Archivo de la etiqueta: contradicción

CÓMO DECIR "NO"

“Salir después para llegar antes representa una de las pruebas más evidentes de que la contradicción no es un error a corregir sino un instrumento a utilizar, sobre todo en la comunicación. []
Pensemos en un hombre inteligente, agradable, que sale con una mujer que espera ser seducida por él, pero la idea de seducción de su acompañante coincide con dar una conferencia sobre sus propios méritos. Resultado: un desastre. Imaginemos, en cambio, que el hombre durante la cena evita hablar de sí mismo y hace preguntas a la mujer, no comprometidas, suaves, y hace que hable sobre ella misma estimulando su vanidad. Resultado: la conquista. Éste es uno de los primeros pasos de la seducción verbal. []
Otra aplicación de esta misma estratagema tiene que ver con aquella modalidad de relación que definí como prostitución relacional (Muriana, Pettenò, Verbitz, 2006).
Se me presenta una bella mujer que, más allá de su descuidado aspecto, refiere que sufre una depresión desde hace 10 años, con intervalos de ataques de pánico que controla mejor que hace unos años al haber aprendido a evitar combatirlos. En aquel momento dice que es apática, desinteresada, que renuncia a las cosas, excepto en el trabajo que es su único vínculo con el mundo. Desde hace poco se ha ido a vivir sola y su sensación de soledad se ha acentuado mucho. Las relaciones son, desde siempre, su drama, porque vive una fuerte ambivalencia, además de con su pareja, también con ella misma: cuando un hombre no es suyo, lo quiere; cuando consigue conquistarlo, llega a odiarlo y hace lo posible para que se aleje de ella, tanto que, desde hace 7 años, tiene un romance con un hombre casado, que le permite vivir su ambivalencia sin demasiadas consecuencias. En relación con las demás personas siente que es un peso, por tanto, al tener siempre la sensación de que está fuera de lugar y fuera de tiempo, ha hecho de manera que todos la quieran, en el sentido de que ella está siempre disponible, dispuesta a responder a las solicitudes ajenas tanto en el trabajo como en la vida en general. Vuelvo a definir este último aspecto y le digo a la mujer:

¿Puedo utilizar una palabra fuerte? Prostituta relacional. Así que eres prostituta para que todos te digan “te queremos mucho”, pero en realidad la mala jugada es que todos te quieren por lo que haces, no por lo que eres. Y dentro de ti permanece la idea de que “si supieran exactamente como soy, todos me rechazarían“. Esto, finalmente, te hace sentir aún más sola, dado que tienes amor, estima, pero sólo por lo que haces, no por lo que eres. Por tanto, esto que te ha ayudado a protegerte, en realidad te ha hundido y continúa haciéndolo, porque confirma todavía más tu incapacidad y tu soledad. Tu estar desesperadamente sola. 

 [] Después de haber construido, a través de las confirmaciones progresivas de la paciente, una serie de acuerdos respecto a la situación, y haber resumido para redefinir sus palabras, le propongo una prescripción que suele desmontar la estructura del problema:

Le pido, para las dos semanas siguientes, que empiece a comportarse como si no temiese la opinión de los demás y, entre las cosas que se le pasen por la cabeza, que diga  a quien le haga una petición y empezando por las más pequeñas, al menos una vez al día: “Disculpa, me gustaría, pero no puedo”

La mujer vuelve diciendo que ha seguido la prescripción y que, además [] se ha dado cuenta de que los demás no la han rechazado por ello, más bien se ha sentido mucho más apreciada y aceptada por ellos. Para las semanas siguientes mantengo la prescripción del como si  aunque modificando la frase que tendrá que decir por lo menos una vez al día: “Disculpa, me gustaría pero tengo algo más importante que hacer”. 

La paciente sale de mi consulta con aire divertido y la vez siguiente me cuenta que su capacidad de favorecerse a sí misma y sus propios deseos ha ido evolucionando y que ha habido momentos en que las sensaciones de angustia que antes le afligían constantemente no eran más que un recuerdo, aparte del hecho de sentirse cada vez más apreciada por los demás, tanto que había comenzado a salir y a pensar en la posibilidad de dejar a su amante. Le prescribo entonces la última fase del recorrido de emancipación de la prostitución relacional: a quien le haga una petición, algunas veces al día, de forma voluntaria y cuando le apetezca, tendrá que contestar: Me gustaría, pero no quiero. []

Ahora los demás la tratan por lo que realmente es y, en consecuencia, se siente apreciada, porque los demás son a menudo el espejo a través del cual nos vemos y reconocemos a nosotros mismos; se gusta  mucho más que antes, tanto que su aspecto está mucho más cuidado y, por primera vez, revela que no es la secretaria de un gabinete médico como me había dicho al principio colocándose en una posición completamente one-down, sino que es una médico odontóloga, propietaria de la consulta en la que trabaja.”

(De “Surcar el mar sin que el cielo lo sepa”. Lecciones sobre el cambio terapéutico y las lógicas no ordinarias. Giorgio Nardone y Elisa Balbi. Herder)

LÓGICA NO ORDINARIA: LA MAQUINARIA DEL TRASTORNO

La realidad no es aquello que nos sucede, sino lo que hacemos con aquello que nos sucede.

                                                                                           A. HUXLEY

“La lógica no es otra cosa que el método a través del cual el hombre, desde siempre, aplica sus propios conocimientos, resuelve problemas, de modo que es el puente entre teoría y aplicación directa. []
La lógica ordinaria es nuestra costumbre de discriminar las cosas a través de la negación –<>–, a través del reconocimiento asociativo [], a través de los silogismos [], a través del principio de no contradicción [], a través del principio de coherencia [], a través de la congruencia [].
Estamos acostumbrados a un tipo de lógica en la que el <> es un fuerte discriminante, aunque empíricamente se ha demostrado que no sólo es ineficaz sino también contraproducente cuando se quiere persuadir a alguien de algo. Continuamos utilizando este tipo de lógica sencillamente porque forma parte de nuestra idiosincracia cultural. Si esto funciona cuando analizamos fenómenos lineales, los fenómenos de causa-efecto, cuando vamos a aplicarlo a fenómenos complejos como la dinámica entre la mente y la mente o, como sugería Gregory Bateson, entre la mente individual y la mente colectiva, ya no encaja porque para el ser humano el estar en contradicción es una regla, no una excepción. ¿Cuántas veces nuestras emociones y nuestras sensaciones nos hacen hacer algo que no es coherente con nuestro habitual modo de actuar? Muchas veces nuestras reacciones no son congruentes con nuestras acciones.
Cuando hablamos de lógica no ordinaria ya no podemos hacer referencia a procesos puramente cognitivos de racionalización de las elecciones, de las decisiones y de las acciones, como haría, en cambio, la lógica ordinaria, precisamente porque cada uno de nosotros es parte del sistema y no puede controlar el sistema desde su interior. []

“El autoengaño es un don que
hemos de utilizar, dado que
no lo podemos evitar”

Hemos de partir del presupuesto de que, al ser nosotros el instrumento cognoscitivo de nosotros mismos, ya estamos contaminados y, en el acto del conocer, contaminamos todo aquello que conocemos.
Somos continuamente <> y desafío a cualquiera a que encuentre en su propia vida un ejemplo de aplicación -desde mi punto de vista, imposible- de lógica puramente ordinaria, sin ambivalencias; es dificilísimo encontrar alguna cosa que funcione sin que detrás exista un autoengaño. [] Todo es autoengaño. [] Tendemos a alterar la realidad que percibimos y a construir constantemente la realidad sobre la base de nuestros autoengaños. Tenemos ejemplos continuos de ello: me levanto por la mañana y he dormido mal, cada mínimo acontecimiento resulta fastidioso por efecto de lo que he experimentado anteriormente; es un autoengaño. [] También se autoengaña una persona que no se da cuenta  de que su pareja la está traicionando, cuando todos excepto ella lo saben. El autoengaño es un don natural que nos protege de las cosas que nos dañan; es algo positivo pero que, si se abusa de él, puede resultar patógeno. [] El autoengaño, por lo tanto, no es algo que hay que denigrar como quisieran hacer los cognitivistas y todos aquellos que piensan en virtud de la ilusión de control racional; el autoengaño es un don que hemos de utilizar, dado que no lo podemos evitar. 

Verse la nuca, una paradoja

La tradición interaccional-sistémica ha estudiado las ambivalencias lógicas en la comunicación e introdujo el constructo de doble vínculo, entonces identificado con la paradoja lógica, o un mensaje que transporta un contenido y su contrario. Watzlawick y otros fueron los primeros en llevar al campo de la Psicoterapia y de la Psicología el estudio de los niveles lógicos de Bertrand Russell, es decir, la lógica más refinada. Al estudiar las ambivalencias de la comunicación y las ambivalencias en las respuestas de las personas, llegaron a constituir precisamente la lógica de la paradoja, que se convirtió en uno de los conceptos básicos del enfoque estratégico tradicional. El fenómeno de la paradoja comunicativa con uno mismo, con los demás y con el mundo es el fundamento de la etiología de las patologías psíquicas más graves y, al mismo tiempo, el fundamento de la estructura de las intervenciones terapéuticas. [] Cuando dentro de mí siento una cosa y al mismo tiempo su contrario -<>- es una paradoja, así como cuando deseo una cosa y la temo al mismo tiempo. Sin embargo, cuando pienso que es correcto actuar de un modo pero luego hago lo contrario, o cuando realmente creo mucho en una cosa  y todas mis acciones van dirigidas a confirmar mi creencia, o aún, cuando un cierto pensamiento, repetido en el tiempo, y precisamente al repetirse se convierte en verdadero, no estamos en presencia de paradojas.

Paciente no ordinario

Es, entonces, posible construir subgrupos, subclases dentro de la lógica del autoengaño. Con este empeño hemos puesto a punto estratagemas terapéuticas no ordinarias para la mayoría de las patologías más importantes y protocolos de tratamiento relacionados. [] Conocer los diferentes criterios de lógica no ordinaria y el funcionamiento de dicha lógica, en consecuencia, resulta fundamental para un terapeuta estratégico. Obviamente, si un paciente nos trae lúcidamente la descripción de su problema y podemos negociar con él lúcidamente la solución, pasamos enseguida a la indicación directa y no tenemos necesidad de la lógica no ordinaria. El problema es que en mi experiencia, entre más de diez mil casos, quizás unas diez personas pertenecían a este tipo. Cierto, es posible que desde hace 20 años sólo vea pacientes extremos; sin embargo, si analizamos la mayoría de las denominadas patologías, vemos que funcionan sobre la base de criterios no ordinarios. Raramente se encuentra una patología que se funde en una lógica ordinaria. […]
La gran contribución de Gregory Bateson y más tarde de Don Jackson y Paul Watzlawick fue precisamente comenzar a estudiar estos fenómenos no lineales y buscar en su interior un nexo, un hilo lógico. Tomemos el famoso diálogo estructurado con el delirio de Bateson, que busca determinar su trama para introducirse en su interior y reconstruirla. Por desgracia, la tradición interaccional [] se detiene y se pierde dentro de la paradoja como si fuera el único criterio lógico existente opuesto a los criterios tradicionales. La lógica de la paradoja aplicada, en realidad, es una pequeña parte, ni siquiera el 30% de lo que usualmente se hace, mientras que la lógica de la contradicción y la lógica de la creencia ocupan los espacios restantes, que son mucho más extensos.”

(De “Surcar el mar sin que el cielo lo sepa”. Lecciones sobre el cambio terapéutico y las lógicas no ordinarias”. Giorgio Nardone y Elisa Balbi. Herder Editorial)

A %d blogueros les gusta esto: