PAUL WATZLAWICK: DRÁCULA NO ME DEJA DORMIR

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Rigoberto no logra dormirse si no es con la luz encendida. Ni bien cierra sus ojos imagina que Drácula y un cortejo de vampiros vienen a succionarle la sangre y a torturarlo.

Cuenta con una larga historia terapéutica: ha intentado numerosos tratamientos en donde se le ha interpretado que Drácula es en realidad su padre muerto a quien ama (ya que lo tiene idealizado) y odia (por sentirse que lo ha abandonado) y este odio se le vuelve en su contra. También se le ha explicado que esos demonios no existen, que solo son fruto de su fantasía o su delirio. Le han recetado hipnóticos, pero él no tiene problemas para dormirse (). Toma fármacos y se debate angustiadamente entre el sueño y el cortejo de vampiros que lo acompaña.

220px-Vampyr_ill_artlibre_jnlPor su parte, ha intentado colocar estampitas de diferentes santos en distintos lugares de su departamento. A veces reza, pero el temor lo devora. Siente una mezcla de miedo, angustia y bronca por lo que le sucede y más porque no lo puede solucionar.

Este síntoma lo ha limitado en otras áreas de su vida. Por ejemplo, tiene 35 años y no puede dormir con una mujer, ¿cómo haría con estos demonios?: siente vergüenza y pánico de que se de cuenta de esto que le parece propio de un niño de 5 años. Razón por la cual ha interrumpido algunas relaciones pasajeras en las que se sentía muy gratificado en el plano afectivo. Se ha vuelto tímido e inseguro para afrontar una relación sexual con una mujer, pero más allá, no se atreve ni siquiera a encararla.

También en el trabajo ha sufrido las consecuencias: son muchas las oportunidades que llega tarde porque se duerme de madrugada y luego se queda dormido. Se ha vuelto ostrácico. No sale de su departamento, solamente va a la casa de su madre y al trabajo.

El terapeuta, entonces, prescribe el síntoma. No confronta las creencias draculeanas del paciente sino que se alía a él tal cual Van Helsing en la lucha contra los vampiros, a sabiendas de que existen una serie de antídotos que ayudan a neutralizar sus poderes.

T. Pero Rigoberto, me parece que dentro de todas las cosas que has probado para ahuyentar a los vampiros te has olvidado algunos de los más efectivos y conocidos antídotos…

P. ¿Me estás hablando en serio? 

T. ¿Hay algo en mi cara que dice que estoy bromeando?

P. No, pero…

T. (Interrumpiéndolo) Las cruces y los ajos son el principal antídoto para los vampiros. Esto está descrito en los

Kit para matar vampiros
Kit para matar vampiros

principales manuales de vampirismo, manuales en los que se basaron las películas de Drácula. Te pido que esta misma noche coloques dos o tres cabezas de ajo debajo del colchón, distribuidas una a la altura de la cabeza, otra a la altura del corazón y otra a la de las piernas. Luego una cruz en la cabecera de la cama. Puedes cerrar la ventana de la habitación y colocar una serie de estampas de santos y crucecitas más pequeñas. () Si no resulta bastante ¿tienes una Iglesia cerca?

P. Más o menos, ¿por qué?

T. Para llenar un frasquito con agua bendita que después esparcirás en los principales lugares de tu casa. ()

Has tomado todos los recaudos para convertirte en inmune a cualquier posibilidad de vampirismo…Apagarás con este convencimiento la luz del velador y dormirás relajado, como hace tanto tiempo que no lo logras. Mañana me llamas y me cuentas cómo fue la experiencia.

P. (Un poco nervioso) Pero ¿podré hacerlo?…lo pintas tan fácil…

T. Fácil nada, yo no hablé de facilidad, al contrario, me parece un acto muy importante y estoy convencido de que podrás…

¿Qué puñetas estoy haciendo?
¿Qué puñetas estoy haciendo?

De lograr la prescripción Rigoberto se sentirá más fuerte y con un primer logro concreto. Antes sabía mucho y actuaba poco, ¡al fin un poco de acción en su vida! Una vez que se haya instaurado el sueño con luz apagada es factible que con prescripciones directas en donde paulatinamente se vayan desmontando cada una de las protecciones ritualizadas logre finalmente dormir sin ellas.

Si no ha podido cumplirla y se planteó por ejemplo: ¡qué estoy haciendo, por qué debo poner todas estas cosas para poder dormirme, soy ridículo! y logra dormir apagando la luz, enfrentando la situación pero perseverando en la nueva postura, quiere decir que la prescripción actuó de manera provocadora, introduciendo entropía en su sistema. Entonces, por prescripción sintomática se anuló el problema.

Otra posibilidad de prescripción de síntoma podría haber sido contar lo más exacto posible la cantidad de vampiros que lo atacaban y duplicarlos o chequear una escala de intensidad del miedo en el momento de intentar dormirse y multiplicarlo. Por amplificación del síntoma se llegaría a provocar mediante la voluntad tanto la aparición del síntoma como las propias defensas hacia él.

Muchas tareas del mismo tenor pueden ser aplicadas en este tipo de casos, tareas que socavan las resistencias y muestran de una forma u otra, cumpliéndolas o no, el cambio en la construcción de la realidad.

(Extraído de aqui)
(Extraído de aqui)

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta oficial del Centro di Terapia Breve Strategica dirigido por Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone
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DIFERENCIA ENTRE FOBIA SIMPLE Y GENERALIZADA

 

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La primera clase de trastornos fóbicos está representada por este tipo de miedo patológico centrado en una realidad concreta: un animal, una situación, una fantasía, un ruido, un objeto u otras cosas, pues existen tantos miedos como puedan inventarse. En este caso la fobia puede ser limitadora solo respecto de las situaciones en las que aparece la realidad  aterradora, o puede convertirse gradualmente en una fobia difusa y generalizada que se hace fuertemente inhabilitadora respecto de cualquier aspecto de la vida del sujeto.

Cualquier cosa puede convertirse en objeto de miedo y fobia, pero se observan algunas formas recurrentes: []

-El miedo a las arañas, los escorpiones, las serpientes, etc. Una que ha aumentado mucho en los últimos añosfobias08 es la fobia a las palomas, la cual, entre las zoofobias, parece decididamente menos lógica que la fobia a los animales más peligrosos, aunque no se debe subestimar el hecho de que convivir con las palomas en la vida urbana es cada vez más frecuente.

-Los relativos a la altura (acrofobia), a los lugares cerrados ob_46c672_simeon-the-stylite(claustrofobia), a permanecer solos o alejarse (agorafobia) y a estar entre la gente (fobia social). Estas últimas muy a menudo tienden a convertirse en fobias generalizadas porque al relacionarse con situaciones de vida muy comunes la persona afectada tiene muchas probabilidades de entrar en la espiral de los intentos de solución de la evitación y la solicitud de ayuda. Y estas reacciones conducirán al sujeto a construirse en el curso de pocos meses una situación de pánico difuso e inhabilitador.

-Otra tipología muy común es la relativa al miedo a contagiarse o a infectarse a través del contacto con jeringas, sangre, suciedad, sustancias contaminantes, etc. Por lo general, deriva en un síndrome obsesivo compulsivo basado en rituales de limpieza, desinfección o una forma de manía hipocondríaca fundamentada en la continua necesidad de controles médicos.

-Otra forma de fobia simple extremadamente relevante es el miedo a perder el control o, lo que es lo mismo, el miedo a dejarse llevar. Este miedo se asocia con frecuencia a la tendencia obsesiva a tenerlo todo bajo control, que puede convertirse en un verdadero síndrome de ataques de pánico. Sin embargo, cuando se mantiene como un miedo concreto literalmente impide a la persona vivir cualquier forma de situación agradable, puesto que para gozar completamente del placer hay que abandonarse a él. Dentro de esta categoría encontramos el miedo a hablar en público, el de ruborizarse o de sudar en exceso.

A estas cuatro grandes clases de miedo se puede añadir la quinta gran tipología, que es el temor Tsunami-Gallery-HD (1)desmesurado a los sucesos catastróficos: accidentes, terremotos, aluviones, muertes, pérdidas, desengaños amorosos, etc. Este tipo de fobia se basa en el temor a un incontrolable suceso futuro que cambie su realidad actual. Representa el mejor ejemplo de cómo el miedo a un futuro que no se puede controlar influye en el presente.

Por último, entre las formas menos usuales y más creativas de fobia simple observadas en mi experiencia se encuentran algunas aparentemente absurdas como por ejemplo  la fobia a las botellas destapadas, a las sombras, a los rincones, al viento, etc.

sombrasEl rasgo constante, desde un punto de vista psicofisiológico, de todas las fobias simples es el hecho de que la persona, en determinadas situaciones para ella espantosas, manifiesta una reacción de pánico caracterizada por bloqueo de pensamientos y de la racionalidad, reacciones fisiológicas alteradas, taquicardia, respiración agitada y síntomas de desvanecimiento, todo ello asociado con la irrefrenable exigencia conductual de huir y/o pedir ayuda y protección.

El miedo al miedo que desencadena al pánico es una imagen que constituye la mejor definición de una fobia generalizada.

En efecto, la fobia generalizada es un tipo de trastorno completamente difuso dentro del cual a menudo el sujeto ya no necesita estímulos externos para tener miedo, pues es su misma percepción de la realidad la que “inventa” por doquier el peligro y la amenaza. El miedo, en este caso, es una especie de haz de luz con el que el sujeto ilumina y colorea todo aquello que percibe. En consecuencia, el miedo se encuentra en cada situación.

Cuando una persona ha llegado a este grado de miedo difuso explica por lo general que aquello que la hace estar peor es precisamente el miedo de que se generen todas las reacciones psicofisiológicas usuales provocadas por el mismo miedo: taquicardia, vértigos, sensación de pérdida de control, sensación de despersonalización, etc.

Una fobia generalizada es por lo general el efecto de algunas de las ya citadas fobias simples más importantesansiedad-agorafobia1 (agorafobia, miedo a perder el control, etc) sobre cuya base la persona genera los intentos disfuncionales que se han descrito para manejar el miedo, los cuales no hacen más que incrementar su efecto hasta la constitución de una verdadera patología generalizada.

La persona afectada por un trastorno fóbico generalizado manifiesta en la mayoría de los casos dos tipos de miedo profundo: el de morir o el de perder el la lucidez y enloquecer. [] Estas dos modalidades perceptivas requieren diferentes tipologías de tratamiento.

La otra característica distintiva de este tipo de patología está relacionada con la situación en la que manifiesta sus momentos críticos: si la reacción de pánico es producida por situaciones específicas o si puede tener lugar en cualquier momento. En el primer caso [] las crisis de miedo están asociadas a situaciones específicas, en consecuencia los ataques pueden ser previstos y las personas tienden a organizar su vida tratando de evitar estas conocidas circunstancias amenazantes. En el segundo caso en cambio, no existe posibilidad de previsión, el ataque de pánico puede producirse en cualquier circunstancia, por lo que la persona no tiene la posibilidad de controlar las situaciones, sino que se halla continuamente bajo estrés de alerta. En estas condiciones lo que desencadena el terror no es una circunstancia externa sino la más mínima alteración del propio organismo, como una leve alteración del latido del corazón, una sensación de equilibrio imperfecto, el hecho de no sentirse completamente lúcidos, etc. Habitualmente, estas personas al asustarse e intentar controlar estas reacciones fisiológicas espontáneas acaban exacerbándolas hasta el punto de sufrir una verdadera crisis de pánico. [] En este punto, si es posible, el sujeto intentará escapar de la aterradora situación o pedirá desesperadamente ayuda a alguien. La repetición de este guión mantiene y alimenta la patología fóbica generalizada.

 

(Extraído de aqui)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

SOBRE LA LIBERTAD Y LA RESPONSABILIDAD DE DECIDIR O ELEGIR

 

¿Somos hojas al viento?
¿Somos hojas al viento?

Me gustaría proponer una reflexión sobre la responsabilidad individual de decidir y elegir: la relación de interdependencia entre la responsabilidad, que se tiende a evitar, y la libertad individual que tanto se anhela. La reciprocidad circular entre la responsabilidad y libertad se ignora con demasiada frecuencia; se quiere ser libre, pero no responsable. Tratar de evitar la responsabilidad, sin embargo, equivale a reducir la libertad, que se expresa antes de todo en la posibilidad de decidir y tomar decisiones, el considerado “libre arbitrio”. Como he tratado de explicar, hoy las cosas son más complejas que hace unos siglos, pero el hecho de que el ser libres se corresponda con el ser responsables de nuestra actuación y de nuestras elecciones permanece inmutable, porque es una prerrogativa inevitable de la existencia. Entonces, como escribe Stéphane Mallarmé en su “Una tirada de dados jamás abolirá el azar“, si bien a veces no podemos ser más que una hoja al viento, debemos decidir si abandonar el timón de nuestro barco en medio de las olas del océano de la vida o jugar la oportunidad de desafiar las fuerzas adversas de la naturaleza, aprendiendo a afrontar y gestionar lo mejor posible nuestra limitación humana. Además, se debe considerar que también el no decidir es decidir dejar al destino o a los otros el decidir en nuestro lugar.

A este propósito, el filósofo y escritor José Ortega y Gasset nos ha proporcionado una luminosa reflexión:

Ortega y Gasset
Ortega y Gasset

 

El hombre no tiene una naturaleza sino una historia. El hombre no es otra cosa que un drama. Su vida es algo a elegir, construir mientras procede. El ser humano consiste en aquella elección y aquella inventiva. Cada ser humano es la novela de si mismo, y si bien puede elegir entre ser un escritor original o uno que copia, no puede evitar elegir. Está condenado a ser libre.

 

 

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

LA VERGÜENZA DE TENER O HABER TENIDO MIEDO

                                     

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                                                             Fue el miedo lo que lo volvió audaz

                                                                                 OVIDIO

La mayoría de las personas se avergüenzan profundamente de sus miedos, como si fuera posible verse libre de ellos. Desde luego, hay una gran diferencia entre los temores manejables y las fobias irrefrenables que necesitan de terapias especializadas. Pero como el lector habrá visto claramente, la matriz de los dos fenómenos es la misma: es el sujeto el que con las mejores intenciones provoca el peor de los efectos. O sea, en el intento erróneo de combatir su miedo lo alimenta hasta hacerlo incontrolable.

Como antes se ha dicho, una dosis manejable de miedo es fundamental para nuestra existencia. No solo eso, sino que la mayoría de las veces, gracias a nuestros miedos, nos aventuramos más allá de nuestros límites y descubrimos recursos hasta entonces desconocidos.

Henri de la Tour-d'Auvergne-Bouillon, vizconde de Turenne, mariscal general de los campos y ejércitos del rey
Henri de la Tour-d’Auvergne-Bouillon, vizconde de Turenne, mariscal general de los campos y ejércitos del rey

Al respecto el valiente general Turenne afirmó: Desde luego que me comporto como un valiente, pero siempre tengo miedo.

En efecto, el miedo reorientado se convierte en un recurso y la mayoría de nuestros actos de valor están generalmente impulsados por el miedo. Puesto que solo el hecho de reconocer y de aceptar lo que nos da miedo nos ofrece la posibilidad de no quedarnos paralizados, inmóviles y abatidos. Si luego este miedo es enfrentado, nos damos cuenta de que esa sensación irracional ha sido un estímulo para impulsarnos más allá de nuestros límites.

Como dice un antiguo Koan japonés: El miedo de no estar a la altura nos obliga a subir un peldaño cada día.

En cambio, quien niega su miedo se arriesga, en palabras de Shakespeare, a batirse con su propio miedo como un loco que trata de ahuyentar a su sombra.

Salto 2

Por tanto, la vergüenza de tener o de haber tenido miedo no solo carece de fundamento sino que puede convertirse también en el trampolín de lanzamiento para aquellos comportamientos que llevan a la formación del miedo patológico.

Por el contrario, la fragilidad asumida se convierte en una fuerza.

Solo quien ha tenido miedo puede ser valiente, lo demás solo es inconsciencia.

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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