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LA DIETA PARADÓJICA: LA GESTIÓN DEL PLACER

“El problema esencial de cualquier dieta no reside en su eficacia sino en su mantenimiento a lo largo del tiempo. [] Es más, la desilusión que se deriva de la repetición del fracaso habitualmente conduce a una actitud depresiva de renuncia. [] Pero si, como hemos dicho, el problema no está representado por las soluciones sino por su mantenimiento a lo largo del tiempo, la atención debería desplazarse al segundo factor en lugar de estar constantemente centrada en el primero. []
El motivo de que las dietas fracasen es que todas se basan en la idea de control, de la limitación y del sacrificio; por consiguiente, antes o después se vuelven insoportables porque chocan pesadamente con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer. []
Las reacciones que aparecen durante o después de un periodo de restricción alimentaria son numerosas y diferentes entre sí. A veces son incomprensibles, pero todas comparten el efecto de un intento de control que conduce a la pérdida de control. Esta es la estructura paradójica connatural a cualquier dieta.
Si se desea salir de esta trampa, el placer debe ser el fundamento básico y no el accesorio de un programa alimentario.
De ahí nace la idea de la dieta de la paradoja, es decir, de una gestión de la alimentación basada en el placer y no en el sacrificio y el control forzado. []
Además, es una evidencia para los lógicos y los terapeutas más sofisticados que un dilema representado por una paradoja puede resolverse sólo con una solución basada en una contraparadoja. […]
Como expresa un aforismo que utilizo desde hace años para comunicarme con las personas que presentan problemas con la alimentación: <>. Con esta sentencia se quiere indicar que la relación con cualquier cosa placentera, para que sea funcional y equilibrada sólo puede basarse en el placer. Sin embargo, para no vernos arrollados es necesario usar con uno mismo una estratagema particular que nos permita asumir el control. []
Mientras quien se abstiene carga siempre consigo el deseo del objeto de su abstención, quien se concede el placer de lo que desea, al cabo de cierto tiempo ya no lo desea tanto como antes. Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración.
El primer paso para la elaboración de una dieta eficaz es concederse las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo y subyugante, procediendo así de forma paradójica respecto a las dietas habituales. [] Concederse todo aquello que a uno le gusta comer representa sólo la primera sugerencia de nuestra dieta de la paradoja, acompañada de la prescripción de hacerlo sólo y únicamente en las tres comidas. La indicación es:

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Esta regla se basa en la ambivalencia de ser libre de elegir a partir de los propios deseos, con el vínculo de las tres citas cotidianas. El procedimiento permite establecer una colaboración, en lugar de enfrentarlos, entre placer y deber, lo que induce a la autorregulación más que a un control forzado.
No es por casualidad que esto sea también la meta en el tratamiento de los desórdenes alimentarios graves, mientras que el equilibrio entre placer y regulación representa el punto de partida de la patología. []
Por otro lado, en las sociedades opulentas, el cuerpo ha olvidado el placer del movimiento pues casi nadie realiza trabajos manuales y se tiende a una vida sedentaria. Por lo tanto, es frecuente que para apreciar el placer del movimiento haya que superar una cierta inercia inicial que nos hace sentir como algo placentero el estar parados, el vagar, el no usar el cuerpo. El mejor sistema para salir de este estado de inmovilidad consiste en dedicarse a la actividad motriz con un poco de constancia. El cuerpo, si se lo sabe escuchar, no tardará en enviar señales positivas, de placer y bienestar. [] La selección del tipo de gimnasia o deporte se convierte en una cuestión crucial. [] Lo importante es que la actividad nos agrade porque así la practicaremos con constancia. [] Para que la actividad motriz se convierta en una exigencia agradable es necesario que ésta compense los posibles desequilibrios de nuestras obligaciones cotidianas.

Era una mujer elegante y refinada pero esos 5 ó 6 kilos de más la hacían un poco torpe, por más que ella se encargara de ocultarlos bajo una indumentaria adecuada a sus formas. [] Se había decidido a pedir ayuda porque le resultaba insoportable no sólo contar con unos kilos de más sino, especialmente, ser incapaz de controlar su tendencia a comer chocolate y dulces fuera de las comidas. [] No se trataba de atiborrarse, sino de unas porciones normales de bollería que, al ser una práctica cotidiana, no le permitían guardar la línea. Cuando le recomendé la dieta de la paradoja me preguntó atemorizada si esto quería decir que debía sustituir su sana alimentación por los dulces. Pero lo que más le desconcertó no fue mi respuesta afirmativa, sino la siguiente prescripción: siempre que comiese algo entre horas, debería comprometerse a comer cinco veces lo mismo. [] Probaría a seguir mis sorprendentes indicaciones. []
La experiencia le resultó realmente correctiva ya que a medida que iba comiéndose los pastelillos, dejaron de parecerle tan gustosos para convertirse en algo desagradable. Hasta tal punto fue así que para llegar a la dosis establecida tuvo que esforzarse mucho, procurándose un buen empacho. Desde entonces no volvió a haber paradas en la pastelería, es más, la mera idea de hacerlo le generaba una sensación de rechazo. No obstante, había aportado una variación a su dieta cotidiana al introducir platos más gustosos que los que se consideraban adecuados por ser más sanos. Pero lo más increíble era que había adelgazado dos kilos. []
En el curso de los dos meses siguientes su peso y equilibrio alimentario se estabilizaron: se permitía un café y bollos por la mañana, pasta o arroz, verduras y fruta al mediodía y carne o pescado con verduras o fruta por la noche y una chocolatina como colofón. La última vez que la vi me trajo como regalo una magnífica bandeja de dulces de lo más refinado de su pastelería favorita “

(De “La dieta de la paradoja. Cómo superar las barreras psicológicas que te impiden adelgazar y estar en forma”. Giorgio Nardone. Paidós)

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EN CASO DE DISMORFOFOBIA

“Un trastorno postmoderno que tiene el mismo sistema perceptivo-reactivo que todos los demás trastornos fóbico-obsesivos es la dismorfofobia, es decir, el miedo obsesivo a la propia apariencia física, [] en conexión con la noción postmoderna de que hemos avanzado tanto que podemos cambiar incluso lo aparentemente inmutable, como nuestra apariencia física genéticamente determinada. []
La cirugía estética es en sí misma una ciencia útil y preciada; sin embargo, su utilización excesiva e impropia puede volverla realmente perjudicial y peligrosa. [] Cuando una persona se obsesiona sobre una peculiaridad estética que rechaza aceptar, su atención se concentra siempre en este . Vive con este tormento a lo largo de todo el día, que después se vuelve en pánico a la vista del espejo o de una mirada indiscreta.
Sin embargo, es necesario destacar que, en la mayoría de los casos, el estético es inexistente o insignificante, [] sólo es una fijación mental, a menudo conectada con problemas de relación con otras personas y un profundo sentido de inseguridad. La mente se agarra a un defecto estético para explicar los fundamentos de estos problemas y mantiene la ilusión de que, una vez suprimido o modificado, todo volverá milagrosamente a su lugar. []
La persona, contenta con los resultados obtenidos, siempre puede encontrar algo más en su cuerpo que puede ser mejorado, por lo que el paciente entra en una trampa aparentemente sin salida: empieza algo que le da la ilusión de tener el control sobre su aspecto físico, pero, en realidad, hace que pierda el control. Una intervención llevará a otra, después a otra, y así sucesivamente, [] haciendo que viva en la constante necesidad de sedar las reacciones de pánico provocadas por la idea de tener un defecto estético. []
Otra solución intentada común que toman los dismorfofóbicos es el aislamiento del contacto social, con el fin de evitar el sufrimiento y las crisis de pánico. []
Para ilustrarlo veamos el caso de Cinzia. Este caso fue tratado por el profesor Nardone y fue emitido por la televisión nacional italiana. []
Cinzia es una bella mujer mediterránea de 23 años que ya se ha sometido a una operación de agrandamiento del seno antes de ser enviada a nuestra clínica por su cirujano plástico, que rechaza llevar a cabo una segunda intervención quirúrgica: realzar el labio superior. []

Terapeuta: ¿Antes de agrandarte el seno, estabas convencida de que tenías que arreglarte también los labios, o esta idea se te ocurrió después de haberte arreglado el seno?
Paciente: Mmmm…se me ocurrió después de haberme hecho agrandar el seno.
T: Por lo tanto, ¿tú has descubierto el defecto en tus labios solamente después de haber corregido otro defecto?
P: Sí, es correcto []
T: Ok. ¿Conoces el juego de las cajas chinas? Abres una caja grande y encuentras una más pequeña; abres la más pequeña y encuentras otra aún más pequeña; y después otra aún más pequeña…Y así sucesivamente…Me gustaría que empezases a pensar que después de cada intervención quirúrgica correctiva que ha funcionado estarás abrumada por el deseo de realizar otra…y después otra más…y así sucesivamente…[] ¡es la intervención correctiva la que hace que tú crees nuevas cosas que corregir! ¿Conoces a Michael Jackson? [] Una buena solución, si se repite, a veces puede llegar a ser un problema. []
T: Permíteme que te dé un consejo, en las próximas semanas diviértete mirándote en el espejo, cinco veces al día, cada tres horas durante cinco minutos. Coge un lápiz y un papel, y apunta todos tus defectos estéticos. Escríbelos y piensa en cómo podrías corregirlos. Es la manera perfecta de evitar el juego de las cajas chinas, ¿de acuerdo?
P: De acuerdo []





La prescripción paradójica, que llamamos chequeo estético, está destinada a reforzar el cambio producido durante la sesión. Esta prescripción tenía la intención de incrementar el miedo de la paciente a entrar en un círculo vicioso sin salida. []
A través del uso del diálogo estratégico, se hace sentir a la paciente, y no meramente entender, que lo que estaba a punto de emprender no iba a solucionar el problema. Por el contrario, esta solución intentada se convertiría en un problema que crearía otro problema, precisamente como en el juego de las cajas chinas. La analogía con las cajas chinas es una imagen metafórica muy fuerte que representa muy bien la posible caída en un círculo vicioso con peores consecuencias posteriores. El impacto producido por el diálogo estratégico utilizado a lo largo de la primera sesión fue tan inmediato y abrumador que la paciente no tuvo necesidad de poner en práctica el consejo dado por el terapeuta para experimentar el cambio”


 (De “Conocer a través del cambio”. Giorgio Nardone y Claudette Portelli. Herder Editorial)

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