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SUGESTIONES INDIRECTAS POR JEFFREY ZEIG

“Prueban una sugestión directa cortada a la medida y no funciona. Y después prueban sugestión directa con hipnosis y tampoco funciona. ¿Qué harían entonces? Sugestión indirecta. Y es en este punto en donde el enfoque ericksoniano puede ser más valioso. Si están bloqueados en un punto, las siguientes técnicas estarán enfocadas a incrementar lo indirecto. Esta es la segunda ley de Zeig, que nunca será famoso. Esta ley establece que la cantidad de indirección que tiene que emplearse es directamente proporcional a la resistencia percibida. Hay toda una lista de intervenciones que aprendemos de la hipnosis y que son maneras de envolver las ideas como regalo. Le puedo decir al paciente: “¡Alégrate!” usando sólo sugestión directa, hipnosis y sugestión directa, reenmarcando, usando directivas, prescripción de síntomas, desplazamientos, orientación hacia el futuro. Puedo usar cualquiera de estas técnicas para envolver como regalo la idea de “Alégrate”.
Lo primero que yo haría sería usar una sugestión indirecta simple, por ejemplo, una forma de lenguaje llamada presuposición. Debe haber diez o tal vez quince formas distintas de sugestión indirecta, la presuposición es sólo una de ellas. []
Podemos utilizar presuposiciones respecto al tiempo, al lugar o al proceso. [] Se vuelven hacia el paciente y le dicen Yo no sé cuándo te vas a alegrar. Esto presupone que se va a alegrar, es sólo cuestión de tiempo. “Yo no sé cuándo te vas a alegrar”, “tú no sabes cuándo te vas a alegrar”, “tu mente consciente no sabe cuándo te vas a alegrar, sólo tu mente inconsciente lo sabe”. Todas estas son presuposiciones de tiempo. También puedes hacer presuposiciones de lugar: “Tú no sabes dónde te vas a alegrar”, “yo no sé dónde te vas a alegrar”, “no podemos predecir todos los lugares en los que vas a descubrirte a ti mismo feliz”. Esto presupone que la persona puede cambiar su estado de ánimo, es sólo una cuestión de lugar. Proceso: “Yo no sé cómo te vas a alegrar”, “no puedes predecir todas las maneras en que te vas a alegrar”, presuponen. []
¿Ustedes creen que una simple sugestión indirecta es ya una terapia adecuada? No, muy pocas veces es suficiente, aunque esté bien cortada a la medida y bien envuelta. Pero a veces puede ser que sí hagan terapia con una sola sugestión indirecta. Hay un caso de Erickson que podemos juzgar si fue exitoso o no. Estaba dictando una conferencia a una audiencia de médicos. Uno de ellos, llevó a un jovencito que tenía un problema caracteriológico y estaba realizando actuaciones (actings out) , para que fuera sujeto de una demostración de terapia. El muchacho estaba creando problemas a su comunidad con su mala conducta. Se sentó en el escenario junto a Erickson. Erickson dictaba su conferencia a la audiencia de médicos mientras el muchacho estaba sentado de cara frente a ellos. En ningún momento Erickson hizo ningún tipo de terapia con él. No hizo hipnosis, no hizo ninguna demostración. Sólo dictó su conferencia a la audiencia. Al final de la exposición, justo cuando Erickson ya se iba, miró al muchacho y le dijo: “Realmente yo no sé cómo vas a cambiar tu comportamiento; realmente no sé cómo”. la historia termina en que el joven creció y se convirtió en un abogado. No sabemos si fue un caso exitoso o no (se ríe). Por lo tanto, es posible hacer terapia con una sola sugestión indirecta. Pero para mí la sugestión indirecta es como escalar una montaña. Cambiar el estado de ánimo de un paciente deprimido se vive como escalar una montaña. La sugestión indirecta es como dar el primer paso y todas estas técnicas son maneras de dar pasos. Para transmitir la idea “sé flexible en tu estado de ánimo” puedo necesitar sugestión directa, hipnosis, sugestión indirecta, prescripción del síntoma, anécdotas, etc. Después hacen lo mismo con ser positivo, y lo mismo con vivir a través del tiempo, y lo mismo con ser más activo y lo mismo con ser externo. Encuentren diferentes maneras de envolverlas, hasta que el paciente las tome.
Otra forma de envolver ideas es ofrecer directivas. Si quieren aprender sobre cómo dar directivas en terapia, consulten la obra de Jay Haley y Cloe Madanes que hacen un trabajo excelente con directivas estratégicas. Se trata de dar al paciente tareas. Por ejemplo, “esta semana salga de su casa, vaya a un parque y observe a los niños”. Con esta tarea, el paciente va a estar rodeado de gente que es flexible, positiva, externa, activa. Lo ponen en una situación en que va a empezar a entender estos comportamientos que son las metas que queremos lograr con él. Si no funciona, pueden probar la prescripción del síntoma. Para prescribir el síntoma, le dicen al paciente: “Yo no quiero que estés feliz esta semana”. Es una prescripción del síntoma con sugestión indirecta. Implica que la semana siguiente va a ser diferente. “No quiero que estés feliz en la casa”. Es una prescripción del síntoma con sugestión indirecta de lugar. “No quiero que descubras formas en que puedes ser feliz”, presupone que hay maneras de ser feliz. Son prescripciones del síntoma y al mismo tiempo sugestiones indirectas. [] Con pacientes desafiantes, utilicen la prescripción del síntoma para hacerlos salir del problema metiéndolos en una paradoja. El paciente desafiante se rebela contra la tarea y así se cura.
Supongamos que emplean la prescripción del síntoma cortada a la medida y tampoco funciona. Pueden entonces tratar con un reenmarque. Y pueden tal vez combinar un reenmarque con prescripción del síntoma y sugestión indirecta. Le dicen al paciente: “Yo no quiero que seas feliz todavía, no quiero que cambies tu estado de ánimo todavía porque tu esposo no puede enfrentar su depresión, y mientras tú permanezcas deprimida, él no tiene que enfrentarse con su propia depresión. Y todavía no está suficientemente fuerte como para hacerlo. Así tienes que permanecer deprimida hasta que logremos que él se fortalezca”. De este modo, la depresión queda reenmarcada. Ya no es una enfermedad sino que sirve al funcionamiento del sistema pareja. Ustedes siguen la trama del diagnóstico, determinan cuál es la función que tiene un problema en el sistema y lo prescriben. Si la depresión es una forma de cuidar a otros miembros de la familia, prescriben la función sistémica de ese problema, la reenmarcan. El reenmarque opera en el nivel de las actitudes. Cambian la actitud de la gente frente al problema. Lo que antes era negativo, se vuelve positivo. []
Otra técnica sería el desplazamiento. Pueden mover la depresión. La pueden desplazar del resto del cuerpo hasta los pies. Hipnotizan a la persona y le dicen que la depresión se está moviendo hacia los pies. Suena loco pensar en desplazar un problema, pero no es tan ilógico porque de hecho el paciente ya está desplazando el problema. Está, por ejemplo, tomando la ansiedad de la familia y transformándola en depresión dentro de su cuerpo. El paciente está tomando una preocupación y la está desplazando a un dolor de cabeza. Si el paciente desplaza en forma negativa, ustedes pueden desplazar en forma positiva.
Orientación al futuro. Ustedes pueden hacer que un paciente se imagine a sí mismo en el futuro y les describa cómo solucionó el problema. La hipnotizan haciendo una progresión en el tiempo, para que pueda mirar hacia atrás cómo solucionó el problema. []


La técnica de la confusión es otro método para presentar una sugestión. Tienen una meta y crean una confusión, escuchen esto:

“Tu mente consciente tiene formas de entender las cosas y tu mente inconsciente tiene formas de entender las cosas, pero el tipo de entendimiento consciente que tu mente inconsciente puede entender, es diferente del tipo de entendimiento inconsciente que tu mente consciente puede entender, pero de vez en cuando hay malentendidos y puedes inconscientemente entender tus malentendidos conscientes mejor de lo que conscientemente puedes entender tus malentendidos inconscientes, pero la clase de malentendidos inconscientes que no puedes entender conscientemente, son diferentes de la clase de malentendidos inconscientes que puedes conscientemente entender pero tú no puedes realmente entender hasta que…te alegras esta semana”.


Ya para ese momento están confundidos, no deprimidos. Si lo hacen demasiado largo, deprimen al paciente. La técnica de la confusión es una de las contribuciones más originales de Erickson. []


La utilización establece que cualquier técnica que use el paciente para ser paciente, puede usarla el terapeuta para ser terapeuta. Esta es la Tercera Ley de Zeig: cualquier técnica que el paciente utilice para ser paciente, puede usarla el terapeuta para ser terapeuta. Si el paciente usa confusión para ser paciente, ustedes pueden usar confusión para ser terapeutas. Si el paciente usa desplazamiento para ser paciente, ustedes pueden usar desplazamiento para ser terapeutas. Si el paciente tartamudea para ser paciente, ustedes pueden tartamudear para ser terapeutas. Esto elimina la necesidad de memorizar una lista de técnicas. No tienen que aprendérselas de memoria, sólo observen al paciente. Sea cual sea la técnica que él utilice para ser paciente, ustedes utilicen la misma técnica para ser terapeutas. Envuelvan como regalo utilizando el estilo del paciente.”

(De “Terapia cortada a la medida. Un seminario ericksoniano con Jeffrey Zeig. Teresa Robles. Instituto Milton Erickson de la ciudad de México)

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EL PRINCIPIO DE FARAH FAWCET PARA OBSERVAR DE CERCA UN PROBLEMA

Jeffrey Zeig

Habla Jeffrey K. Zeig:
“Esto tiene que ver con una pregunta muy importante que me hago a mi mismo cuando llega un nuevo paciente. Me pregunto ¿qué valora el paciente? También me pregunto ¿cómo hace el paciente el problema?

F. Fawcet

Cuando el paciente llega, pídanle una descripción detallada del problema. El les dice, por ejemplo: Estoy deprimido. Pídanle entonces una descripción lo más detallada posible de la depresión. Muy detallada. Deprimido, ¿cómo?, ¿siente la depresión en sus hombros?, ¿en el estómago?, ¿cómo es esta depresión comparada con la depresión de otras personas?, compare esta depresión con el dolor, ¿cómo es la depresión en la mañana?, ¿cómo es en la tarde?, ¿cómo es los jueves? Hagan preguntas casi voyeristas sobre los detalles de la depresión. La razón para hacer esto es el famoso Principio Farah Fawcet. ¿Todos ustedes conocen el famoso Principio Farah Fawcet? ¿Conocen a la artista norteamericana Farah Fawcet? Un día estábamos almorzando en el hospital en donde yo trabajaba, hace muchos años. Y había una foto de Farah Fawcet en traje de baño en la portada de una revista. Es una artista muy bonita. Una de las personas que trabajaban ahí se la quedó viendo y dijo: Sus muslos son muy gordos. Alguien más comentó: Sus pantorrillas no tienen exactamente el contorno que va con sus muslos y su cintura es demasiado chica, y su cuello era muy largo, su sonrisa era demasiado grande, y su cara demasiado redonda. Para cuando terminamos de describirla ya no era nada atractiva. Así que el famoso Principio Farah Fawcet es: si examinan algo muy de cerca, suficientemente de cerca, pierda su integridad. Así que si fuerzan al paciente a que examine su problema con muchísimos detalles, pierde su integridad. Es como si le preguntaran a un cienpies cómo mueve su pie número veintidós. Se tropieza. Si le piden al paciente que describa su problema con muchísimos detalles, sucede eso.
Un día, mi secretaria y yo estábamos almorzando en el Hotel Hyatt de Phoenix. En la mesa de junto estaba el actor americano John Travolta. Es un hombre muy guapo y a mi secretaria le estaba dando tortícolis, porque su cuello se giraba para verlo. Le conté del famoso Principio de Farah Fawcet y me contestó con certeza: No va a funcionar con John Travolta.

J. Travolta



No siempre resulta que si examinan algo de cerca pierde su integridad, pero a menudo es una buena idea. 


La segunda pregunta es ¿cómo la persona fabrica el problema? Si el problema es X ¿cómo produce X? Casi como si ustedes pensaran que esa persona es muy creativa y tiene un papel. Miran al paciente y le dicen: ¡Esto es fabuloso! ¡Depresión! ¿Cómo haces la depresión?. La razón para hacer esto es que los pacientes convierten sus problemas en nominalizaciones. Los convierten en cosas. Cuando llegan a verlos, les dicen: Aquí está mi depresión. Es como si les estuvieran enseñando una cosa: Aquí está mi fobia, aquí está mi problema de relación. Ahora bien, las cosas son muy difíciles de cambiar. Por esta razón, mi segundo pensamiento es convertir el problema en un proceso, porque los procesos pueden cambiar y las cosas no cambian. Esto es así incluso con los problemas médicos. Si piensan en el cáncer como una cosa, es difícil de cambiar, pero si piensan en él como un proceso es mucho más fácil de cambiarlo. Así que transformen el problema en un proceso. Si se preguntan cómo está el paciente haciendo el problema, encontrarán los pasos a través de los cuáles éste se construye.
Pensemos ahora en términos de las categorías diagnósticas. Tomemos el problema de la depresión. ¿Cómo se fabrica la depresión? Si eres interno, si tiendes a enfocar, si eres intrapunitivo, si estás uno abajo (one down) en forma metacomplementaria para estar uno arriba (one up), si amplificas lo negativo y tomas distancia ¿puedes fabricar una depresión? Es muy probable que sí. Esta es una estrategia sobre cómo producir depresión. Así que si ustedes empiezan a juntar las categorías diagnósticas, tendrán la fórmula de cómo el paciente construye la depresión. Si ya saben cómo el paciente hace el problema, podemos pasar a la tercera pregunta: ¿cómo cualquier persona construye la solución?, ¿cómo cualquier persona hace No-X? Entonces pienso, ¿qué es lo opuesto a la depresión? Lo opuesto a la depresión es estar contento y me pregunto, ¿cómo hago yo “estar contento”?, ¿cómo mis amigos logran “estar contentos”? ¿cómo este paciente hace “estar contento”? Veamos. Si eres externo, y amplificas lo positivo y te mueves hacia y eres normalmente punitivo y tiendes a ser uno arriba, puedes estar contento. Entonces, ya sé cómo orientar mi terapia y es muy probable que en las sesiones uno y dos, esté trabajando y haciendo tareas para ayudar al paciente a ser más externo. En la sesión tres, haciendo terapia para estar uno arriba, en las sesiones cuatro y cinco, aprendiendo a amplificar lo positivo, en la sesión seis, a moverse hacia más que a retirarse, y por ahí de la sesión siete, ya no se necesita más terapia. Pero no tengo que decirle al paciente qué hacer. Yo sólo divido la solución en una serie de pasos que se convierten en mis metas. Y así tengo siete sesiones para hacer esto e incluso puede ser que me tome diez sesiones, o una sola sesión. Trabajan con su paciente en transformar el problema en un proceso y dividir la solución. [] 

Esta es una visión general de cómo usar estas categorías como recursos, señalamientos de carretera, motivadores, hablando el lenguaje experiencial del paciente, y ayudándolo a convertir el problema en un proceso más que en una cosa. Si usan estos dos principios: divide y vencerás, transforman el problema en un proceso, aplican el Principio de Farah Fawcet e inician el período de diagnóstico disminuyendo fuerza al problema.”

(De “Terapia cortada a la medida. Un seminario ericksoniano con Jeffrey Zeig. Teresa Robles. Instituto Milton Erickson de la Ciudad de Mexico. 1991)

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