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APUNTES SOBRE EL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN MENTAL (MRI) DE PALO ALTO (2º PARTE)

Bateson, Haley y Minuchin

“Pero dejemos la anécdota para volver un poco al libro mismo. Causará un impacto extraordinario desde su aparición en 1967, impacto que por otra parte no se le niega todavía en el momento actual. No hay duda de que los autores han conseguido llevar a cabo una tarea que era muy delicada y difícil: presentar bajo una forma accesible las ideas principales de la cibernética, de la teoría de los sistemas aplicada a la situación familiar, y las ideas esbozadas en la obra de Ruesch y Bateson sobre la comunicación interpersonal. La síntesis es brillante y Paul Watzlawick, el autor principal, rápidamente se hace célebre en todo el mundo. La obra prefigura una nueva ciencia del comportamiento: enunciando una serie de seis axiomas, al modo de las matemáticas o de la lógica, abre la puerta a la creación de un enfoque formal e integrado del comportamiento apoyándose en la noción de comunicación.[]
La obra no es una simple vulgarización de los trabajos de Bateson. Los autores van más lejos y, partiendo de la teoría de la doble coacción, describen la utilización terapéutica de las paradojas pragmáticas de la comunicación. Aunque estas técnicas terapéuticas ya han sido utilizadas por otros (Erickson, Sullivan, Frankl…) ellos consiguen dar una explicación interaccional de las mismas en coherencia completa con sus premisas teóricas. Consiguen pues relacionar la teoría con la práctica y, en esto, puede considerarse que la obra es realmente un jalón capital para la evolución posterior de la terapia sistémica.[]
Los encuentros entre Haley, Weakland y Milton Erickson tendrán un impacto determinante sobre el grupo de Palo Alto. Ya hemos dicho que, en sus visitas a Phoenix, los dos miembros del proyecto Bateson habían intentado formalizar, a partir de la hipótesis de la doble coacción, las técnicas de intervención terapéutica de Milton Erickson. [] Erickson no se preocupaba de conceptos tales como la homeostasis, la función o el desplazamiento del síntoma, etc. Para él, la pregunta esencial era: “De qué modo, como terapeuta, puedo inducir un cambio en la persona que está ante mi?” []
Más que en verificar las hipótesis nuevas del enfoque familiar, los miembros del equipo de Palo Alto se han esforzado en comprender el modo como se producía el cambio y lo han hecho principalmente después de sus contactos con milton Erickson. Jay Haley será un precursor de lo que se llama la psicoterapia “estratégica”, enfoque que es la base de la “terapia breve” que elaborará el equipo de Palo Alto.[]
Para Paul Watzlawick, el camino es análogo: comprender y formalizar las intervenciones “mágicas” de Jackson y de Erickson para convertirlas en instrumentos de trabajo transmisibles.
Queríamos entrar en la cabeza de este hombre (Jackson) y saber qué pensaba, de dónde sacaba sus indicaciones. Pero él respondía cosas como: “Es evidente, basta con escuchar la risa de la madre”. Lo que parecía ser también el caso de Erickson, quien explicaba sus intervenciones con unas formulaciones analíticas muy complicadas que no querían decir nada. Así pues comenzamos un proyecto en el que imitábamos a Jackson y a Erickson para ver cómo funcionaba el tratamiento. […]

Palabras mágicas. “Reparación de televisores

También fuimos a buscar informaciones de personas conocidas por tener excelentes resultados en la resolución de problemas. Nos dirigimos a barmans, a policias…Recuerdo el caso de un policía a quien habían llamado unas personas que decían que los de la familia de al lado se estaban matando. El policía baja de su coche y ve cómo un televisor sale volando por la ventana del tercer piso. Coge el televisor, sube, llama a la puerta y cuando le abren dice, con los restos de la televisión en la mano: “Reparación de televisiones”. La gente se echó a reír; y cuando se ríe ya no se está en el estado de espíritu de matar a nadie.
Pero, igual que no habíamos obtenido una respuesta clara de nuestros colegas, estas personas tampoco sabían por qué habían empleado esto o aquello; todos nos respondían: “Parecía que era lo mejor que se podía hacer”.
Continuaremos con el relato de esta búsqueda en el capítulo sobre la terapia breve, pero por el momento tenemos que llegar al final de la edad de oro del MRI. Cuando los proyectos de investigación se multiplican, cuando se encuentra en un solo y mismo lugar a Don Jackson, Jay Haley, Paul Watzlawick, Virginia Satir y John Weakland (todos en posición de adquirir una estatura internacional), cuando el instituto atrae celebridades del mundo entero, el clima de las relaciones se degrada.
¿Qué sucede en el MRI hacia 1965-67?

Haley con la antropóloga Madeleine
Richeport, su primera mujer

Repentinamente parece que los caminos divergen. Satir siente que cada vez la dejan más aparte. [] Los trabajos orientados por la óptica ericksoniana no cuadran muy bien con su personalidad carismática e idealista que la acerca al movimiento del “potencial humano” que se desarrolla en aquel tiempo en los Estados Unidos. [] Satir conservará una gran amargura durante toda su carrera: “Ya no tenía nada que ver con ellos. Desde mi punto de vista, no estaban interesados en lo que yo hacía. Utilizaban una especie de lenguaje teórico que no tenía mucho sentido para mí y, en el fondo formábamos dos institutos diferentes. Esto me producía tristeza, pero yo no sabía cómo interesarlos en lo que hacía, porque esta gente estaba mucho más preocupada por los juegos sobre los que trabajaban, y por la teoría, que por lo que yo hacía. Creo que ninguno de ellos vino a verme trabajar nunca, aunque yo los había invitado a menudo: Después de seis años, me marché porque iba de un lado para otro y sabía que allí no tenía ningún apoyo.[] No sabía nada de Milton Erickson; tenía un miedo terrible a la hipnosis porque, para mí, era una forma de control: era por ignorancia, pero era así. Cuando Milton llegó, le vi hacer unos movimientos, le observé en los grupos y era espantoso. Por tanto tuve que ver poco con él. Salí de la habitación cuando él entró: tenía miedo.”

Salvador Minuchin

Haley también se marcha. Recibe una oferta de Salvador Minuchin y se va a trabajar a Filadelfia. “Minuchin trabajaba en los barrios bajos y yo quería trabajar con él. […] Palo Alto era un lugar en donde se hablaba de los problemas sociales que había en otros sitios. Era un lugar muy tranquilo.” []
Su marcha supone una gran pérdida para el MRI y algunos no comprenden que Jackson lo deje marchar sin reaccionar. []
Otro problema de esa época: la implicación decreciente de Jackson en el instituto. Jackson no tiene buena salud y además está viviendo unos momentos difíciles en su vida privada. Sólo pasa por el MRI como una ráfaga de viento y ya casi no se interesa por los diversos proyectos en curso. [] Wendel Ray, el mejor especialista de Jackson, dice: Jackson estaba cambiando de centro de interés, orientaba su energía hacia la escritura y quería abandonar la parte administrativa; hay cartas que lo atestiguan. Entre estas cartas, hay una en donde dice: “Hoy me veo más como un escritor que como un administrador del MRI”.[] En otra carta dice: “Me siento más escritor que psiquiatra” y habla de su deseo de dedicar más tiempo a escribir, no sólo sobre psiquiatría sino también novelas. […] El equipo del MRI escribió a Jackson para decirle: “Queremos que te impliques más o que te retires”.

El hombre que tuvo un sueño:
Don Jackson (1962)
La tensión es pues muy fuerte en el instituto cuando, en 1968, encuentran a Don Jackson muerto. Los rumores más diversos circularán sobre las circunstancias de esta muerte. William Fry, en un artículo en homenaje suyo, hablará de suicidio. Igual que Virginia Satir. Esto es lo que piensa Wendel Ray: “Yo personalmente estoy convencido de que no se trató de un suicidio, fue una muerte accidental. Estaba muy enfermo y tomaba muchos medicamentos. Tuvo que ser hospitalizado muchas veces el año anterior. [] Tenía efectivamente muchos problemas físicos”.
Si, como dice Fry, su enfermedad era muy dolorosa y tenía que tomar una cantidad impresionante de calmantes y de somníferos, llegamos fácilmente a las conclusiones de Wendel Ray, que coinciden
 por otra parte con las de Watzlawick, Weakland y Fisch.
Sea como fuere, en pocos meses el MRI acaba por perder a tres de sus miembros más influyentes y sobre todo a la cabeza de su organización. Nos parece que, cuando el instituto estaba a punto de dar a luz a uno de sus más bellos florones, el Centro de terapia breve en su conjunto nunca se recuperó verdaderamente. “

(De “La Escuela de Palo Alto. Historia y evolución de las ideas esenciales”. Wittezaele y Teresa García. Herder)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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APUNTES SOBRE EL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN MENTAL (MRI) DE PALO ALTO (I)

“En primer lugar, ¿por qué un nombre con resabios intrapsíquicos para este nuevo instituto que pretendía precisamente apartarse de las posiciones psicodinámicas? Para comprenderlo, hay que volver a sumirse en el contexto de la creación del MRI. Jackson busca fondos para su nuevo instituto. Está muy solicitado como terapeuta familiar y, entre sus pacientes, tiene familias muy ricas. No duda en ir a ver a estas familias encopetadas para hablarles de sus proyectos y pedirles dinero; ¡y se lo dan! Reúne rápidamente el equivalente a un millón de dólares actuales. A cambio debe hacer ciertas concesiones, como explica Jules Riskin: “Sé que el nombre se debía a la exigencia de uno de los proveedores de fondos a quien le gustaba mucho la idea de que se estudiasen cosas “mentales”. Para Jackson, la idea de “mental” quedaba ya muy atrás; en esa época ya estaba en trifulca con la escuela psicoanalítica, este nombre sólo se debió a razones de subsidios”.
Bateson no desea que se le identifique con el instituto, aunque acude a menudo a él como consultor. El equipo está solamente compuesto por Don Jackson, el director, Jules Riskin, director asociado, y Virginia Satir, durante los 8 o 9 primeros meses. []
El trabajo esencial de los miembros del MRI consiste en hallar unos conceptos intermedios entre las grandes teorías de Bateson y la práctica de la terapia familiar. Jackson es asombroso en sus diagnósticos y en sus intervenciones, pero no consigue formalizar todo lo que hace en las sesiones. Virginia Satir sólo quiere interesarse por la práctica. []
El acontecimiento más importante de ese período de transición (1959-1967) será la llegada de un joven nuevo, Paul Watzlawick. Este personaje adquirirá, con el paso de los años, una importancia considerable e incluso acabará por encarnar las ideas de Palo Alto a los ojos del público en general. []
(Habla Watzlawick:) Yo no conocía el trabajo de Bateson y de su grupo, pero Scheflen llamó mi atención sobre el tema. Me dijo que había un grupo en Palo Alto y me dio a leer sus publicaciones. Esto me intrigó. Tenía que ir allí a verlo. Jackson vino a Filadelfia y Scheflen me lo presentó. Jackson, que tenía la costumbre de adoptar perros perdidos como era yo, me dijo: “Si quiere venir, será bien venido en Palo Alto”.
De entrada , se da cuenta de que en Palo Alto sucede algo fundamentalmente diferente de todo lo que ha visto antes:

Gregory Bateson

Debéis saber que el MRI y el grupo de Bateson formaban dos grupos distintos, no existía el grupo de Palo Alto como tal, sino dos grupos en relación estrecha. ¡Era un lugar tan vivo, con unas ideas tan interesantes! Venía gente de los lugares más lejanos, gente que había oído hablar de nosotros. Era fascinante reunirse con ellos. Una de las actividades más interesantes era la “casa abierta” de Gregory Bateson todos los jueves por la tarde. Los residentes de Stanford iban a su casa; cada quisque podía ir. Gente interesante procedente de las disciplinas más diversas. Esto daba lugar a veladas asombrosas; era algo nuevo y no se ha repetido después. Bateson tenía el notable don de atraer a personas apasionantes y de hacer atractivas las veladas. Conocer a este hombre era extraordinario, increíble, era un verdadero hombre del Renacimiento. Gregory Bateson podía tener un invitado especializado en la teoría de la música y, a la vez siguiente, un astrónomo, y a la semana siguiente un sociólogo…y Bateson hablaba con estas personas de su propia disciplina. En esa época, Palo Alto era verdaderamente un lugar extraordinariamente estimulante y vivo.
Ya tenemos al MRI seriamente reforzado. Paul Watzlawick es un trabajador infatigable: leerá todos los escritos de Bateson, hará una lista de todo lo que se ha publicado sobre la teoría de la doble coacción y publicará una síntesis; está apasionado por los fundamentos del enfoque batesionano de la comunicación. []

Watzlawick, por el contrario, no sentía ningún interés por el trabajo de formación de Virginia Satir. Él desarrolla su técnica de conversación terapéutica junto a Don Jackson. []
Es un período favorable (que durará poco más o menos hasta 1968), cerca de la mitad de sus proyectos acaban por ser subvencionados. Desde luego, el éxito del artículo sobre la doble coacción (doble vínculo) facilita las cosas, y la reputación del instituto aumenta aún más con la organización de la primera formación para la terapia familiar. []
Bateson se ha marchado, pero los miembros del equipo del MRI, en particular Paul Watzlawick, continúan las investigaciones sobre la comunicación. En 1964, Watzlawick publica una antología de la comunicación humana. En ella sienta las bases de una pragmática de la comunicación, es decir, sus efectos sobre el comportamiento. Bateson le redacta el prólogo. Pero es solamente un esbozo del que Watzlawick no está totalmente satisfecho. [] Durante los últimos meses de su estancia en Palo Alto, Bateson se muestra favorable all proyecto; puede ver algunas partes del trabajo en curso y felicita a Watzlawick. En 1966, cuando está en Hawai en donde trabaja desde ahora sobre los delfines con Karen Pryor, Bateson recibe una primera versión del manuscrito completo de Teoría de la comunicación humana (la traducción literal del título original inglés sería, en realidad, Pragmática de la comunicación humana). Y entonces, es una ducha fría para Watzlawick: Bateson critica bastante violentamente el manuscrito e incluso retira el juicio favorable que había emitido sobre los capítulos que había apreciado anteriormente. No escribirá el prólogo de la obra, que no obstante los autores le dedicarán. Este asunto será ampliamente comentado y las heridas tardarán algún tiempo en cicatrizarse; para algunos, como veremos un poco más adelante, ¡todavía no lo están!
¿Cómo comprender la actitud de Bateson? []
Weakland: Creo que fue muy duro para Paul, porque él veía el libro en parte como un homenaje a Gregory. [] Había diferencias muy pronunciadas entre Don y Gregory, que probablemente se acentuaron con el tiempo.
Bateson prefiere las preguntas a las respuestas, por tanto no es extraño que desconfíe de las síntesis demasiado claras que tienden a ocultar los puntos de interrogación. [] La codificación de la información queda reducida a sólo dos tipos, analógica y digital, las nociones de simetría y complementariedad se acompañan de subcategorías que el propio Watzlawick rechazará más tarde. []Pero tal vez hay otro elemento importante en su rechazo de la obra. En ese período él también ha terminado un manuscrito. Se trata de una primera versión de lo que será Hacia una ecología del espíritu, es decir, una colección de sus publicaciones anteriores y de artículos recientes (el contenido coincide pues en parte con el de la obra de Watzlawick y los otros). Pero el editor duda en publicarlo; la forma no es muy atractiva para su gusto, y el manuscrito realiza una serie de idas y vueltas que acaban por irritar mucho a Bateson. Precisamente en este momento recibe el manuscrito de Pragmatics que acaba de ser aceptado para su publicación por…el mismo editor (Norton, para citarlo). El golpe es duro para Bateson que ve sus propias ideas expuestas bajo una forma que él no controla.

Continuará…

(De “La Escuela de Palo Alto. Historia y evolución de las ideas esenciales“. Jean-Jacques Wittezaele y Teresa García. Herder)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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CÓMO ACABAR EL TRATAMIENTO SEGÚN LOS PIONEROS DE LA TERAPIA ESTRATÉGICA DEL MRI

“Cuando el cliente se presenta en la sesión y dice que el problema en cuestión ha mejorado en una medida que le satisface, el terapeuta puede sugerir que se suspenda el tratamiento. Sin embargo, esta sugerencia no se formula de un modo terminante, dado que el terapeuta quiere comprobar cuál es la reacción del cliente ante la idea de interrumpir el tratamiento. Por ejemplo, muchos clientes afirman que el tratamiento ha respondido como ellos esperaban, pero que la idea de suspenderlo sin más les intranquiliza. Otros, en cambio, se mostrarán de acuerdo en que es el momento adecuado para darlo por concluido y no manifestarán casi ninguna preocupación por ello.
Se expresen o no dudas al respecto, es frecuente que la mayoría de los clientes experimenten cierta incertidumbre acerca de la eficacia de los logros del tratamiento una vez que éste haya terminado, y algunos pacientes se muestren bastante explícitos en relación con el tema. Si el cliente, preocupado por la persistencia de los resultados, se esfuerza demasiado por “hacer que las cosas vayan bien”, es más probable que se de un empeoramiento del problema. En esta eventualidad, el cliente logra que se cumpla su propia profecía de que las cosas podrían no ir bien. Por eso, al acabar, el terapeuta desea evitar esa posibilidad y ayuda al paciente a no sentirse inquieto por la perspectiva de que las cosas quizás empeoren después de finalizar.
Sin embargo, es probable que una garantía meramente verbal no ayude a que se tranquilice el cliente aprensivo. Al contrario, es posible que éste interprete las manifestaciones tranquilizadoras –usted ha obtenido importantes ventajas gracias al tratamiento, verá cómo las cosas irán perfectamente- como un mero intento de ahuyentar temores muy justificados, o quizás el cliente piense que el terapeuta no es consciente de la fragilidad de sus logros. En esta eventualidad, el cliente se vuelve aún más reticente con respecto a la terminación. En consecuencia debe el terapeuta dejar de lado sus intentos de conseguir que el paciente se tranquilice y por el contrario definir el empeoramiento como un acontecimiento esperado y consiguientemente normal, o incluso llegar a redefinirlo como acontecimiento positivo. Entonces, el cliente que acaba el tratamiento puede aceptar con menos tensiones un hipotético empeoramiento y no aterrorizarse ante él.
Se suele utilizar una clase de redefinición que pertenece al ámbito de las intervenciones del tipo “no apresurarse”. En esencia, el terapeuta comienza por reconocer que ha habido una mejora pero a continuación intercala el comentario de que, por deseable que haya sido el cambio, ha ocurrido con excesiva rapidez.

 Las mejoras que aparecen lentamente, paso a paso -explica el terapeuta- son las que probablemente se transformen en cambios más consolidados, cambios que permiten asimismo una adaptación gradual. Después se le dice al cliente que de momento no haga más mejoras, aunque el tratamiento esté finalizado. Con los clientes que se manifiesten claramente aprensivos acerca de la terminación el terapeuta puede agregar que hasta resultaría beneficioso que el cliente hallase algún modo de provocar un agravamiento del problema, al menos temporalmente. Aunque todo esto parezca negativo y pesimista, hay varias características que lo convierten en un mensaje implícitamente optimista. En primer lugar, al cliente se le está comunicando implícitamente que ha obtenido avances muy considerables durante el tratamiento, tan considerables que no tiene que lograr otras mejoras, por lo menos de inmediato. En segundo lugar, puesto que se le ha pedido que provoque un empeoramiento, si éste se presenta, el cliente pensará que se trata de algo que está sometido a su control. Por último, el empeoramiento en sí mismo ha sido definido como un acontecimiento positivo y no como un fracaso en el mantenimiento de las mejoras. El objetivo evidente de todo esto es reducir al mínimo la reaparición del problema, ayudando a que los pacientes se sientan menos preocupados por la terminación del tratamiento. En el peor de los casos, si se presenta un agravamiento lo bastante importante como para exigir que el paciente vuelva a someterse a tratamiento, la credibilidad del terapeuta se mantiene íntegra, o incluso se eleva, y el tratamiento posterior se inicia con buen pie. [] Como mínimo el terapeuta debe evitar una despedida formulada en estos términos: Fíjese en lo mucho que ha conseguido; sabía que podía hacerlo usted, y estoy seguro de que las cosas marcharán perfectamente. []
Se  requiere un notable autocontrol para no sumarse al talante de celebración y, por el contrario, asumir una actitud dubitativa y cautelosa. Sin embargo, en tales casos ello resulta de la mayor importancia, puesto que el cliente complacido sentirá terror ante un hipotético empeoramiento que disgustaría a su terapeuta. El hecho de advertirle que no haga más progresos, he incluso que provoque un empeoramiento, sirve para aliviar su preocupación.
Hay ocasiones en que un paciente, aunque se halle satisfecho con los resultados del tratamiento, manifiesta preocupación porque éste finaliza, y afirma explícitamente que cree que las cosas se deteriorarán si no continúa bajo la guía del terapeuta. [] Su grado de aprensión puede inducirlo a buscar la más pequeña prueba de que las cosas se van efectivamente deteriorando. [] Se evitará esta eventualidad si el terapeuta insiste en realizar al menos otra entrevista, preferiblemente dentro de dos o tres semanas, pero con la condición de que la paciente debe acudir a la entrevista aun en el caso de que piense que, en realidad, no necesita volver. [] En el período que transcurre entre la última entrevista y la “realmente última” es poco probable que el cliente busque la confirmación de que el problema ha vuelto a aparecer. Por el contrario, luchará contra la idea de tener que presentarse a una entrevista que no considera necesaria. []
A menudo el cliente no manifiesta que se haya llegado a una solución tajante del problema, pero de todas maneras expresa el deseo de acabar el tratamiento. Una cliente puede manifestar cierta satisfacción con respecto al resultado de la terapia, pero habla de una mejora cuantitativa y no de un cambio cualitativo. Este tipo de cliente dice que las cosas van mejor, que se siente mejor y que, aunque de vez en cuando aparecen juntos algunos elementos del problema, me gustaría probar por mi cuenta durante una temporada y ver qué pasa. ¿Le parece bien?. [] Es difícil no presionar al cliente para que permanezca sometido a tratamiento cuando las cosas son frágiles, pero hay que evitar esta actitud. No es adecuado presionar para que continúe el tratamiento. []
Finalmente, unos cuantos pacientes tienen razones para dar por terminado el tratamiento que prefieren mantener en silencio, y apelan en cambio a fórmulas corteses. [] Insistir en que continúe el tratamiento es cuanto menos una pretensión inútil.
Por otra parte, si se acepta el deseo del cliente de dar por terminado el tratamiento, la despedida se produce en un clima de afabilidad, lo que no deja de tener importancia ya que facilita al cliente la reanudación del tratamiento en el caso de que descubra que probar por su cuenta no funciona. [] Por el contrario, si el terapeuta disuade al cliente de suspender la terapia, ésta continuará sobre la base implícita de que el paciente acude a requerimiento del terapeuta y no porque lo necesite de veras. Si el terapeuta cree que el problema se halla insuficientemente solucionado y que el tiempo y los acontecimientos se lo demostrarán al cliente, puede acceder al deseo de terminar que éste exprese, pero redefiniéndolo como una suspensión temporal:

De hecho, estoy de acuerdo en que éste sería un momento adecuado para abandonar el tratamiento, o por lo menos para tomar unas saludables vacaciones 

Unos padres que habían venido a buscar ayuda para su hijo afirman que las cosas ahora han mejorado bastante y que las sesiones podrían espaciarse más. Proponen que las entrevistas se realicen cada dos semanas. El terapeuta sospecha que intentan abandonar cortésmente el tratamiento. En vez de presionarlos para que acudan a la semana siguiente, les ofrece un intervalo aún más prolongado: cuatro o seis semanas. []
A veces los pacientes dicen que el problema por el que iniciaron el tratamiento ha sido resuelto, y a plena satisfacción, pero añaden que ahora les gustaría trabajar sobre otro problema. [] Creemos que se ganará muy poco si uno se precipita a trabajar sobre otro problema. Ello no significa que los clientes sólo tengan derecho a solucionar un único problema, pero sí que convendría dejar pasar un lapso de tiempo entre dos esfuerzos terapéuticos distintos. []
Una advertencia final sobre la terminación del tratamiento en los casos en que el problema se halle parcial o completamente solucionado: los pacientes complacidos con los resultados del tratamiento a menudo atribuyen estos resultados a la sabiduría, capacidad de reflexión o inteligencia del terapeuta. [] Estos halagos colocan al terapeuta en una posición de superioridad, lo cual provoca un perjuicio al cliente en el momento de la finalización. Los propios logros del cliente a lo largo del tratamiento quedan implícitamente subestimados. Se trata de un enfoque que puede generar problemas. Si bien el terapeuta no está en condiciones de evitar que los pacientes le expresen su gratitud, ni tampoco necesita hacerlo, puede con todo formular de nuevo los logros del tratamiento de manera que él mismo no quede en posición de superioridad. Quizás la forma más sencilla de conseguirlo sea aceptando la gratitud pero señalando cuál es la contribución que el cliente ha realizado para el éxito del tratamiento.
Al mismo tiempo, el terapeuta puede rebajar la importancia de su propia contribución:

No se trata de que yo sea más inteligente sino de que me hallo en la ventajosa posición de estar fuera del bosque. Eso es todo.”

(De “La táctica del cambio. Cómo abreviar la terapia”. Fisch, Weakland y Segal. Herder)

EN LOS HOMBROS DEL GIGANTE

El constructo de “sistema perceptivo reactivo”
 y  de”soluciones intentadas”

“El sistema perceptivo-reactivo (Nardone, Watzlawick, 1990), es decir, el modelo recurrente y redundante por el que una persona que padece un trastorno responde en virtud a autoengaños y no a otra cosa, es uno de los constructos fundamentales de la terapia breve, evolucionada por mí respecto a los enfoques tradicionales con la intención de hacer más sistemático y riguroso el modelo estratégico. Esto provocó hace 20 años el desacuerdo por parte de todos mis maestros. Todos menos uno, Paul Watzlawick, opinaban que construir protocolos de tratamiento específicos significaba violar el enfoque que daba Palo Alto a la terapia, libre de esquemas prefijados. Los más rígidos, no obstante, no tenían suficientemente en consideración el riesgo de que su enfoque, privado de esquemas prefijados de forma intencional para alejarse del conductismo, no resultase riguroso y esto, desde mi punto de vista, se configura como el gran límite del modelo del Mental Research Institute. El concepto fundamental de la terapia breve de Palo Alto era: concentraos en las soluciones intentadas que mantienen el problema, interrumpid el círculo vicioso de soluciones intentadas para desbloquear la situación patológica; concepto éste que desde mi punto de vista fue la intuición operativa más inteligente del siglo pasado.

El MRI en Palo Alto, California

John Weakland, el primero en hablar de ello, después Paul Watzlawick y los demás, empezaron a pensar que desde el punto de vista de la interacción, del autoengaño y del cambio, al afrontar un problema las personas tienden a poner en práctica estrategias que se mantienen a pesar de que no funcionan, exageran su puesta en práctica hasta que se vuelven ineficaces. En otras palabras, cuando tengo un problema, aplico un intento de solución y, si no funciona, pienso que no lo he aplicado bien, [] de modo que insisto; si funciona, el hecho de aplicarlo de manera reiterada incluso a situaciones diferentes hace que tras la mejoría inicial, el resultado desaparezca, pero continúo insistiendo. Éste es el constructo fundamental de los albores del enfoque estratégico.
El problema surgió cuando se pensó que trabajar sobre las soluciones intentadas era suficiente [] y no se consideró que [] yo puedo tener una persona que se ilusiona en combatir un problema con una solución que es funcional y, precisamente porque es buena, insiste en aplicarla hasta que se convierte en un guión persistente.  El obsesivo-compulsivo lleva a cabo el ritual porque cree que reduce la ansiedad y el ritual funciona; por tanto, cree que ésta es la solución a su miedo; sin embargo, reiterado en el tiempo se convierte en el auténtico problema. [] Se trata, pues, de modelos recursivos que se estructuran como modalidades reiteradas y persistentes. []

Paul Watzlawick

Mi idea era poder convertir el modelo de terapia estratégica de Palo Alto en empíricamente verificable y poder obtener una especie de mapa más preciso de las soluciones intentadas típicas de las diferentes patologías. [] Si la solución me explica cómo funciona el problema, puedo disponer de estrategias para resolverlo con más rapidez. Los protocolos de tratamiento nacieron, por lo tanto, al poner a punto estratagemas específicas para cada tipo de lógica que mantiene el problema. [] Un modelo riguroso que guía a quien lo utiliza a saber lo que hay que hacer desde el principio hasta el final, pero también a cómo comportarse si el paciente, como en el juego de ajedrez, hace un movimiento diferente del previsto.. [] Tener recorridos predecibles, no limitantes y que dejen espacio a una flexibilidad que permite inventar siempre algo nuevo, representa el salto de nivel entre la terapia breve tradicional y la terapia breve estratégica evolucionada. [] La idea de trabajar sobre las soluciones intentadas sin “hacer un mapa” de la estructura recurrente de la patología, si se convierte en rechazo de cualquier categorización, incluso estratégica, se convierte en un límite.
Paul Watzlawick []nunca pensó que esto fuese un límite sino un recurso y siempre me incentivó a ir en esta dirección al creerla un adelanto importante desde el punto de vista de la lógica de la intervención terapéutica. []
También ahora, cuando discuto de esto, la dificultad es que la mayoría de los colegas parte del presupuesto de que no se puede formalizar la técnica -cosa que favorecería entre otras cosas al terapeuta, que no tendría que inventarse cada vez una terapia nueva- sino que se tiene que trabajar sobre la persona del terapeuta. []

Milton Erickson tratando a una paciente 

Una de las disputas más simpáticas a este propósito tiene que ver con el trabajo de Milton Erickson del que se dice que no quería formalizar ninguna teoría porque para él cada caso era una terapia nueva que inventar. Si, no obstante, como ha dicho Bill O´Hanlon, analizamos su trabajo clínico, vemos que Erickson en casos del mismo tipo hace las mismas cosas, algunos dirían que de modo inconsciente; en realidad, las soluciones que funcionan tendemos a replicarlas también nosotros los terapeutas. Lo que los ericksonianos rechazan aceptar demasiado a menudo es la importancia de utilizar la lógica y no sólo la sensación, la relación, la persona; un enfoque, desde mi punto de vista, demasiado arriesgado. []

La estrategia que funciona nos ha descrito la estructura de la persistencia del problema. Esto, en términos de modelo de intervención, representa el paso de una fase artesanal a otra tecnológica: el modelo se vuelve eficaz, eficiente y replicable, transmisible y predecible. De este modo la psicoterapia puede convertirse en una auténtica disciplina científica más allá de una simple serie de técnicas terapéuticas que se basan en teorías que hay que demostrar. “

(De “Surcar el mar sin que el cielo lo sepa”.G. Nardone y Elisa Balbi. Herder)

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