ERICKSON EDUCANDO A SUS HIJOS: "NO TENGO POR QUÉ HACERLO"

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“Niña leyendo el periódico” de Pedro Bas

Un domingo, todos en la familia estábamos leyendo el periódico, cuando de pronto Kristi (que tenía entonces dos años) se acercó a su madre, le arrancó el periódico de las manos y lo tiró al piso. Su madre le dijo: “Kristi, eso que hiciste no está bien. Recoge el periódico y devuélveselo a tu madre. Dile que le pides perdón.”

No tengo por qué hacerlo“, contestó Kristi.

Todos los integrantes de la familia aconsejaron lo mismo a Kristi, y su respuesta fue idéntica en todos los casos.

En 1948, Milton Hyland Erickson, MD, se trasladó con su familia de Eloise, Michigan a Phoenix, Arizona. El clima cálido y seco, se le dijo, podría mejorar su salud. Así se estableció en el Valle del Sol, donde vivió y trabajó hasta su muerte en 1980. Con su esposa, Elizabeth, el Dr. Erickson pasó los últimos diez años de su larga y distinguida la vida en una casa modesta, de estilo ranchero en Hayward Avenida. La casa se encuentra cerca de la majestuosa montaña de Phoenix preservar el cual abarca Piestewa Peak (anteriormente conocido como Squaw Peak), uno de los paisajes naturales locales favoritos, del Dr. Erickson.
En 1948, Milton Hyland Erickson, se trasladó con su familia de Eloise, Michigan a Phoenix, Arizona. El clima cálido y seco, se le dijo, podría mejorar su salud. Así se estableció en el Valle del Sol, donde vivió y trabajó hasta su muerte en 1980. Con su esposa, Elizabeth, el Dr. Erickson pasó los últimos diez años de su larga y distinguida la vida en una casa modesta, de estilo ranchero en Hayward Avenida. La casa se encuentra cerca de la majestuosa montaña de Phoenix (anteriormente conocido como Squaw Peak), uno de los paisajes naturales locales favoritos, del Dr. Erickson.

Entonces yo le pedí a mi hija Betty que la levantara y la llevara al dormitorio. Me acosté en la cama y Betty la dejó caer a Kristi junto a mi. Kristi me miró desdeñosamente y empezó a escabullirse, pero yo la agarré de un tobillo. “¡Soltame!”, gritó. Yo le contesté: “No tengo por qué hacerlo“.

Eso duró cuatro horas. Me pateó y lucho conmigo; pronto consiguió liberar ese tobillo pero yo le tomé el otro. Fue una batalla terrible, un combate silencioso entre dos titanes. Al término de las cuatro horas, ella se dio cuenta de que no podía ganar y dijo: “Levanto el periódico y se lo doy a mami.

Fue allí cuando descargué el golpe: “No tienes por qué hacerlo“, le dije.

Ella puso su cerebro a trabajar a mayor velocidad y replicó: “Levanto el periódico y se lo doy a mami. Y le pido perdón.”

No tienes por qué hacerlo“, le repetí.

Se lanzó a toda velocidad: “Levanto el periódico. Quiero levantar el periódico. Quiero pedir perdón a mamá.”

Está bien“, acepté yo.

 

Erickson podría haberla dejado ir a Kristi una vez que ella “se dio por vencida”, pero persistió hasta que la niña trocó su “No tengo por qué hacerlo” en un “Quiero hacerlo“. En ese momento había interiorizado la actividad socialmente conveniente. Nunca se describió de una manera tan sucinta, como hace Erickson en esta historia, el desarrollo de la conciencia moral o superyó.

 

(Extraído de aquí)
   (Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta oficial del Centro di Terapia Breve Strategica dirigido por Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

CÓMO INTERRUMPIR LAS SOLUCIONES INTENTADAS DE LOS PADRES

padre e hijo

En los casos nada raros en los que los padres, dándose cuenta de que empeoran la situación, no consiguen salir de sus círculos viciosos, es necesario intervenir con prescripciones más directas (a la del cómo empeorar, se refiere).

Frecuentemente sucede que los padres deban solucionar sus propias dificultades personales (miedo, ansiedad, catastrofismo en relación al hijo) o guiones de interacción familiar ya rígidamente estructurados en el tiempo (por ejemplo hiperprotectivo, democrático-permisivo, autoritario, delegante, intermitente, sacrificante) que no consiguen modificar (Nardone, Giannotti, Rocchi, 2001).

En todos estos casos se hace necesario un trabajo ad personam con los padres, como en el caso de una terapia individual o familiar normal. La observación  clínica nos lleva a afirmar que cuando un padre se dirige a nosotros lamentando un problema relativo al escaso rendimiento escolar de los propios hijos, si consigue superar eficazmente las dificultades propias individuales (la mayor parte de las veces  de naturaleza fóbico-ansiosas), en el 90% de los casos se traduce también en un mágico mejoramiento de la actuación escolar del hijo. []

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Padre hiperprotector

Por ejemplo, una indicación típicamente usada para los trastornos de ansiedad, es la del diario de las preocupaciones (consistente en una anotación instantánea de las preocupaciones para aplazar eventuales correctivos conductuales) tiene el efecto de canalizar la atención del padre sobre una tarea que interrumpe sus usuales reacciones de ayuda. O bien la prescripción (dada al padre) de la peor fantasía sobre los resultados catastróficos de las dificultades escolares del hijo, que permite redimensionar la ansiedad de los padres, también en este caso empujándolo  por absurdo a evitar intervenir.

Análogamente, se asiste a mejorías milagrosas también cuando se consigue modificar (o suavizar) un modelo familiar disfuncional adoptado con constancia en la relación con el niño. []

La idea es la de introducir principios complementarios respecto al modelo dominante. Por ejemplo, en un sistema familiar hiperprotector el objetivo será el de hacer desarrollar la confianza de los padres en su hijos (por ejemplo, fiarse de su innata capacidad de aprendizaje). En un sistema excesivamente democrático-permisivo, será importante desarrollar la jerarquía (por ejemplo, establecer reglas concretas sobre los horarios dedicados a las tareas). En un sistema autoritario, improntado del sentido del deber, será fundamental introducir márgenes y grados de libertad en los hijos (por ejemplo, permitir pausas o momentos de distracción). Un sistema delegante requerirá que la madre y/o el papá asuman directamente la responsabilidad de ocuparse de los niños (por ejemplo, informándose de las tareas puestas por sus profesores). En un sistema intermitente, será deseable que los padres se pongan de acuerdo entre ellos (o con sigo mismos) sobre el modelo educativo más útil para el aprendizaje (por ejemplo, si permitir al niño empezar a estudiar a su capricho o a horas fijas). En un modelo sacrificante, finalmente, será necesario introducir introducir un poco de placer junto al esfuerzo, a las culpas y a los dolores del estudio (por ejemplo,…sonreir a los hijos!).

En conclusión, queremos exponer una indicación terapéutica adoptada transversalmente (prescindiendo del modelo de familia y de la tipología de ayuda paternal) para limitar e interrumpir el intervencionismo de los padres: la prescripción de observar sin intervenir.

Los famosos antropólogos Margaret Mead y Gregory Bateson
Los famosos antropólogos Margaret Mead y Gregory Bateson

Consiste en pedir a los padres que diariamente realicen una verdadera y propia observación antropológica-descriptiva de la evolución de la dificultad del hijo. El padre deberá hacerse con un cuaderno de observación en el que anotar en una columna todos los progresos y en la otra las dificultades aún no superadas. Al lector experto en antropología saltará a la  vista que se trata de una observación de antropólogo no participante. De hecho, la lógica de la indicación es la de dar a los padres una tarea que desvíe su atención sobre la observación activa, bloqueando la tendencia a intervenir.

“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. HEMINGWAY

En suma, en la consulta, una ayuda modesta es preferible a una ayuda molesta.

También transversal es la prescripción dada a los padres de la conjura de silencio. [] La prohibición de los padres de hablar de la problemática del hijo (sobre todo en su presencia) evita la creación del “caso”, o lo deshincha si ya se había hinchado. Hay un modo universal para evitar la creación del caso: la braquilogía, el hablar breve. Breve(mente) se dicen muchas más verdades.

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

CÓMO CONVERTIRNOS EN PADRES DE NUESTROS PADRES Y ACOMPAÑARLOS HASTA EL FINAL

 

Imagen de la película "Blade Runner", de Ridley Scott
Imagen de la película “Blade Runner”, de Ridley Scott

 

Una prerrogativa ineludible de esta edad evolutiva de la familia está representada por el gradual cambio de roles entre los padres que envejecen y se debilitan, o enferman gravemente, y el hijo adulto que debe asumir su cuidado. El hijo se transforma gradualmente en el padre de sus propios padres. Este proceso evolutivo, que en el pasado sucedía de manera casi natural, hoy en virtud de las transformaciones de las relaciones y de los modelos familiares, no es tan espontáneo ni fácil de realizar. No pocas veces los sujetos adultos entran en crisis frente a la necesidad de hacerse responsables de sus propios padres. Si el hijo adulto no ha construido la propia 34-roy-arrives1autonomía y responsabilidad individual sino que ve todavía al padre como un punto de referencia, tal evolución será para él algo improponible y necesitará por tanto de una ayuda especializada para superar este difícil obstáculo. Pero también cuando el adulto es ya autónomo y plenamente responsable no es sencillo asumir el rol del que se hace cargo de sus propios padres. A menudo estos tienen actitudes y comportamientos contradictorios y ambivalentes; por una parte desean ser ayudados, por otra rechazan la ayuda; quieren sentir la presencia de sus hijos pero al mismo tiempo no quieren invadir sus vidas; no lo piden directamente pero a través de sus achaques incitan a sus hijos a ocuparse de ellos. La lista de las modalidades ambiguas de comunicación y relación entre el padre anciano y los hijos requeriría una publicación entera pero, para los fines de este texto, lo que queremos es resaltar tal ineludible realidad, para que el hijo evite el tratar de eliminar tales ambivalencias y aprenda a gestionarlas. Con esta finalidad ofrecemos seis reglas de oro al lector.

c2f62fc790c6dc361ed8590d21af8805Primera regla: evitar puntualizar las contradicciones, las ambigüedades o chantajes morales.

Segunda regla: evitar culpabilizar a los padres por su “no honesta” ni “clara” comunicación. No lo elige, le viene dado.

Tercera regla: más que ofrecer una ayuda directa, hacermurphy20130909ase sentir presente; una llamada o un saludo directo de cinco minutos son para el anciano el antibiótico para su soledad y posible depresión.

Cuarta regla: si el anciano es todavía eficiente, asignarle  pequeñas responsabilidades y tareas a seguir; así se sentirá todavía útil.

Quinta regla: sonreirles a menudo y tocarlos frecuentemente. Los ancianos, como los niños, son hipersensibles al contacto y al cariño empático.

Blade Runner Eye
“Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”

Sexta regla: cuando se equivoquen bromear sobre ello, nunca culparlos (ya lo hacen solos), sino convencerlos de aceptar autoirónicamente sus propios límites.

 

Un libro dedicado al papel de padre en el ciclo completo de la vida no puede eludir las fases en las cuales los papeles se intercambian y son los hijos los que cuidan a los padres. Pero si en la primera fase de esta circularidad evolutiva el padre se enfrenta al crecimiento, en la segunda los hijos deben afrontar el deterioro gradual de la salud y de la eficiencia del padre, incluso su pérdida.

Esta no es empresa fácil y si, como hemos visto, frecuentemente los hijos adultos que no han desarrollado aún la autonomía psicológica caen en depresión cuando el padre del que dependen comienza a perder las fuerzas y deben ser ellos los que asuman las responsabilidades más grandes, imaginen qué cosa puede suceder cuando se conoce que éstos en breve ya no estarán. No solo porque el hijo deberá ocuparse de disminuir el sufrimiento en lo posible en esta última etapa de vida del propio padre, sino porque no deberá mostrarle su propio sufrimiento o desesperación, sino hacerlo sentir atendido y mimado.

tumblr_m5teb3JdtW1ryy772o6_250En los años de la medicalización aséptica  se ha ido perdiendo el sentido natural de la muerte y con ello el vivir la fase final con modalidades familiares que hacen de este inevitable y doloroso proceso un rito de paso que por una parte acompaña dulcemente a apagarse al que está al final de sus días y por la otra representa una experiencia emotiva altamente profunda para cada miembro de la familia, cuyo compartir los une aún más y da incluso un sentido existencial a su vínculo. Lamentablemente la mayoría de las muertes suceden en el clima frío y aséptico de estructuras hospitalarias o de residencias donde aunque el sujeto pueda ser tratado mejor, no está en medio de los olores, sonidos, gestos, voces que lo han acompañado en su vida y se va sin la presencia de sus seres queridos.

A esta desnaturalización de la muerte se une el recurso cada vez más frecuente al <furor terapéutico>, que la mayoría de las veces pone al enfermo terminal bajo tortura. Lamentablemente, la palanca emotiva del deseo de mantener con vida al propio padre lo máximo posible hace perder de vista la calidad de este tiempo vivido, bajo el peso de terapias masacrantes que a menudo descompensan psiquicamente al enfermo, haciéndole perder dignidad y humanidad. De esta forma, la transición será una experiencia devastadora para todos. []

Es curioso notar como, en nuestra sociedad que rechaza rendir cuentas con la muerte, las líneas maestras para acompañar farmacológicamente a un enfermo terminal a una dulce muerte no vengan de los estudios sobre el anciano terminal sino de de los niños afectados por tumores incurables.

De hecho, en el manual de la OMS sobre la terapia paliativa del dolor para niños terminales se encuentran indicaciones sobre cómo proceder con los fármacos que, aliviando el sufrimiento físico, permiten hacer viable, incluso en situaciones extremas, el acompañamiento del sujeto hacia su fin biológico como un verdadero rito de  paso psicológico para toda la familia. []

Como el lector habrá notado, en este capítulo no se ha usado el formato precedente, es decir la secuencia <problemas contra soluciones>. La elección no ha sido casual, porque la muerte no tiene solución, en cuanto que no es un proble06e2c9ef8b3a3a5eb2f7815b9ea882ffma, sino una condición ineludible de nuestra existencia. Los problemas derivan de sus soluciones intentadas y de los efectos que la pérdida puede provocar. []

En lo que respecta al luto y la pérdida, para el primero no existe medicina porque decanta espontáneamente si se lo acepta. Todos estamos dotados bio-psicologicamente de la capacidad de absorber el luto, pero debemos aceptar los efectos psicológicos y somáticos, que pueden persistir durante un tiempo. Lo importante es no esforzarse por superarlo rápidamente, sino dejar que el proceso de decantación del dolor suceda con naturalidad, de otra manera en el esfuerzo de reducirlo se mantiene y se agudiza.

En lo que respecta a la pérdida, puede hacerse necesario una ayuda especializada, sobre todo cuando la figura perdida representaba un punto de referencia insustituible respecto a la autonomía personal del hijo. Por tanto la bladerunner-unicornayuda se orientará a la gradual adquisición de la confianza en los recursos propios personales y en la capacidad de asumir responsabilidades, antes delegadas a la figura de referencia.

De nuevo el ciclo de vida asume el aspecto de circularidad constante, como indicaba Heráclito con su concepto de enantiodromía:

“Las cosas evolucionan volviéndose continuamente sobre si mismas”.

Esto era para él el motor inexorable de todos los sistemas vivientes. 

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)

 

Entrevista a Giorgio Nardone (italiano) sobre este libro

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Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

MARK BEYEBACH: HABLAR A LOS HIJOS EN LUGAR DE ACTUAR

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Si hubiera que realizar un ranking de las pautas de crianza ineficaz más populares esta ocuparía sin duda el primer puesto. Los padres tenemos una capacidad asombrosa para pronunciar amenazas que en realidad sabemos que no vamos a cumplir: “O dejas a tu hermano en paz o te vas a enterar”. “Como no entres ahora mismo te quedas sin Nintendo toda la tarde”, “Si no te acabas la verdura no hay postre”. La amenaza tiene la ventaja de que nos permite pensar que estamos haciendo algo para corregir a nuestros hijos, sin necesidad de llevarlo a cabo realmente.

pha0084lsAhora bien, la educación de un buen tirano exige algo más que las habituales amenazas incumplidas. Las que necesitará usar deben cumplir los exigentes criterios DIA: amenazar con castigos Desproporcionados “Si vuelves a quitar el juguete a tu hermano vendo todos los tuyos en el rastro”, Ilimitados en el tiempo (“Como vuelva a oir un solo insulto te quedas sin PlayStation para toda la vida”) y/o Agresivos (“Si no dejas en paz al perro te arranco la cabeza”). En otras palabras, cuanto menos creíbles resulten las amenazas, mejor será su resultado.

Otra forma de hablar en vez de actuar es tratar de razonar y dialogar siempre con los niños, especialmente los más pequeños, incluso cuando están “irrazonables”. La cultura popular está llena de exhortaciones para que los padres dialoguemos con nuestros hijos, así que no le será difícil aplicar esta pauta también en las situaciones en las que en realidad carece de sentido: cuando su hijo esté enfadado, no atienda a razones y se empeñe en acciones destructivas (romper el cochecito de su hermano, tirar la comida al suelo, tener una rabieta). Si aprovecha precisamente estos momentos para tratar de razonar con él, conseguirá reforzar su conducta de pequeño dictatorzuelo mediante el eficaz premio de su Crimen_y_CastigoP1Batención. Además, hablar y razonar le ayudará a no tomar ninguna acción correctiva que surta efecto: mientras usted le explica por qué no debería 271468__naughty-kid_tarrancar las cabezas de las barbies de su hermana, él seguirá descabezando muñecas; mientras usted desgrana las razones filosóficas por las que no debería comer el helado con la mano, seguirá haciéndolo. El aprendizaje será doble.

Los padres de Ruben, un niño de 8 años, nos lo trajeron a consulta debido a su “agresividad”. Lo que más les preocupaba era que con cierta frecuencia pegaba a su hermana, tres años más pequeña. En el transcurso de la entrevista presenciamos la habitual forma en que los padres reaccionaban: en un momento en que la conversación se centraba en su hermana, Ruben recuperó el protagonismo empezando a dar patadas a la pequeña. La madre reaccionó diciéndole que no debía hacerlo y luego le explicó que si seguía haciéndolo acabaría haciendo daño a su hermana y se iban a poner todos muy tristes. Mientras la madre daba esta explicación, Ruben, sin dejar de escucharla, seguía dando patadas sin que nadie lo impidiera, hasta que la hermana se alejó lo suficiente para ponerse a salvo.

 

(Extraído de aquí)
(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

ESCUELA DE PALO ALTO: SABOTAJE BENÉVOLO COMO SOLUCIÓN A LA CRISIS ENTRE PADRES E HIJOS

 

"Puberty", de E. Much
Puberty“, de E. Munch

 

Se trata de una intervención eficaz en el tratamiento de otra típica y monótona crisis que se da entre padres y sus hijos menores de edad y rebeldes (si bien es también aplicable a otras situaciones en las que una de las partes se esfuerza intensa pero inútilmente por ejercer algún control sobre el comportamiento de la otra). En la mayoría de los casos, el problema es fácil de definir: el muchacho o la muchacha no obedece, no estudia ni tiene su cuarto ordenado; o bien es brusco, desagradecido, llega tarde a casa, fracasa en el colegio, se rodea de malas compañías, probablemente consume drogas, está a punto de entrar en conflictos con la ley o ha incurrido ya en ellos, etc, etc. La situación, por lo general, se repite de un modo estereotipado. La transición que se verifica en un adolescente, desde la niñez a la vida adulta, es uno de los varios períodos de cambio en las familias que exigen correspondientes cambios en cuanto a las normas de sus relaciones mutuas, es decir, cambio 2. Simplificando mucho esto último, mientras que a un niño de ocho años de edad puede bastar con decirle: Harás lo que te digo o de lo contrario…, puede ocurrir que el adolescente de catorce años replique: ¿O de lo contrario qué? y los padres tienen entonces que apelar al viejo repertorio de sanciones que ya hace años perdieron su eficacia. El sentido común y la receta de “más de lo mismo” del cambio 1 tan solo conducirán entonces a un callejón sin salida, en el que cuanto más cambien las cosas, más continuarán siendo las mismas. Los padres, por ejemplo, pueden intentar primeramente razonar con el menor, pero esto fracasa, ya que las premisas de su

El fracaso de las exhortaciones
El fracaso de las exhortaciones

razonamiento son diferentes; entonces impondrán algún castigo leve; el hijo se rebelará con éxito; entonces impondrán más sanciones que solo servirán para provocar más rebeldía, y finalmente la policía y las autoridades que se ocupan de menores serán llamadas para enfrentarse con lo que ya parece un comportamiento claramente recalcitrante e incontrolable. Está bastante claro que son las soluciones intentadas quienes crean y mantienen el problema, pero este hecho permanece velado dentro de la ceguera interpersonal tan típica en los conflictos humanos. Los padres no se atreven a relajar su presión, ya que “saben” que el comportamiento de su hijo se les escaparía entonces por completo de las manos; para el hijo, por otra parte, la rebelión es el único modo de asegurarse la supervivencia psicológica contra aquello que, en su opinión, es la amenaza de las constantemente crecientes exigencias paternales. [] Al observador exterior no le cabe duda de que si una de las partes quisiera hacer menos de lo mismo, la otra la seguiría inmediatamente.

A este fin, se instruye a los padres para utilizar un sabotaje benévolo. Éste consiste en adoptar una posición basada en admitir francamente ante el hijo que son incapaces de controlar su comportamiento. “Deseamos que estés en casa a las once, pero si no estás a esa hora no podemos hacer nada”; he aquí uno de los posibles mensajes. Dentro de esta nueva estructura, el adolescente se da cuenta rápidamente de que su actitud de defensa y desafío carece ahora de sentido. No resulta fácil desafiar al débil. Se indica luego a los padres que cierren todas

Abrir la puerta medio dormidos y preguntar "¿quién es?"
Abrir la puerta medio dormidos y preguntar “¿quién eeess?

las puertas y ventanas de la casa a las once, y que se acuesten, de tal modo que cuando el chico llegue a casa no pueda entrar y tenga que tocar el timbre o golpear la puerta. Luego le han de dejar fuera durante un buen rato, hasta abrirle la puerta, pero no sin preguntar medio dormidos y repetidamente, que quién es. Una vez le hayan abierto, le dirán que sienten haberle dejado fuera tanto tiempo y se volverán a la cama sin preguntarle, como de costumbre, dónde ha estado, por qué vuelve tan tarde, etc. A la mañana siguiente no se referirán para nada a lo sucedido, a no ser que el hijo lo haga, en cuyo caso adoptarán de nuevo una actitud de disculpa por haberle hecho esperar tanto hasta abrir la puerta. A cada fechoría de su hijo, tienen que responder tan pronto como les sea posible con algún acto adicional de sabotaje: si el hijo no hace su cama, la madre la hará por él, pero picará unas cortezas de pan y se las meterá entre las sábanas. Cuando él se queje, admitirá que estaba comiendo pan mientras le hacía la cama y que siente lo ocurrido. Si no guarda nunca bien su ropa, la madre cometerá otro error tonto (“No sé qué me pasa estos días que hago una tontería tras otra”) y le almidonará la ropa interior o le echará sal en lugar de azúcar en su postre favorito, o bien y como por casualidad, durante la cena le echará encima un vaso de leche cuando se haya arreglado para ir a alguna cita. En ningún momento deben mostrarse los padres sarcásticos o punitivos acerca de tales actos de sabotaje, sino disculparse siempre por ellos. []

Gran parte de la eficacia del sabotaje benévolo reside en un doble proceso de reestructuración: le quita al adolescente las ganas de rebelarse, ya que no le deja mucho motivo para ello, y virtualmente invierte la dinámica de la interacción familiar. En una familia típica en la que existe un delincuente juvenil, los padres son abiertamente punitivos y regresivos, pero ocultamente permisivos y seductores. El sabotaje benévolo da lugar a una situación en la que se vuelven abiertamente permisivos y desvalidos, pero ocultamente punitivos, y ello de un modo contra el cual el adolescente no puede rebelarse. En lugar de lanzar vanas amenazas, de utilizar razonamientos y exhortaciones, los padres asumen un modo tranquilo pero mucho más poderoso de manejar a su hijo. Este cambio impide una “solución” inútil que contribuía a mantener el problema.

 

(Extraído de aquí)
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Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone