LA ANGUSTIA DE LAS DECISIONES: ESTRATEGIAS

                                      Jonás a punto de ser devorado por la ballena

Huye del león, se encuentra con el oso, entra en casa, apoya la mano en la pared y le muerde la culebra

El libro bíblico de Amós describe a la perfección la condición del angustiado, aquel que trata de huir inútilmente de una condena inevitable, mientras que para gestionar la angustia sin que ésta le supere no tiene más que actuar de manera contraria. Más concretamente, el sentido común me sugeriría -si bien con desastrosos resultados- que, si quiero someter a “la bestia que me muerde el alma”, debería evitar esforzarme por no mirarla y pensar en positivo.

Adan y Eva expulsados del paraíso

Sin embargo, se trata de todo lo contrario: he de afrontarla estratégicamente situándola en un espacio, en un tiempo y en un procedimiento determinados; es decir, por la mañana debo prever todos los resultados más terribles y más temidos, y escribirlos y describirlos con todo detalle; luego, dejar que el día pase para, por la noche, comprobar si mis catastróficas previsiones se han cumplido.

    Escena del diluvio universal

El ejercicio de escribir con todo detalle nuestras expectativas angustiosas hace   que el sujeto desarrolle de manera progresiva una lejanía emocional precisamente porque acepta su inexorabilidad. La descripción las hace casi aceptables e insensibiliza progresivamente la angustia que sentimos hacia ellas, lo que permite que, al cabo de unas horas, el sujeto no sienta su acecho. En conclusión, comprobar por la noche cuáles de nuestras funestas previsiones se han cumplido es una manera de desmontar el mecanismo del pensamiento catastrófico. Incluso en el caso de que los acontecimientos previstos se cumplan, este procedimiento hace que sean más aceptables y fáciles de gestionar. Séneca presenta un ejemplo maravilloso de la aplicación de esta estratagema mental cuando -durante su exilio en Córcega, donde esperaba la inexorable condena a muerte impuesta por el emperador Nerón- en lugar de desterrar sus pensamientos sobre la muerte, los tenía presentes todos los días y los transcribía con todo detalle. El filósofo afrontó con serenidad la tortura a la que fue sometido antes del suicidio al que le obligaron.

Las 7 plagas de Egipto

El acto de escribir, como demuestran numerosas investigaciones, tiene la propiedad de sumergirnos totalmente en lo que describimos, pero, al mismo tiempo, nos permite alejarnos de ello.

Sansón enfrentándose al león

Repetir este ejercicio de manera cotidiana nos da la capacidad de aceptar también lo inaceptable, pero, sobre todo, reduce los angustiosos controles mentales de los que somos capaces. Esta estrategia vale también en aquellos casos en los que alimentamos resentimientos u hostilidades hacia alguien. Si cada día nos esforzamos en escribir las acusaciones y los insultos que nos gustaría soltarle, pero  que no podemos dedicarle, al cabo de un rato nuestra rabia se calmará y la persona que detestamos nos parecerá más aceptable; al final, podríamos incluso encariñarnos con ella. Emil Cioran escribe: Gracias a este recurso, he conseguido convivir conmigo mismo. Si lo aplicamos al tema que nos ocupa, este mecanismo mental no solo se revela eficaz a la hora de reducir y de gestionar con mayor facilidad la angustia provocada por las decisiones tomadas o por las que no podemos tomar, sino que también eliminará los efectos depresivos que a menudo se asocian a este estado. Una vez que se elimina la angustia y se adquieren las capacidades necesarias para gestionar incluso las situaciones más adversas, las reacciones depresivas, en efecto, ya no tienen razón de ser, dado que son consecuencia de nuestra rendición a una circunstancia indeseada. 

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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ANGUSTIA Y ANSIEDAD: CONFUSIÓN TERMINOLÓGICA

Atlas, el titán condenado por Zeus a cargas el peso de los cielos
Atlas, el titán condenado por Zeus a cargar el peso de los cielos

Otra frecuente confusión terminológica que puede inducir a interpretaciones erróneas es la que se refiere a la definición de angustia. Estar angustiado es bien distinto de estar ansioso; mientras la ansiedad se convierte en patológica por exceso, la angustia es un estado de malestar que nunca supone un estado de activación positiva. En cuanto a la sintomatología, se trata de un estado de expectativa negativa respecto a los eventos futuros, y no solo de un hipotético pesimismo, sino de la certeza de que las cosas irán a peor sin posibilidad de intervención.

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Otra condena mitológica: la de Sísifo

El angustiado es aquel que siente estar sufriendo una condena de la que no puede escapar y vive en un estado de opresión en la espera de que esta se realice. El sentimiento de impotencia hace aún más trágica la expectativa, haciendo al sujeto impotente y llevándolo a crisis depresivas. No por casualidad el constructo clínico de angustia encuentra en el existencialismo filosófico su definición de inevitable condición humana frente a la impotencia del azar y la muerte. La angustia existencial deriva del enfrentamiento, normalmente perdedor, entre el individuo y su existencia limitada sin posibilidad de cambio. Desde siempre el hombre ha elegido la manera de evitar tal enfrentamiento: desde la fe religiosa a los autoengaños más refinados.[]

La sintomatología correspondiente más frecuente de la angustia es un estado depresivo y una sensación de opresión constante, con frecuentes efectos psicosomáticos y alteraciones del sueño. También en este caso la solución del malestar no puede residir en una sedación de los efectos fisiológicos, sino en un cambio en la percepción de la condena que el sujeto vive. Además, en estos casos la sedación limita los síntomas e inhibe los recursos del sujeto, iniciando un círculo vicioso patológico: estoy mejor, pero me siento aún más incapaz porque están anuladas mis reacciones. Nunca infravalorar, como dice el sabio, que “solo quien se rinde está ya derrotado“.

(Extraído de aquí)
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Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone