O´HANLON DESCIFRANDO A ERICKSON: CÓMO MODIFICAR PAUTAS

William O´Hanlon

 

…Y entonces lo que necesita es tratar de hacer algo que induzca un cambio en el paciente…cualquier cambio pequeño, porque el paciente quiere un cambio, aunque sea pequeño, y lo aceptará como un cambio…Lo aceptará como un cambio y después seguirá ese cambio, y el cambio se desarrollará en concordancia con sus propias necesidades…es como hacer rodar una bola de nieve por la ladera de una montaña. Empieza siendo pequeña, pero a medida que desciende su tamaño aumenta cada vez más…y se convierte en una avalancha que se adecua a la forma de la montaña…

ERICKSON

“En realidad, Erickson no tenía una teoría formal acerca de cómo surgen los problemas, ni sobre la psicopatología. Lo más parecido a esto fue su concepción de la conducta rígida. Observó la rigidez en las creencias y conductas de los pacientes y la consideró patológica. Parecía decir: Donde ha habido rigidez, que haya flexibilidad. Si se introducía flexibilidad desaparecería la patología o por lo menos se verían muy disminuidos sus efectos perjudiciales. Con este fin, a menudo Erickson le pedía al paciente una descripción muy detallada del problema presentado, y después utilizaba esa información para idear una intervención que alterara algún aspecto del complejo sintomático. [] Una vez que ha conseguido que el cliente modifique un aspecto del síntoma, tal vez esté en condiciones de cambiar otros aspectos, lo cual en última instancia puede dar lugar a la resolución del problema presentado.[]
Si la palabra síntoma se utiliza como abreviatura de “conducta o experiencia indeseadas que el cliente procura eliminar“, pueden considerarse numerosos parámetros de la ocurrencia del síntoma. El terapeuta puede solicitar información precisa, detallada, de base sensorial, acerca de cuándo, dónde, cómo y cuánto aparece el síntoma, siempre o habitualmente, en los términos de los siguientes parámetros o variables, entre otros: momento del día, momento de la semana, del mes, del año; ubicación en el mundo o en el cuerpo; frecuencia, velocidad, intensidad, duración; la secuencia temporal de los acontecimientos; quién está presente; el modo o cualidad.[]

  ¿Con qué frecuencia ocurre? ¿En qué habitaciones de la casa? ¿Estando de pie o sentado? ¿Quién más está presente? ¿Cuánto? ¿Cuán a menudo? ¿Cuándo exactamente? ¿Qué sucede primero? ¿Y después de eso? Y a continuación, ¿qué ocurre?, etc.
 

De tal modo se está en condiciones de describir paso a paso la secuencia de acontecimientos/conductas y las circunstancias de la aparición del síntoma. [] 

La terapia es a menudo una cuestión de hacer caer la primera ficha de dominó  (Erickson, en Rossi, 1980)
 

Cuando usted tiene un paciente con alguna fobia absurda, simpatice con esto y, de un modo u otro, consiga que viole esa fobia. (Erickson, en Zeig, 1980)

La descripción de base sensorial de cualquier aspecto constante de la secuencia o de las circunstancias del síntoma proporciona una fórmula que indica dónde intervenir. Si es constante, modifíquelo. En esta sección consideraremos de modo breve el modo en que Erickson intervenía habitualmente en la secuencia y en las circunstancias del síntoma (la pauta). Con la palabra síntoma designamos sintéticamente la experiencia/conducta indeseada que aparece como parte de una pauta más amplia, la pauta-síntoma. Las modalidades que habremos de discutir son las siguientes:
1) Cambiar la frecuencia/velocidad del síntoma o de la pauta-síntoma
2) Cambiar la duración del síntoma o de la pauta-síntoma
3) Cambiar el momento (del día, de la semana, del mes, del año) del síntoma o de la pauta-síntoma
4) Cambiar la ubicación (en el cuerpo o en el mundo) del síntoma o de la pauta-síntoma.
5) Cambiar la intensidad del síntoma o de la pauta-síntoma.
6) Cambiar alguna otra cualidad o circunstancia del síntoma
7) Cambiar la secuencia (el orden) de los acontecimientos que rodean al síntoma
8) Crear un corto circuito en la secuencia (por ejemplo, un salto del principio al final)
9) Interrumpir o de alguna otra manera impedir que se produzca toda la secuencia o parte de ella (“descarrilamiento”)

Erickson tramando algo

10) Agregar o suprimir (por lo menos) un elemento en la secuencia.
11) Fragmentar algún elemento completo, en elementos más pequeños.
12) Hacer que se presente el síntoma, sin la pauta-síntoma
13) Hacer que se presente la pauta-síntoma, excluyendo el síntoma.
14) Invertir la pauta
15) Vincular la aparición de la pauta-síntoma con otra pauta -habitualmente una experiencia indeseada, una actividad evitada, o una meta deseable pero difícil de obtener (tarea condicionada por el síntoma)-[]
A continuación presentamos algunos casos que ilustran la intervención en la pauta. []
-Una mujer que blasfemaba compulsivamente (síndrome de Tourette) lo hacía en voz alta cuando manejaba a solas su automóvil con la radio a todo volumen y en ninguna otra ocasión (ubicación en el mundo). Se le dijo que practicara blasfemando en voz muy baja, de modo que sólo ella pudiera oirlo, y convirtiendo los gestos en movimientos más cotidianos, menos notables (Intensidad).
-Una mujer que sufría de asma sólo durante ciertas estaciones del año se sorprendió cuando Erickson pudo inducir un episodio “fuera de temporada”, en el consultorio, mencionándole cartas que ella había recibido del padre (Momento del día/mes/año)
-Erickson atendió a un niño de seis años que se succionaba el pulgar -sólo el izquierdo-. Le dijo que estaba siendo injusto con los otros dedos, pues no les dedicaba el mismo tiempo. Le indicó que también se succionara el pulgar derecho y, finalmente, cada uno de sus otros dedos. Erickson remarcó que en cuanto el niño dividió la succión entre los dos pulgares, el hábito se redujo en un 50% (Ubicación en el cuerpo).
– Un hombre que fue a ver a Erickson se quejó de que sólo podía orinar a través de un tubo de madera o hierro de 20 a 25 ctms de largo. Erickson le dijo que usara una caña hueca de bambú un poco más larga y que después de cierto tiempo empezara a acortarla gradualmente hasta que quedara de unos 12 ctms. A continuación hizo que el paciente siguiera recortando la caña, hasta que dejó de necesitarla (Cualidad de las circunstancias)
-En lo que seguramente fue uno de sus casos más raros, Erickson trató una pareja en la que ambos sufrían de enuresis. [] Este consiguió que le dieran su palabra de que harían todo lo que él les dijera para superar el problema. Entonces, les indicó que cada noche antes de irse a dormir se pusieran de rodillas en la cama y orinaran deliberadamente en las sábanas durante tres semanas. Esto constituyó para ellos una tortura extrema.[] Pero al cabo de tres semanas la enuresis había desaparecido para siempre. (Síntoma sin la pauta-síntoma).
-Una mujer sufría de alucinaciones auditivas. Erickson hizo que escribiera todo lo que las voces le decían (Agregar un elemento nuevo).
-Una enfermera a la que Erickson trató presentaba severos dolores de cabeza y una pauta típica asociada con ellos. El dolor le sobrevenía después de una perturbación emocional que por lo general suponía que se había mostrado pendenciera con sus colegas. A continuación del dolor de cabeza aparecían movimientos espasmódicos, hablaba con voz aguda y de modo sarcástico y desagradable a quienes estaban con ella. Por medio de la hipnosis. Erickson pudo sugerirle que experimentara los concomitantes emocionales y conductales de los dolores de cabeza, pero sin el dolor (por ejemplo, que después de la perturbación emocional siguiera el sueño) (Pauta-síntoma sin el síntoma).

Jay Haley ha escrito acerca de un tipo de intervenciones del trabajo de Erickson que él denominó “ordalías“. Haley dice: La regla básica de la psicoterapia breve parecería consistir en alentar el síntoma de un modo tal que el paciente no pueda continuar utilizándolo. Uno de los métodos más rápidos es persuadir al paciente de que cuando padece el síntoma se castigue, con lo cual se lo alienta a renunciar a ese síntoma. Las ordalías benévolas pueden considerarse un tipo de intervención en la pauta (“tareas condicionadas por el síntoma”). [] Haley se ha centrado en el aspecto de “ordalía” de la directiva, pero Erickson, con su énfasis en la utilidad personal y social, a menudo vinculaba el síntoma con tareas que conducían hacia alguna meta personal o social deseable. A un hombre que quería dejar de fumar, Erickson le dijo que cada vez que encendiera un cigarrillo tenía que depositar monedas por un valor equivalente en un tarro. []

Los casos que hemos considerado presentan un aspecto principal del trabajo no hipnótico de Erickson (a veces denominado “estratégico”), que se concentraba mucho en inducir directamente el cambio en la pauta sintomática rígida. Desde luego, este enfoque se advierte a veces en su trabajo hipnótico, cuando, por ejemplo, desplaza un dolor de cabeza hacia una ubicación diferente, o cuando modifica la sensación dolorosa, llevándola de aguda a sorda. En realidad, podría aducirse que la intervención en la pauta es el principio primordial que recorre todo el trabajo de Erickson”.

(De Raíces profundas. Principios básicos de la terapia y de la hipnosis de Milton Erickson. William Hudson O´Hanlon. Paidos)

 

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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JAY HALEY Y EL ARTE DE LA ORDALÍA: EL BIGOTE DE LA MADRE

Habla Haley:

“La terapeuta Wimalapathy Ismail cierto día recibió y entrevistó a una esbelta y atractiva joven negra, la señorita Simpkins, que había dejado su empleo recientemente y demandaba tratamiento. []
Ni el trabajo ni la vida social le interesaban en absoluto. Desde hacía varios años tenía un amigo taxista, pero él ganaba poco dinero porque sólo conducía el taxi ocasionalmente (sus palabras dieron a entender que ella lo mantenía con su buen sueldo). Cuando la terapeuta le preguntó qué más había estado sosteniendo, la joven respondió que venía pagando las cuotas de una hipoteca sobre su casa. Su padre había desaparecido años atrás; su madre había fallecido hacía nueve años, dejándole una casa grande… y la hipoteca.
Sólo cuando se vio presionada, la señorita Simpkins sacó a relucir el hecho de que también mantenía a su hermano; lo mencionó como si lo acabara de recordar. El hermano tenía 29 años, pasaba los días sentado en el living y nunca salía de la casa. En un tiempo había asistido a un college, pero luego abandonó los estudios y empezó a pasarse la vida ahí sentado, sin hacer nada. Simpkins no sólo lo mantenía y alojaba, sino que preparaba las comidas, hacía las compras y trajinaba a su alrededor, limpiando la casa. Su hermano hablaba poco y únicamente cuando le dirigían la palabra. Dijo que era un hombre agradable y honesto, siempre fiel a su palabra, pero que, simplemente, no hacía nada. []
Tal vez mejorase aún más si pudiera dejar de sostener a ese hermano que se limitaba a permanecer sentado en el living. Por consiguiente, la doctora Ismail le pidió que lo trajera a la próxima sesión.
Así lo hizo. El hermano se llamaba Oscar y resultó ser un hombre de aspecto agradable que vestía ropa de trabajo. No decía nada voluntariamente. Pero si le hacían una pregunta, contestaba con cortesía. Su característica más sorprendente era el bigote, grande y tupido como un matorral, que le ocultaba la parte inferior del rostro; era un bigote impresionante, prolijamente recortado, y se veía que el hombre cuidaba de él. Todo lo demás en Oscar era opaco: mostraba una expresión de blandura y tedio, hablaba con voz monótona, apenas si hacía ademanes y vestía una ropa gastada e indefinida. []
¿Estás dispuesto a ayudar a tu hermana?, preguntó la terapeuta. Tras una larga pausa, él replicó:
No hay nada que yo pueda hacer. La paciente hizo un gesto de desesperación y comentó que su hermano siempre decía que no podía hacer nada.[]
La doctora Ismail lo interrogó acerca de la muerte de su madre y Oscar contestó que había fallecido largo tiempo atrás, pero la hermana acotó que había muerto hacía 9 años y, a continuación, relató una historia extraordinaria. Al parecer, Oscar había sido el orgullo y la alegría de su madre. [] Estudiaba con ahínco y obtenía excelentes calificaciones, con la esperanza de poder concurrir a la mejor facultad de derecho; además, trabajaba para pagarse los gastos y llevaba una vida social activa. Su madre y su hermana estaban orgullosas de él. A Oscar le dolía ver cuánto trabajaba su madre, fregando pisos de rodillas, para mantenerlo a él y a su hermana; la amaba y estaba resuelto a triunfar para poder ofrecerle comodidades y bienestar por el resto de su vida.
La madre enfermó y murió repentinamente. Cuando los dos hermanos regresaron a casa, después del funeral, Oscar se sentó en el living, mirando fijamente al frente. Al día siguiente no concurrió a las clases. Su hermana y amigos pensaron que volvería a su vida habitual, pero no fue así. Se quedó ahí sentado, en casa, sin salir a la calle. [] Ella intentó espolearlo por todos los medios que se le ocurrieron.[]
Ahora, después de 9 años, estoy sin trabajo y apenas si podemos comer o pagar la hipoteca, pero, aún así, él sigue sin hacer nada. Perderemos la casa, se lamentó con tristeza Simpkins.
¿Qué pasaría si pierden la casa?, preguntó la terapeuta, dirigiéndose a Oscar.
Sería una lástima, contestó él.
La hermana le advirtió que si no tenía dónde vivir, la municipalidad se haría cargo de él y lo internaría en una institución. Oscar convino en que, probablemente, sucedería eso.
Querría que usted ayudara a su hermana, dijo la terapeuta.
Yo también lo desearía, pero no puedo, replicó él. []

Después del funeral, Oscar se sentó en
el living, mirando fijamente al frente

Al terapeuta y al supervisor les pareció harto evidente que su falta de interés por la vida obedecía, en parte, al hecho de ver a ese hombre sentado, en su casa, malgastando una vida que había sido prometedora.[]
Acotó que si alguna vez empezase a hacer algo, probablemente continuaría haciéndolo, pero le era imposible emprender una acción. Admitió que, tal vez, moriría de hambre o sería internado en alguna institución si su hermana dejaba de mantenerlo, pero añadió que nada podía hacer al respecto. [] Sus ojos miraban con tristeza, por encima de aquel bigote enorme.
La terapeuta trazó un plan y luego entrevistó conjuntamente a los dos hermanos. Preguntó a la señorita Simpkins si estaría dispuesta a buscar empleo si su hermano saliese a trabajar. Ella respondió que Oscar nunca haría eso, pero, al verse presionada, dijo que si él conseguía trabajo, cosa que le parecía increíble, ella volvería a su antiguo puesto u obtendría otro y empezaría a interesarse nuevamente por la vida. No obstante, concluyó, su hermano nunca saldría a buscar trabajo. []
Finalmente, la terapeuta le dijo a Oscar: Usted no ha sido capaz de ponerse a trabajar, pero yo puedo conseguir que lo haga. Puedo garantizarle que saldrá de su casa y obtendrá un empleo, pero, eso sí, debe acceder a hacer lo que yo le diga, si no lo obtiene. El la miró intrigado y ella continuó diciéndole: Quiero que usted convenga en que el próximo lunes, o sea, de aquí a una semana, tendrá un empleo y estará trabajando en él; de lo contrario, hará lo que le diga.
¿Qué haré?, preguntó él.
Algo que lo inducirá a salir a trabajar, porque no querrá hacerlo. Será una tarea que usted podrá cumplir fácilmente, en pocos minutos y sin problema alguno. Sin embargo, preferirá ir a trabajar antes que ejecutarla.[]
¿Debo acceder a cumplirla sin saber en qué consiste?, inquirió Oscar. Fue una de las pocas ocasiones en que formuló una manifestación voluntariamente; además, tenía una expresión divertida y se podía decir que había más vida en él, al despertársele la curiosidad.[]
¿Está dispuesto?
¿Dispuesto a hacer qué?
Dispuesto a hacer lo que yo le diga, si el próximo lunes no está trabajando –respondió la doctora Ismail y añadió sonriendo-: Dice que no puede hacer nada, pero puede decirme que sí y sé que, si accede, cumplirá. Porque es un hombre honrado.
Por eso no quiero dar mi conformidad a la ligera –explicó él- Usted podría pedirme que haga algo terrible.
Nada hay más terrible que malgastar su vida, como lo está haciendo ahora, replicó la terapeuta.[] Debe dar su consentimiento sin saber qué es…y si no lo da, nunca sabrá en qué consistía esa tarea.[]
Oscar se quedó pensando por un rato. Después, pareció experimentar cierta agitación interior y, por último, dijo: Muy bien, accedo a hacer lo que usted me diga. Si para el próximo lunes no estoy trabajando, ¿qué debo hacer?

“Debe afeitarse el bigote”

Debe afeitarse el bigote, le indicó la doctora Ismail.
Oscar la miró pasmado y se llevó la mano al único bien de cuya posesión se enorgullecía. []
Cuando la señorita Simpkins se presentó para una nueva sesión, comentó con asombro que su hermano había pasado todo ese tiempo fuera de casa buscando trabajo. Esa mañana había tenido una entrevista con gente que, muy probablemente, lo contrataría. []
El lunes siguiente, Oscar ya trabajaba, pero no quiso ver más a la terapeuta. Su hermana también salió a trabajar, continuó tratándose con la doctora Ismail durante dos meses y recobró el interés por la vida. Dijo que su hermano parecía haberse recuperado de la muerte de su madre, se ganaba la vida y había vuelto a visitar a sus amigos.”

(De “Terapia de ordalía. Caminos inusuales para modificar la conducta” Jay Haley. Amorrortu.)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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