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HISTORIAS CURATIVAS: MATAR A LA SERPIENTE CON SU MISMO VENENO

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“-Si alguien se acerca a ti con un regalo y tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el regalo?– preguntó el sabio samurái

A quien intentó entregármelo -respondió uno de los discípulos

Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos –dijo el maestro-cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo”.

MATAR A LA SERPIENTE CON SU PROPIO VENENO: UN CASO ENTRE HERMANAS

 

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Matar a la serpiente con su propio veneno” es capturar la energía del trastorno y reorientarla para llevarlo a su destrucción. La estratagema puede obedecer respectivamente a la lógica de la creencia o a la de la contradicción, si se aplica por la persona en relación consigo misma o por la persona en relación con los demás.

Se utiliza siguiendo una lógica contradictoria: cuando alguien me echa encima el veneno, lo cojo y se lo devuelvo.

Ejemplar es el caso de una mujer, de unos cincuenta años, que llega a mí desesperada por una hermana enferma que ha condicionado literalmente toda su vida. Dada la enfermedad, la familia, incluida ella, siempre ha intentado favorecerla en todo, tanto que ha conseguido formar una familia y nunca los padres le han pedido nada a ella y, antes de morir, siempre han acudido a la hermana sana. La escasa presencia de ésta ha contribuido a hacer que su matrimonio naufragase y ahora se encuentra sola para tener que gestionar a su hermana que, con delirios persecutorios, ha empeorado últimamente a causa de la herencia dejada por los padres al 50% y respecto a la cual se inician las discusiones más absurdas. En aquel momento la hermana vive casi siempre encerrada en casa, no contesta al teléfono y cuando intenta hablar con ella o la rechaza a priori o es objeto de agresiones verbales o físicas que ya no quiere tolerar más. Otro problema son los mensajes que la hermana le envía cada día en grandes cantidades con continuas peticiones que, últimamente, ha decidido no satisfacer, con el resultado de que se ha agudizado su sensación de que es objeto de complots y persecuciones por su parte y de todo el mundo en general. Su objetivo es por un lado poder ayudar a su hermana a la que teme y en aquel momento es casi inaccesible y por otro quisiera liberarse para empezar finalmente a vivir. []

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“La encantadora de serpientes de Bombay”. Adriana Ortega Morales

Propongo a la mujer que haga un experimento, que vaya cada día a ver a su hermana llevándole cada vez un pequeño regalo y que empiece diciendo: “He venido para decirte una cosa: he ido al médico para que me ayude y me ha dicho que he de sentirme culpable contigo y te pido que me disculpes por lo que he hecho y lo que no he hecho. Todo lo peor que me quieras decir, dímelo”. Mientras esté hablando la hermana, ella tendrá que estar en religioso silencio, luego marcharse y volver al día siguiente llevando a cabo la misma representación.

La mujer regresa tras dos semanas explicándome con un tono de incredulidad que ha hecho la representación y que la hermana, para sorpresa suya, ha aceptado de inmediato las excusas diciéndole que no tenía nada que reprocharla porque ambas, en realidad, son víctimas de un complot. Cuando no ha podido ir a visitar a su hermana ha sido esta quien le ha visitado a ella. Los episodios de agresividad han desaparecido desde el primer día.

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Obra de Pablo Ruiz Saez

Le digo a la mujer que siga en esta misma dirección y que llame de vez en cuando a su hermana disculpándose por adelantado por el hecho de no poder ir a verla. Poco a poco, la mujer ha conseguido ir gestionando a su hermana, liberándose de la ilusión de poder tener con ella una relación de amiga vista su grave patología, y también del miedo a posibles agresiones. La hermana sigue pensando que alguien entra en su casa y que los demás confabulan contra ella, pero ya no tiene en jaque a la única persona que ahora ha llegado a ser tan hábil que ahora le pide consejos sobre cómo resolver sus problemas y que finalmente ha llegado a ser autónoma, cogiendo más espacios en los que ha empezado, por primera vez en su vida, a pensar en sí misma.

Ha sido suficiente una única maniobra para desmontar la rabia y la sensación de persecución de la hermana respecto a la paciente. No se trata, contrariamente a lo que pueda parecer, de algo mágico, sino de una técnica cuidada y rigurosa. hecha a medida para el caso específico sabiendo muy bien lo que iba a provocar.

Cuando una o más personas nos echan encima su veneno, responder de modo agresivo es la mejor manera de alimentarlo, en cuanto que confirmamos al otro que tenemos alguna cosa en contra suya, por tanto su creencia de que es perseguido. Si, en cambio, respondo a la agresividad del otro con amabilidad, o incluso, como en este caso, anticipando su agresividad con una declaración como la que he hecho representar a la mujer, entonces el que nos lanza su veneno se desconcertará y no hallará confirmación a su falsa creencia original. Por el contrario, mi comportamiento y mis palabras irán construyendo de forma gradual una nueva creencia, que en vez de un enemigo soy un aliado o, de cualquier forma, alguien con quien no hay que combatir. De este modo mato a la serpiente con su mismo veneno.

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

EL ARMA SECRETA: MATAR A LA SERPIENTE CON SU PROPIO VENENO

“Imaginemos, por ejemplo, la situación de una joven recién licenciada que, contratada en la empresa familiar que dirige su tío, desde el principio percibe hostilidad y falta de aprecio por parte de los compañeros de trabajo. Una colega, en particular, parece descalificarla continuamente, aparentando la convicción de que si la joven ha sido contratada para aquel puesto depende con toda seguridad del hecho de que es la sobrina del presidente. [] A las continuas descalificaciones y ataques que la persona percibe a diario la joven acaba por reaccionar con rabia, mostrándose siempre huraña e irritada, hasta llegar incluso a agredir verbalmente. [] El mecanismo es el ya citado de “la profecía que se autodetermina“, en la que la descalificación percibida activa reacciones a su vez descalificantes que terminan por crear realmente un conflicto entre las personas implicadas []
El coach, por ejemplo, puede preguntar a la cliente:

Según usted, cuando esta colega hace insinuaciones indirectas y usted reacciona enfadándose abiertamente, ¿muestra fuerza o debilidad?.

Ya esta primera pregunta empieza a abrir en la persona la percepción del hecho de que, cada vez que muestra a la otra una reacción de pérdida de control agrediéndola, en realidad no hace más que mostrar su propia debilidad y colocarse en una situación perdedora en cuanto a la relación. El coach, después, podría añadir:

Y el hecho de que usted, enfadándose, muestre su debilidad, ¿cree que inducirá a la otra persona a reducir o a incrementar sus descalificaciones? []
Si lo he entendido bien, corríjame si me equivoco, cuanto más usted ataca a su colega en el momento en que se siente descalificada, no sólo muestra su debilidad sino que incluso termina por hacerle un favor a la otra que, al sentirse victoriosa, se divertirá aún más al hacerle perder los estribos.


Sólo con dos preguntas y una paráfrasis de reestructuración el coach ha hecho vivir a la joven una sensación de aversión respecto a su habitual guión de agresión, transformándolo en algo realmente desagradable, desde el momento en que resulta ventajoso para la odiada colega. El coach podría continuar después con otra pregunta:

Según usted, si dos personas se cruzan en el extremo de una calle estrecha, ¿gana la que, bajando la cabeza, intenta pasar con prepotencia o la que, en cambio, se pone a un lado y con una sonrisa dice: pase, por favor? [] ¿Para ganar el enfrentamiento con su colega, le conviene continuar enfadándose cada vez que le provoca o sería mejor oponer amabilidad a sus provocaciones?[]


El coach guía a la persona a descubrir que, si quiere verdaderamente vencer el enfrentamiento, tiene que aprender a proponer amabilidad frente a la descalificación, con el único objetivo de colocar a la otra persona en una posición de inferioridad. El coach puede, por lo tanto, preguntar a la joven, ahora persuadida de las respuestas que ella misma ha dado a las preguntas propuestas, que experimente una nueva arma secreta:

Desde este momento en adelante, cada vez que perciba un ataque por parte de su colega, tendrá que sonreír amablemente y darle las gracias por las ayuda que le está dando y la cortesía que le muestra. Gracias a esta arma secreta, podrá finalmente “humillar a su colega a través de la sonrisa”.

Sintonizándose con las modalidades perceptivas y reactivas de la persona, el coach utiliza todo el poder rompedor de la rabia hacia los demás para reorientarla en dirección a un cambio funcional en el modo de reaccionar. O, matar a la serpiente con su propio veneno, provocando la primera importante experiencia emocional correctiva  para la joven. Obviamente, cuando ésta empieza a modificar su propia manera de comportarse en relación con los demás, guiada por la idea de poseer un arma secreta con que derrotarlos, y se muestra por tanto muy amable y sonriente con todo el mundo, acaba por invertir el sentido de la profecía inicial. De este modo, puede descubrir no sólo que no es rechazada o descalificada, sino que incluso puede ser aceptada y estimada finalmente por la odiada colega. A partir de la aplicación de un guión fijo en el plano de la comunicación -la amabilidad- la persona vivirá así una posterior experiencia emocional correctiva en su vida cotidiana que la llevará a modificar las propias percepciones respecto a los demás y, de este modo, a desbloquear su solución intentada redundante. Una vez más, reorientar la sensación limitante (la rabia) permite utilizarla, transformándola en recurso capaz de promover el cambio.
En algunas situaciones es incluso suficiente que la persona sencillamente piense en que posee un arma secreta que poder utilizar en caso de necesidad contra el “enemigo” para interrumpir guiones de relación realmente disfuncionales. [] Demostración extraordinaria de que nuestras percepciones de impotencia o, por el contrario, de posibilidad de victoria, pueden influenciar enormemente el comportamiento ajeno, también cuando se manifiesten solamente a través de los canales sutiles de la comunicación no verbal.” 


(De “Coaching estratégico. Cómo transformar los límites en recursos”. Roberta Milanese y Paolo Mordazzi. Herder)

EL CONTROL PATOLÓGICO DEL MIEDO: TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

“El sistema perceptivo-reactivo típico de los síndromes obsesivo-compulsivos se mantiene por las soluciones intentadas  de evitación y control de las situaciones de ansiedad a través de rituales compulsivos de reparación o prevención. Los rituales de reparación se realizan para intervenir y reparar después de que el evento temido haya tenido lugar, para que el paciente no se sienta en peligro, y se orientan al pasado. Los rituales preventivos se enfocan a anticipar la situación aterradora para propiciar la cosa o evitar un resultado peor; por tanto se orientan hacia el futuro. Sin embargo, resultados de recientes experimentos empíricos revelan que existen dos variantes de rituales preventivos: los racionales-preventivos y los propiciatorios de razonamiento mágico. Los rituales racionales-preventivos surgen de la creencia del paciente de que haciéndolo de este modo previene ciertas situaciones de miedo del suceso, por ejemplo, contaminarse o infectarse, perder el control, etc. El otro tipo de ritual preventivo es una forma de razonamiento mágico altamente vinculada a creencias de fatalismo religioso, convicciones supersticiosas, confianza en poderes extraordinarios, y así. []
Es de extrema importancia apoyar y aceptar sus fijaciones y sus deformados y aparentemente ilógicos rituales. Sin embargo, aunque los rituales obsesivo-compulsivos van más allá de la noción ordinaria de las cosas, no son ilógicos sino que siguen una lógica no ordinaria. Para poder cambiar su equilibrio, necesitamos asumir la misma lógica no ordinaria cuando ideamos estrategias terapéuticas. []
El terapeuta debe pedirle que lo haga <>, sugiriéndole <> para gestionar sus necesidades y poder controlar su miedo. [] Al utilizar medios de contrarritual, el terapeuta puede reorientarla hacia su destrucción.
En otras palabras, la terapia necesita seguir la aparente lógica demente que subyace en las ideas y acciones del paciente, declarando al paciente que lo que siente y hace tiene sentido. Después, la intervención continúa dando al paciente un contrarritual específico preestablecido. [] Por ejemplo, si la compulsión es verificar algo una y otra vez para asegurarse de que se ha hecho correctamente, la prescripción, utilizando la lógica numérica del control patológico, será la que haga que el paciente lleva a cabo su verificación exactamente un número prescrito de veces (prescripción de las 5 ó 10 veces), cada vez que siente la necesidad de controlarse.

Desde ahora hasta la próxima sesión, cada vez que usted realice un ritual, ha de hacerlo 5 veces-ni una menos ni una más-. Puede evitar hacer el ritual; sin embargo, si lo hace, tiene que hacerlo exactamente 5 veces, ni una más ni una menos. Puede evitar hacerlo, pero si lo hace una sola vez, ha de hacerlo 5 veces…

La estructura lógica de esta aparentemente sencilla prescripción es la de una antigua estratagema: Dejar que el enemigo se suba al desván y después quitarle la escalera . La forma en cómo se comunica la prescripción es muy importante aquí. La comunicación se basa en una asonancia lingüística hipnótica, repetida redundantemente, y en un mensaje post-hipnótico, expresado en un tono de voz más marcado. [] De esta forma, el terapeuta asume el control de la ejecución del ritual. El paciente estaba antes forzado por su fobia a realizar sus rituales; sin embargo, ahora está impulsado por la terapia a hacerlo. Esto significa que el paciente adquiere indirectamente la capacidad de controlar la sintomatología en lugar de ser controlado por ella. [] El hecho de que ahora sea capaz de controlar las previas acciones patológicas siguiendo las indicaciones terapéuticas significa que llegará a un punto en que las podrá detener. Y normalmente esto es lo que ocurre. [] Explican que llevar a cabo sus rituales resulta muy aburrido y confiesan que, de forma extraña, ya no sienten la necesidad de realizarlos [].
En la fase siguiente del protocolo, se mantiene esta prescripción y normalmente el número de repeticiones que hay que realizar se aumenta, , mientras empezamos a guiar al paciente a enfrentarse directamente a las situaciones de miedo anteriores (prescripción de “la peor fantasía“). []
En el caso de fórmulas mentales rituales que se repiten compulsivamente, hemos ideado estratagemas que se basan en la lógica de matar la serpiente con su mismo veneno. []

Desde este momento hasta que nos volvamos a encontrar, cada vez que repita una de sus fórmulas, ha de repetirla al revés. Haga todas las repeticiones que hace normalmente, pero hágalas en sentido contrario. Por ejemplo, si usted siente que ha de repetir la palabra “día”, que sea “aid”. [] Si la fórmula se compone de más palabras y números, el ejercicio será más difícil. En todo caso, usted tiene una mente bien entrenada, ¿no es cierto? […]

Por ejemplo, pacientes que tienen miedo a la contaminación de alguna clase y se lavan continuamente, se limpian y se esterilizan a sí mismos, sus casas y otras pertenencias. Sin embargo, de forma paradójica, es cuando todo está totalmente limpio y esterilizado que tienen miedo de que la contaminación comience a crecer, por lo que surge la necesidad de llevar a cabo los rituales compulsivos. Una vez más es la solución intentada la que mantiene y complica la solución. En estos casos tenemos que actuar sobre las creencias que subyacen.[] Haríamos surgir dudas en el paciente sobre si realmente lo que teme es la limpieza absoluta en lugar de la suciedad:

¿Cuándo surge finalmente el problema, cuando usted está sucio o cuando está totalmente limpio? [] El paciente empieza a tener dudas porque finalmente necesita mantener limpia cualquier cosa que esté impecable. En otras palabras, corríjame si me equivoco, su miedo surge principalmente cuando algo está perfectamente en orden o cuando algo está perfectamente en orden y limpio, porque es entonces cuando usted tiene que mantenerlo intacto, ¿no es cierto? Por lo tanto, en realidad, usted teme más la limpieza total que la suciedad.

Así, de esta forma, empezamos reestructurando su percepción y, por tanto, su reacción hacia la situación que provoca el miedo. Tenemos que empezar a introducir la idea de que un pequeño desorden ayuda a mantener el orden:

[] Desde ahora hasta la próxima vez que nos veamos, tiene que tocar deliberadamente con su dedo alguna cosa sucia, algo que usted sepa que está sucio y mantener su dedo sucio durante 5 minutos, ni un minuto más, ni un minuto menos. Una vez hayan pasado los 5 minutos, es usted libre de lavar su dedo como quiera. Sin embargo, durante 5 minutos, ni uno más ni uno menos, mantenga su dedo sucio. Cinco veces durante 5 minutos, ¿de acuerdo?

Esta prescripción sigue la idea de que, con el fin de llegar a ser totalmente inmune y tener el control de alguna cosa, uno no puede evitarla ni prevenirla. Al contrario, uno ha de empezar a tomarla y a soportarla en pequeñas dosis hasta que llegue el día en que no tenga ningún efecto sobre uno. []

La última fase se dedica a guiar al paciente y a darle las explicaciones completas sobre el trabajo realizado y sus procesos, concentrándonos en atribuir el éxito de la terapia a su capacidad y recursos.”

(De “Conocer a través del cambio” Giorgio Nardone, Claudette Portelli. Herder)

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