrofobia), a permanecer solos o alejarse (agorafobia) y a estar entre la gente (fobia social). Estas últimas muy a menudo tienden a convertirse en fobias generalizadas porque al relacionarse con situaciones de vida muy comunes la persona afectada tiene muchas probabilidades de entrar en la espiral de los intentos de solución de la evitación y la solicitud de ayuda. Y estas reacciones conducirán al sujeto a construirse en el curso de pocos meses una situación de pánico difuso e inhabilitador.

-Otra tipología muy común es la relativa al miedo a contagiarse o a infectarse a través del contacto con jeringas, sangre, suciedad, sustancias contaminantes, etc. Por lo general, deriva en un síndrome obsesivo compulsivo basado en rituales de limpieza, desinfección o una forma de manía hipocondríaca fundamentada en la continua necesidad de controles médicos.

-Otra forma de fobia simple extremadamente relevante es el miedo a perder el control o, lo que es lo mismo, el miedo a dejarse llevar. Este miedo se asocia con frecuencia a la tendencia obsesiva a tenerlo todo bajo control, que puede convertirse en un verdadero síndrome de ataques de pánico. Sin embargo, cuando se mantiene como un miedo concreto literalmente impide a la persona vivir cualquier forma de situación agradable, puesto que para gozar completamente del placer hay que abandonarse a él. Dentro de esta categoría encontramos el miedo a hablar en público, el de ruborizarse o de sudar en exceso.

A estas cuatro grandes clases de miedo se puede añadir la quinta gran tipología, que es el temor Tsunami-Gallery-HD (1)desmesurado a los sucesos catastróficos: accidentes, terremotos, aluviones, muertes, pérdidas, desengaños amorosos, etc. Este tipo de fobia se basa en el temor a un incontrolable suceso futuro que cambie su realidad actual. Representa el mejor ejemplo de cómo el miedo a un futuro que no se puede controlar influye en el presente.

Por último, entre las formas menos usuales y más creativas de fobia simple observadas en mi experiencia se encuentran algunas aparentemente absurdas como por ejemplo  la fobia a las botellas destapadas, a las sombras, a los rincones, al viento, etc.

sombrasEl rasgo constante, desde un punto de vista psicofisiológico, de todas las fobias simples es el hecho de que la persona, en determinadas situaciones para ella espantosas, manifiesta una reacción de pánico caracterizada por bloqueo de pensamientos y de la racionalidad, reacciones fisiológicas alteradas, taquicardia, respiración agitada y síntomas de desvanecimiento, todo ello asociado con la irrefrenable exigencia conductual de huir y/o pedir ayuda y protección.

El miedo al miedo que desencadena al pánico es una imagen que constituye la mejor definición de una fobia generalizada.

En efecto, la fobia generalizada es un tipo de trastorno completamente difuso dentro del cual a menudo el sujeto ya no necesita estímulos externos para tener miedo, pues es su misma percepción de la realidad la que “inventa” por doquier el peligro y la amenaza. El miedo, en este caso, es una especie de haz de luz con el que el sujeto ilumina y colorea todo aquello que percibe. En consecuencia, el miedo se encuentra en cada situación.

Cuando una persona ha llegado a este grado de miedo difuso explica por lo general que aquello que la hace estar peor es precisamente el miedo de que se generen todas las reacciones psicofisiológicas usuales provocadas por el mismo miedo: taquicardia, vértigos, sensación de pérdida de control, sensación de despersonalización, etc.

Una fobia generalizada es por lo general el efecto de algunas de las ya citadas fobias simples más importantesansiedad-agorafobia1 (agorafobia, miedo a perder el control, etc) sobre cuya base la persona genera los intentos disfuncionales que se han descrito para manejar el miedo, los cuales no hacen más que incrementar su efecto hasta la constitución de una verdadera patología generalizada.

La persona afectada por un trastorno fóbico generalizado manifiesta en la mayoría de los casos dos tipos de miedo profundo: el de morir o el de perder el la lucidez y enloquecer. [] Estas dos modalidades perceptivas requieren diferentes tipologías de tratamiento.

La otra característica distintiva de este tipo de patología está relacionada con la situación en la que manifiesta sus momentos críticos: si la reacción de pánico es producida por situaciones específicas o si puede tener lugar en cualquier momento. En el primer caso [] las crisis de miedo están asociadas a situaciones específicas, en consecuencia los ataques pueden ser previstos y las personas tienden a organizar su vida tratando de evitar estas conocidas circunstancias amenazantes. En el segundo caso en cambio, no existe posibilidad de previsión, el ataque de pánico puede producirse en cualquier circunstancia, por lo que la persona no tiene la posibilidad de controlar las situaciones, sino que se halla continuamente bajo estrés de alerta. En estas condiciones lo que desencadena el terror no es una circunstancia externa sino la más mínima alteración del propio organismo, como una leve alteración del latido del corazón, una sensación de equilibrio imperfecto, el hecho de no sentirse completamente lúcidos, etc. Habitualmente, estas personas al asustarse e intentar controlar estas reacciones fisiológicas espontáneas acaban exacerbándolas hasta el punto de sufrir una verdadera crisis de pánico. [] En este punto, si es posible, el sujeto intentará escapar de la aterradora situación o pedirá desesperadamente ayuda a alguien. La repetición de este guión mantiene y alimenta la patología fóbica generalizada.

 

(Extraído de aqui)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

LA VERGÜENZA DE TENER O HABER TENIDO MIEDO

                                     

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                                                             Fue el miedo lo que lo volvió audaz

                                                                                 OVIDIO

La mayoría de las personas se avergüenzan profundamente de sus miedos, como si fuera posible verse libre de ellos. Desde luego, hay una gran diferencia entre los temores manejables y las fobias irrefrenables que necesitan de terapias especializadas. Pero como el lector habrá visto claramente, la matriz de los dos fenómenos es la misma: es el sujeto el que con las mejores intenciones provoca el peor de los efectos. O sea, en el intento erróneo de combatir su miedo lo alimenta hasta hacerlo incontrolable.

Como antes se ha dicho, una dosis manejable de miedo es fundamental para nuestra existencia. No solo eso, sino que la mayoría de las veces, gracias a nuestros miedos, nos aventuramos más allá de nuestros límites y descubrimos recursos hasta entonces desconocidos.

Henri de la Tour-d'Auvergne-Bouillon, vizconde de Turenne, mariscal general de los campos y ejércitos del rey

Henri de la Tour-d’Auvergne-Bouillon, vizconde de Turenne, mariscal general de los campos y ejércitos del rey

Al respecto el valiente general Turenne afirmó: Desde luego que me comporto como un valiente, pero siempre tengo miedo.

En efecto, el miedo reorientado se convierte en un recurso y la mayoría de nuestros actos de valor están generalmente impulsados por el miedo. Puesto que solo el hecho de reconocer y de aceptar lo que nos da miedo nos ofrece la posibilidad de no quedarnos paralizados, inmóviles y abatidos. Si luego este miedo es enfrentado, nos damos cuenta de que esa sensación irracional ha sido un estímulo para impulsarnos más allá de nuestros límites.

Como dice un antiguo Koan japonés: El miedo de no estar a la altura nos obliga a subir un peldaño cada día.

En cambio, quien niega su miedo se arriesga, en palabras de Shakespeare, a batirse con su propio miedo como un loco que trata de ahuyentar a su sombra.

Salto 2

Por tanto, la vergüenza de tener o de haber tenido miedo no solo carece de fundamento sino que puede convertirse también en el trampolín de lanzamiento para aquellos comportamientos que llevan a la formación del miedo patológico.

Por el contrario, la fragilidad asumida se convierte en una fuerza.

Solo quien ha tenido miedo puede ser valiente, lo demás solo es inconsciencia.

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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