PARANOIA: LA IMAGEN DE LA SALA DE ESPERA

“Sala de espera” de Jacobo Borges, 1960

Una persona entra en una sala de espera con la respiración contenida y comienza a escrutar a todos los presentes con proceder sospechoso, atento a cualquier señal de amenaza por parte de los demás. Deja su paraguas fuera del guardaparaguas para evitar que alguno lo equivoque con el suyo, se quita el abrigo y lo pone junto a sí para que nadie pueda robárselo; se sienta, coge un periódico y hace como que lee para cubrirse la cara, pero en realidad controla a todos con el rabillo del ojo, alternando falsas actitudes de relajación con continuos controles sobre su bolso, su portafolios y las llaves del coche. Seguir leyendo “PARANOIA: LA IMAGEN DE LA SALA DE ESPERA”

NO ME FÍO DE MI CORAZÓN: UN CASO DE PATOFOBIA

La patofobia, así definida en el modelo de psicoterapia breve estratégica, representa en los últimos decenios una de las más recurrentes formas de trastorno fóbico-obsesivo que involucra tanto al médico como al psicoterapeuta, en cuanto que los pacientes al principio quieren ser tranquilizados y luego ayudados para superar el trastorno.

Esta danza entre petición de ser tranquilizado con el diagnóstico y estrategias resolutivas es, de hecho, lo que alimenta el trastorno mismo y lo convierte en el foco del tratamiento.

Miedo al corazón, como en el relato de Poe “El corazón delator

Las investigaciones realizadas sobre muestras de pacientes con sintomatología taquicárdica, en ausencia de una presunta causa fisiológica certificada, han revelado un sistema perceptivo-reactivo característico, en parte diferenciado del hipocondríaco, que basa el propio mecanismo de persistencia sobre las siguientes soluciones intentadas: constante escucha y control del latido cardíaco, petición no selectiva de ser tranquilizado (por tanto dirigida a personal sanitario especializado pero también a familiares y amigos), evitamiento de conductas que puedan alterar el ritmo cardíaco y a veces de las informaciones referentes a las patologías cardíacas. Seguir leyendo “NO ME FÍO DE MI CORAZÓN: UN CASO DE PATOFOBIA”

PSICOTRAMPAS DEL IMPOTENTE Y DE LA ANORGÁSMICA

Entre los trastornos más frecuentes y padecidos en este campo se encuentran la impotencia masculina y la anorgasmia femenina: ambos son frentes que limitan la plena expresión de un instinto tan profundamente natural.

Las dos formas de desorden pueden parecer muy diferentes, pero en realidad el mecanismo que las desencadena es muy parecido: tanto el impotente como la anorgásmica tratan de producir voluntariamente lo que debería ser espontáneo. El hombre se esfuerza por obtener y mantener la erección y la mujer se empeña en sentir más hasta llegar al orgasmo. En el origen de ambos desórdenes podemos encontrar la psicotrampa de la manía controladora que conduce a efectos contrarios. Con frecuencia, para evitar la frustración, tanto el hombre como la mujer reducen las relaciones sexuales con su pareja a un mínimo sindical; a veces, en las formas más radicalizadas, se evitan de manera general, impidiendo no solo la satisfacción erótica, sino también la propia vida en pareja. De nuevo, ambos tratan de mantener ocultos sus respectivos problemas: la mujer finge y el hombre recurre en secreto a fármacos que estimulan la erección.

Desde un punto de vista estratégico, las dos patologías sexuales tienen el mismo origen, aunque con una expresión completamente distinta. Esto se debe a las diferencias biopsicológicas entre el cuerpo femenino y el masculino. Ni qué decir tiene que la incapacidad de expresar abiertamente el instinto sexual a menudo provoca efectos que no se reducen a este ámbito de la vida, sino que afectan a otros: esta limitación esencial contagia cualquier otra forma de confianza en nuestros recursos personales. Seguir leyendo “PSICOTRAMPAS DEL IMPOTENTE Y DE LA ANORGÁSMICA”

LA TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA Y LA NEUROCIENCIA

Las psicoterapias siempre han conseguido sus efectos clínicos alterando la actividad neuronal, pero no se tenía conocimiento de ello, sostienen Manna y Daniele (2014). Hoy en día se empieza a perfilar este conocimiento y a profundizar en él, y con las técnicas modernas de neuroimagen es posible distinguir las correlaciones neurobiológicas de los resultados psicológicos y conductuales promovidos por el proceso terapéutico. (…)

La percepción humana, como corroboran los estudios de psicobiología, implica un proceso eminentemente subjetivo de integración entre una elaboración bottom-up, es decir, fundada en datos procedentes del exterior, y una top-down, basada en factores individuales influidos por las experiencias pasadas, por las expectativas, por los esquemas, por los objetivos, por las emociones y por el contexto perceptivo. Cada individuo, en la relación consigo mismo, con los demás y con el mundo, tiende por tanto a reconocer más que a conocer y reaccionar de forma consecuente a la construcción de la propia realidad, reforzando así también en el plano neuronal ese proceso de percepción y reacción, que en el futuro será cada vez más probable (se rebaja el umbral de activación cerebral) e intenso (se incrementa la descarga neuronal).

Soluciones intentadas disfuncionales

Cuando el sistema perceptivo-reactivo se vuelve patológico se anquilosa en modelos interactivos recursivos y autopoiéticos, que no permiten una adaptación funcional a la realidad. Es decir, se produce la pérdida de la cualidad autocorrectiva, con el resultado de tener soluciones intentadas específicas que contribuyen a estructurar y a mantener el problema.

Las soluciones intentadas disfuncionales, en cuanto procesos de conducta o pensamiento que se vuelven superaprendidos y automáticos, tienen una sólida representación cerebral, probablemente situada en buena parte en los sitios neuronales de la memoria procedimental, somática, visceral, emocional, interpersonal implícita, que intervienen en nuestro patrón de respuestas dominantes a estímulos específicos, que por su naturaleza, también neurológica, escapan al control cortical y tienden a resistir al cambio.

Repetición de soluciones intentadas

Precisamente por esto, según muchos autores, las psicoterapias tradicionales tienen efectos limitados sobre las conductas desadaptativas y sobre los síntomas de los pacientes, centrándose por lo general en procesos mediados en el nivel cortical que tienen poca posibilidad de control sobre las áreas subcorticales implicadas (LeDoux, 1996; Manna, Daniele, Pinto, 2014; Panksepp et al., 1998; Davidson, Irwim, 1999).

La psicoterapia breve estratégica siempre ha puesto el foco en la interrupción de las soluciones intentadas disfuncionales y en el estudio de las modalidades que permiten conseguirlo lo más rápidamente posible, a fin de que se produzca la experiencia emocional correctiva que, al repetirse y consolidarse en un determinado período de tiempo, permitirá al paciente estructurar un equilibrio funcional. (…)

Experiencia emocional correctiva

Si la solución intentada que mantiene el problema tiene un origen subcortical, entonces la solución debe situarse al mismo nivel, o por lo menos conseguir actuar a este nivel. En efecto, el uso del lenguaje analógico y de una comunicación no verbal apropiada, además de la propia formulación lingüística de ciertas técnicas terapéuticas, tiene como objeto inducir un estado de fuerte activación emocional, conocido como arousal emocional, que desempeña una función crucial en la organización de la actividad cerebral. Su fuerza reside en la capacidad de extenderse en el cerebro y perpetuarse, llegando a concentrar gran parte de los recursos cerebrales de la persona en ese estado y suspendiendo la actividad de los otros sistemas emocionales. De este modo consigue literalmente organizar el aprendizaje.

El miedo, gran influenciador en el aprendizaje

En general, cuanto mayores son los sistemas cerebrales activos durante los estados emocionales y cuanto más intensa es la excitación, tanto más elevada será la probabilidad de que se desarrolle un aprendizaje paralelo en los procesos cerebrales respecto a un estado no-emocional. (…)

Uno de los estados emocionales más potentes en la organización y coordinación del aprendizaje cerebral es precisamente el del miedo: todas las funciones cognitivas, como la atención, la percepción, la memoria y los procesos de razonamiento y de decisión están influidas por él. (…)

De ahí la importancia de crear lo que en terapia breve estratégica se define como experiencia emocional correctiva, esto es, una experiencia de fuerte impacto emocional capaz de reestructurar las conexiones sinápticas límbicas en general y amigdaloides en particular, sobre todo en los trastornos de pánico, a fin de crear una nueva huella mnémica a través de los mecanismos sinápticos de potenciación a largo plazo.

Solo después de que las soluciones intentadas disfuncionales hayan sido atenuadas o debilitadas, en términos sinápticos, y se haya producido el desbloqueo del sistema perceptivo-reactivo patógeno, será posible y necesario ocuparse de forma más directa de las funciones psíquicas que están mayoritariamente bajo el control consciente y voluntario y de los sitios cerebrales de la memoria declarativa explícita. De modo que el proceso terapéutico pueda integrar los cambios neuronales subcorticales y corticales, a fin de proporcionar al paciente los recursos oportunos tanto para estabilizar y mantener los resultados alcanzados como para evitar recaídas.

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

LA ANGUSTIA DE LAS DECISIONES: ESTRATEGIAS

                                      Jonás a punto de ser devorado por la ballena

Huye del león, se encuentra con el oso, entra en casa, apoya la mano en la pared y le muerde la culebra

El libro bíblico de Amós describe a la perfección la condición del angustiado, aquel que trata de huir inútilmente de una condena inevitable, mientras que para gestionar la angustia sin que ésta le supere no tiene más que actuar de manera contraria. Más concretamente, el sentido común me sugeriría -si bien con desastrosos resultados- que, si quiero someter a “la bestia que me muerde el alma”, debería evitar esforzarme por no mirarla y pensar en positivo.

Adan y Eva expulsados del paraíso

Sin embargo, se trata de todo lo contrario: he de afrontarla estratégicamente situándola en un espacio, en un tiempo y en un procedimiento determinados; es decir, por la mañana debo prever todos los resultados más terribles y más temidos, y escribirlos y describirlos con todo detalle; luego, dejar que el día pase para, por la noche, comprobar si mis catastróficas previsiones se han cumplido.

    Escena del diluvio universal

El ejercicio de escribir con todo detalle nuestras expectativas angustiosas hace   que el sujeto desarrolle de manera progresiva una lejanía emocional precisamente porque acepta su inexorabilidad. La descripción las hace casi aceptables e insensibiliza progresivamente la angustia que sentimos hacia ellas, lo que permite que, al cabo de unas horas, el sujeto no sienta su acecho. En conclusión, comprobar por la noche cuáles de nuestras funestas previsiones se han cumplido es una manera de desmontar el mecanismo del pensamiento catastrófico. Incluso en el caso de que los acontecimientos previstos se cumplan, este procedimiento hace que sean más aceptables y fáciles de gestionar. Séneca presenta un ejemplo maravilloso de la aplicación de esta estratagema mental cuando -durante su exilio en Córcega, donde esperaba la inexorable condena a muerte impuesta por el emperador Nerón- en lugar de desterrar sus pensamientos sobre la muerte, los tenía presentes todos los días y los transcribía con todo detalle. El filósofo afrontó con serenidad la tortura a la que fue sometido antes del suicidio al que le obligaron.

Las 7 plagas de Egipto

El acto de escribir, como demuestran numerosas investigaciones, tiene la propiedad de sumergirnos totalmente en lo que describimos, pero, al mismo tiempo, nos permite alejarnos de ello.

Sansón enfrentándose al león

Repetir este ejercicio de manera cotidiana nos da la capacidad de aceptar también lo inaceptable, pero, sobre todo, reduce los angustiosos controles mentales de los que somos capaces. Esta estrategia vale también en aquellos casos en los que alimentamos resentimientos u hostilidades hacia alguien. Si cada día nos esforzamos en escribir las acusaciones y los insultos que nos gustaría soltarle, pero  que no podemos dedicarle, al cabo de un rato nuestra rabia se calmará y la persona que detestamos nos parecerá más aceptable; al final, podríamos incluso encariñarnos con ella. Emil Cioran escribe: Gracias a este recurso, he conseguido convivir conmigo mismo. Si lo aplicamos al tema que nos ocupa, este mecanismo mental no solo se revela eficaz a la hora de reducir y de gestionar con mayor facilidad la angustia provocada por las decisiones tomadas o por las que no podemos tomar, sino que también eliminará los efectos depresivos que a menudo se asocian a este estado. Una vez que se elimina la angustia y se adquieren las capacidades necesarias para gestionar incluso las situaciones más adversas, las reacciones depresivas, en efecto, ya no tienen razón de ser, dado que son consecuencia de nuestra rendición a una circunstancia indeseada. 

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+