Archivo de la etiqueta: hipnosis

AUTOHIPNOSIS PARA EL INSOMNIO

(Habla el medallista olímpico Aldo Montano en relación a su trabajo con Giorgio Nardone:)

Otro aspecto importante de la sesión es el trabajo sobre mi dificultad con el sueño. Hasta aquel momento tenía problemas para dormir y mis noches eran a menudo agitadas, pero mediante aquel simple ejercicio autohipnótico comencé a dormir muy bien. Este “truco” me fue bien de inmediato: cierro los ojos, miro en dirección a la punta de la nariz y me concentro mirando más a fondo en aquella dirección, con la extraña sensación de ver con los ojos cerrados una luz que se transforma. Poco a poco me duermo. 

Desde la Antigüedad, egipcios y chinos definen la hipnosis como “el sueño mágico”. Tal definición pone de relieve cómo la inducción de trance ha sido utilizada siempre como técnica para evocar el sueño restaurador mediante el efecto de determinadas maniobras sugestivas. La técnica utilizada aquí se basa en la tradición india introducida por los faquires: mirarse la punta de la nariz hasta sentir el cansancio de los ojos y la mente confusa, cerrar los párpados manteniendo la concentración en la punta de la nariz, hasta que se entra en un estado de conciencia alterado que se transforma en un sueño profundo.

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

Anuncios

ERICKSON Y LA TÉCNICA DE LA UTILIZACIÓN: EL HOMBRE QUE SE PASEABA EN LA CONSULTA

sempe-3-796-x-686

Como el paciente del caso, el señor Sommer (del precioso libro “La historia del señor Sommer” de Patrick Süskind), también era un caminante eterno

 

Esencialmente, se utilizó el mismo procedimiento con otro paciente de unos 30 años que, tras entrar en la consulta, empezó a pasearse por la sala. Explicó que no podía permanecer sentado o tendido en un sofá contando sus problemas y que había sido expulsado ya de varias consultas acusado de “poco cooperativo”. Pidió que se le aplicase hipnoterapia, si era posible, ya que sus ansiedades eran prácticamente inaguantables y siempre crecían en intensidad en la consulta del psiquiatra y que esa era la razón de su deambular nervioso.

IMG_0780

Camina noche y día

Todavía hubo varias explicaciones más acerca de esa necesidad suya de pasearse hasta que conseguimos que se detuviese preguntándole: ¿Desea usted cooperar conmigo continuando con el paseo, como lo está haciendo ahora?. Su respuesta fue: ¿Que si quiero? ¡Claro! Tengo que hacerlo si quiero permanecer aquí. Después, se le preguntó si el autor podía participar en ello dirigiendo, en parte, el curso de sus pasos. El sujeto accedió un poco extrañado.

Consecuentemente, se le pidió que caminase hacia delante y hacia atrás, que girase a la derecha, a la izquierda, que se alejase de la silla y caminase hacia ella. Al principio, estas instrucciones fueron dadas en un ritmo acorde a su marcha. Gradualmente, se fue cambiando el ritmo de las instrucciones y se hizo más lento y con otras palabras: Ahora, gire a la derecha y aléjese de la silla en la que se puede sentar; gire a la izquierda hacia la silla donde se puede sentar, aléjese de la silla en la que se puede sentar, vaya hacia donde se puede sentar, etc. Mediante estas expresiones se pusieron las bases para una buena cooperación paciente-psiquiatra.

12952612_2988488

El eterno caminante finalmente se detiene (Ilustraciones de Sempé)

El ritmo disminuyó todavía más y las instrucciones variaron de nuevo para incluir la frase la silla a la que pronto se aproximará y en la que se sentará cómodamente, y de ahí a la silla en la que pronto se hallará sentado cómodamente. Su andar se volvió más lento y más y más dependiente de las expresiones del autor hasta que se le pudo sugestionar para que se sentase y cayese en un trance profundo.

En unos cuarenta y cinco minutos el sujeto desarrolló un trance que redujo la ansiedad y tensión del paciente de manera que pudo cooperar con la terapia perfectamente.

El valor de esta técnica de utilización reside probablemente en su efectividad como demostración de que los pacientes son siempre aceptables y que el terapeuta puede manejarse de manera efectiva con ellos independientemente de su conducta. La técnica satisface las necesidades del paciente y usa la conducta que domina al sujeto como parte integrante del proceso de inducción.

 

 

(Extraído de aquí)

(Extraído de aquí)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

CÓMO DEJAR DE FUMAR (I): EL MÉTODO SPIEGEL & SPIEGEL DE HIPNOSIS

“Este escrito no aspira a profundizar los temas generales sobre la hipnosis, disponibles en otro lugar y mejor, sino que quiere describir un método particular, eficaz y breve, para resolver eñ problema de fumar: el método Spiegel & Spiegel (1978). Igual que Milton Erickson, los autores creen que el trance ligero es muy eficaz y, al tratarse siempre y de cualquier forma de varios grados de autohipnosis, enseñan a las personas cómo autohipnotizarse. Para hacerlo es necesario esforzarse en seguir la inducción en una única sesión. Después el paciente la repite cada hora, o cada dos horas, durante unos cuantos días, hasta perfeccionar la capacidad de entrar con rapidez en un estado de mayor consciencia. Por tanto, el propio paciente es el primer actor del cambio, y no la magia del terapeuta. []
La estructura de la intervención es sencilla y eficaz. No se busca influenciar la percepción del paciente, del tipo: “El cigarrillo tendrá un sabor desagradable…”, sino (y aquí está la estrategia) se unen dos necesidades antitéticas: la necesidad de fumar y la necesidad de proteger el propio cuerpo. A través del ejercicio reiterado de inducción se continúa reforzando la necesidad de proteger el cuerpo. Tratar de obligarse a no fumar es luchar contra algo que ha llegado a ser casi espontáneo, y todos sabemos que quien se controla pierde el control. Hay que igualar ambas necesidades y hacer que la necesidad de protegerse llegue a ser gradualmente inevitable. []
El punto central del ejercicio trata sobre tres puntos críticos que el paciente tiene que memorizar y repetir una vez alcanzado el estado de trance autoinducido:


1) Para mi cuerpo, fumar es veneno
2) Necesito mi cuerpo para vivir
3) Le debo a mi cuerpo respeto y protección. []


Para inducir el trance se utiliza la técnica de la rotación ocular y la levitación del brazo. La técnica de la rotación ocular es muy sencilla e induce rápidamente el trance. Se pide al paciente que gire los ojos como si tuviese que mirarse las cejas. Este movimiento facilita la inducción, aunque aún no está claro de qué modo.
Es la señal de inicio y de final.
La levitación del brazo ocurre sólo cuando la persona ha alcanzado este estado de mayor concentración interna; es la señal del cuerpo de que está en el punto correcto para repetir la fórmula terapéutica de tres puntos.
El proceso se compone de cuatro fases:
-Coloquio clínico
-Instrucciones sobre el proceso
-Inducción, trance y repetición hasta el aprendizaje seguro.
-Explicación de la utilización final.


COLOQUIO:
La parte más breve del proceso, no dura más de cinco minutos y trata sobre una serie de preguntas estándar:
-¿Cuántos años hace que fuma?
-¿Cuántos cigarrillos fuma al día?
-¿Cuánto gasta cada día en tabaco?
-¿Ha intentado dejarlo alguna vez?
-En caso afirmativo, ¿cuándo y qué métodos ha utilizado?
-¿Las personas que viven con usted fuman?
-¿Qué síntomas físicos acusa a causa del tabaco?
-¿Qué acontecimientos le han empujado a pedir ayuda? []
Watzlawick nos ha enseñado que no se puede no comunicar y ya el coloquio inicial significa poner al paciente estratégicamente “en la pista del cambio”. Por ejemplo, si resultase que en su casa su mujer continúa fumando, hay que preguntarle al paciente: “¿No cree que este hecho puede debilitarle e influenciarle con el tiempo? En otras palabras: ¿cree que podrá resistirse a los cigarrillos de su mujer?”. El aire de sutil desafío que surge de la pregunta refuerza normalmente al paciente. []

INSTRUCCIONES PRELIMINARES:
La hipnosis es un método para concentrarse. Es una especie de ligereza del cuerpo y de la muerte. Es como poseer una doble consciencia, estar aquí conmigo y al mismo tiempo dentro de sí mismo. Esto le hará capaz de llegar a ser mucho más receptivo a sus pensamientos.
Contaremos hasta tres. Al contar uno haremos una acción. Al contar dos, dos acciones. Al contar tres, tres acciones.
Al contar uno girará los ojos hacia arriba, como si fuese a mirarse las cejas, con los párpados abiertos. Al contar dos, cerrará los párpados e inspirará profundamente, Al contar tres, espirará, relajará los ojos y dejará que el cuerpo fluctúe. Y cuando note que el cuerpo fluctúa, permitirá a su brazo izquierdo vaciarse de peso y convertirse en un globo ligerísimo. El brazo se doblará por el codo y empezará a levantarse. Cada vez más. Le resultará imposible pararlo de lo ligero que será. Cuando el brazo izquierdo se alce en posición vertical, para usted será la séñal para entrar en un estado de meditación. []
En este estado de meditación, se concentrará en el estado de fluctuación, de ligereza del cuerpo y al mismo tiempo se concentrará sobre los tres puntos críticos (anteriormente citados).[]
Le ruego que note que la estrategia destaca una promesa PARA el cuerpo y no CONTRA el fumar.[]
Le propongo que realice el ejercicio unas diez veces al día durante dos semanas completas. [] El cambio sólo llega si doy prioridad a la promesa de proteger mi cuerpo en presencia de cigarrillos. El error más grande es prohibirse fumar. A la gente libre no nos gustan las prohibiciones. Nos rebelamos enseguida. Sin embargo, si elijo una cosa, como la promesa de hacer de guardián de mi cuerpo, es diferente…[] Lo que puede hacerse es ignorar el deseo. Lo puede hacer del modo siguiente: cuando tenga ganas de fumar, admítalo consigo mismo. Al mismo tiempo reconozca la promesa de respetar el cuerpo. []

Protegeré mi cuerpo…protegeré mi cuerpo…”

Tras haberse repetido los tres puntos críticos, saldrá de la meditación. Contará desde tres hasta uno. Al contar tres se preparará, al contar dos, con los párpados cerrados, girará los ojos hacia las cejas y apretará con fuerza el puño del brazo levantado. Al contar uno, abrirá los párpados, fijará un punto en el techo y poco a poco abrira el puño. Al hacerlo, todas las sensaciones del cuerpo volverán, aunque permanecerá dentro de usted un estado de relajación.
LA INDUCCIÓN:
Se siguen las instrucciones. [] El ejercicio se repite varias veces: primero con la guía del terapeuta. Después el paciente ha de repetirlo por su cuenta hasta que esté seguro de que lo ha aprendido.
EL USO FINAL:
Cada vez que tengas ganas de fumar y la mano vaya hacia el cigarrillo, admítaselo a sí mismo. Evite negárselo. Sin embargo, al mismo tiempo frunza el ceño. Este gesto evocará el ejercicio hecho y la promesa de protegerse el propio cuerpo. Como hemos visto antes, entre dos necesidades unidas, una queda ignorada.”

(De “Cómo dejar de fumar. Estrategias para liberarse en tiempo breve de las dependencias del humo”. Branka Skorjanec. Prefacio de Giorgio Nardone. Rigden)

Imágenes: fotogramas de “Sunset Boulevard”

QUÉ ES LA HIPNOSIS

“La hipnosis (un estado de particular activación de la atención focal intrapersonal, con una correspondiente disminución de la consciencia periférica) disfruta desde siempre de una fama peligrosa: en el mejor de los casos ha sido considerada sinónimo de manipulación, pérdida de control, alteración de la voluntad, y en el peor una experiencia sobrenatural, incluso esotérica. Sin embargo, pocos conocen la historia del concepto científico y poquísimos saben que, en realidad, la hipnosis es una experiencia repetida en la vida de los seres humanos: un estado de alteración de las percepciones y de la conciencia que, en distintos niveles de intensidad, acompaña constantemente nuestra relación con la realidad circundante. No es un estado que alguien nos impone desde fuera, sino un efecto de nuestras características psicológicas y fisiológicas.
Sin ser conscientes de ello, en la vida cotidiana pasamos continuamente a través de estados de sugestión, si no de trance real.
Esto no significa que seamos víctimas de fenómenos psicofisiológicos inconscientes, sino que, de vez en cuando, y de forma totalmente natural, entramos en un estado alterado de conciencia atenta que nos hace más capaces de gestionar nuestras reacciones en la realidad circundante. Por ejemplo, le ha sucedido a cualquiera que use a menudo el coche, el llegar a su destino, al final de un viaje, sin recordar lo más mínimo el recorrido realizado, pero sintiéndose del todo lúcido y totalmente relajado. Es más, quizás le habrá sucedido que mientras conducía, en este estado de trance natural, la reacción ante un evento imprevisto haya sido más rápida y eficaz de lo que hubiera sido en un estado normal de vigilia. Bien, son éstos los modos en los que se entreteje la hipnosis en la experiencia cotidiana, ampliando nuestras capacidades de percepción y relación frente a la realidad, ya sea interior o exterior. Reconocerla como fenómeno natural es el primer paso para despejar el campo de mitologías, de prejuicios y de supersticiones que hacen que sea considerada erróneamente como un instrumento de manipulación, fascinante pero peligroso.
Precisamente porque se trata de un evento del todo común, si se utiliza bien la hipnosis puede tener efectos extraordinarios. []

Es en realidad un fenómeno
 autohipnótico

Cada fenómeno hipnótico es en realidad autohipnótico: un trance puede inducirse en cuanto la propia persona se lo induce, y el rol del hipnotizador es únicamente el de facilitar un proceso que es, de por sí, autosugestivo. Desde el punto de vista de la comunicación no existe manipulación por parte del hipnotizador, pero sí que desarrolla más bien una forma de autoengaño comunicativo en el que la persona en hipnosis es estimulada a autoinducirse una serie de alteraciones de percepciones y de consciencia. Este estado puede ser utilizado, por el paciente mismo o por su terapeuta, como un vehículo para provocar cambios de otro modo difíciles de obtener. Es fácil comprender que la hipnosis es un instrumento formidable para mejorarse a sí mismo y las capacidades propias y, para nosotros los terapeutas, es también una de las técnicas más potentes y eficientes para ayudar a nuestro paciente a desbloquear las propias rígidas percepciones disfuncionales de la realidad, que lo vinculan a reacciones patológicas. []
La hipnosis del pasado [] era una hipnosis construida de forma artificial y esencialmente sobrenatural. [] La hipnosis se ha vuelto cada vez más parecida a un proceso natural, capaz de respetar la cualidad humana de la persona y de restituirle la fuerza en sus propios recursos.
En el curso de los últimos 50 años la hipnosis tiende a afirmarse como un estado natural muy difundido, que en una observación superficial no siempre es fácil de distinguir del estado de vigilia, y que puede presentarse espontánea y repetidamente en el transcurso de la jornada. Lo que una vez era considerado el estado de excepción se convierte en un estado de cada día, el common every day trance (Haley, 1978) que se alterna y se integra al estado de vigilia, pasando a través de una gama riquísima de grados intermedios.

La visión sobrenatural de la
hipnosis del pasado

Desde el punto de vista psicoterapéutico, la nueva hipnosis, que se funda en este concepto naturalista del estado de trance, ya no propone al hipnotizador como figura autoritaria y carismática que aplica de forma artificial procedimientos rituales, sino que se esfuerza sobre todo en reconocer y respetar las características de la persona.
Esta última no asume un papel pasivo y sometido, sino que se convierte en protagonista activo del proceso inductivo en el que participa. []
El concepto ericksoniano del estado de trance introduce una profunda innovación, e igualmente innovador es el modo en que Erickson ha modificado el proceso terapéutico y las técnicas utilizadas tradicionalmente por los hipnotizadores antes que él. Esta revolución de la perspectiva hipnótica ha inducido a Daniel Araoz (1985) a definir el modelo ericksoniano como nueva hipnosis y numerosos autores han reconocido esta definición (Loriedo, 1999).”

(De “Hipnosis y terapias hipnóticas. Una guía que desvela el verdadero poder de la hipnosis”. Giorgio Nardone, Camilo Loriedo, Jeffrey Zeig y Paul Watzlawick)

A %d blogueros les gusta esto: