MILTON ERICKSON A CANOA

Canoa, de Federico Tesei

El impacto de sus trabajos sobre los miembros del equipo del MRI es tal que nos parece indispensable extendernos un poco sobre este personaje fascinante.

Erickson nació en 1901 en Aurum, pequeña ciudad de Nevada actualmente desaparecida. Su familia emigrará a Wisconsin. Sus padres poseen una granja y toda la familia participa en los trabajos; Milton tiene siete hermanas y un hermano. Acumula una serie de deficiencias físicas, es daltoniano, no distingue los colores (el único color que puede reconocer como tal y que por tanto aprecia desmesuradamente es el púrpura; le gustará rodearse de objetos de este color: teléfono, paredes del cuarto de baño, pijamas, etc) y padece sordera tonal.

A los 16 años sufre su primer ataque de polio. El médico dice a la familia que el joven Milton no podrá caminar nunca más. Permanece en cama, incapaz de mover el menor músculo y sin ninguna sensación corporal; lo único que puede mover todavía son los ojos y, felizmente, el oído no ha sido afectado. Lee aquí cómo consiguió Erickson superar este problema. (…) Seguir leyendo “MILTON ERICKSON A CANOA”

P. WATZLAWICK: SI ME QUIERE ES QUE ESTÁ LOCO

Ya que hablamos de amor, empecemos por una advertencia importante. Dostoievski decía que el texto bíblico “ama a tu prójimo como a ti mismo” seguramente ha de entenderse al revés, es decir, que solo se puede amar al prójimo cuando uno se ama a sí mismo.

Con menos elegancia pero con más precisión Groucho Marx expresó la misma idea decenios más tarde: “Ni por asomo se me ocurriría hacerme socio de un club que estuviese dispuesto a aceptarme como tal.” Si usted se toma la molestia de sondear la hondura de este chiste, ya puede considerarse preparado para lo que sigue.

En todo caso, ser amado es algo enigmático. Investigar para poner en claro el asunto no es aconsejable. En el mejor de los casos, el otro no sabrá qué decirle; en el peor de los casos, resultará que su motivo es algo que usted mismo hasta el momento no había tenido nunca como su cualidad más agraciada; por ejemplo, un lunar en su hombro izquierdo. Otra vez y sin lugar a dudas, callar es oro. (…) Seguir leyendo “P. WATZLAWICK: SI ME QUIERE ES QUE ESTÁ LOCO”

WATZLAWICK: BATESON Y LA ESQUIZOFRENIA

Bateson utilizó la Teoría de los tipos lógicos como una forma de demarcar distinciones. (…) Una confusión de niveles lógicos bastante frecuente se produce cuando no distinguimos entre los niveles del lenguaje verbal y analógico, según expresa uno de los axiomas de “La pragmática de la comunicación humana“, generando estrampes comunicacionales. Es allí donde nos vemos envueltos en situaciones paradójicas, respondiendo a un nivel lógico diferente al que nos refiere nuestro interlocutor.

Escher desafiando a la lógica

Por ejemplo, un matrimonio donde ella le dice a él, “querido, ¿vamos al cine esta noche?“, él hace un gesto frunciendo su boca, bufa, evidenciando un notable disgusto y responde con tono de resignación: “bueno, vamos…“. Ella le dice “¡mira, si no tienes ganas no vamos a nada, siempre lo mismo!“; por lo cual él se enfurece y la agrede “¿no ves que estás loca?, te digo que sí y escucha lo que me contestas!“.

Este diálogo podría ser el comienzo de una clásica escalada simétrica; la pareja responde al nivel lógico de lo paraverbal, mientras que él transita por el canal de lo verbal propiamente dicho. Seguir leyendo “WATZLAWICK: BATESON Y LA ESQUIZOFRENIA”

P. WATZLAWICK: LA INFINITUD DE LA PERFECCIÓN

Por audaz, vigoroso y aparentemente concluso en sí mismo que sea el más imponente de los edificios teóricos. siempre presentará empero una fatal imperfección: dicha construcción no puede demostrar su propia lógica ni su libertad de contradicción partiendo de sí misma. Los matemáticos -sobre todo Kurt Gödel-, investigaron a fondo esta condición fundamental de la construcción lógica de la de toda realidad lógica forjada por nosotros y sus conclusiones tienen validez en todos los sistemas de pensamiento cuya culpabilidad corresponda por lo menos a la de la aritmética. Un sistema, para demostrar que está libre de contradicciones, debe salirse indispensablemente de su propio marco conceptual y probar su carácter concluso y su perfección desde afuera, valiéndose del auxilio de principios explicativos que el sistema no puede extraer de sí mismo. La ausencia de contradicción de estos nuevos principios adicionales -es decir, del metamarco conceptual- a su vez solo puede demostrarse dentro del metamarco de un sistema aun más amplio, cuya coherencia lógica a su vez tampoco es demostrable partiendo de sus propias enunciaciones, y

debe salir de su propio marco para probar su perfección

así sucesivamente ad infinitum. Desde Whitehead y Rusell, sabemos que lo que se refiere a una totalidad no puede ser parte de esa totalidad, es decir, no puede referirse a sí mismo sin caer en la paradoja de la autorreflexión. El célebre mentiroso que dice de sí mismo: “Miento” presenta la forma más simple de esta paradoja. Si efectivamente miente, entonces su afirmación es verdadera; pero si ella es verdadera, entonces es falso que el hombre mienta y por eso mentía cuando sostenía que mentía. De manera que el hombre miente…etc.,etc. En otras palabras, la afirmación “Miento” se refiere al mismo tiempo a la totalidad (o clase para decirlo matemáticamente) de sus afirmaciones y a una parte (elemento) de esa totalidad, es decir, a esa sola afirmación. Cuando la clase y el elemento no se distinguen estrictamente el uno del otro se dan las paradojas de la autorreflexión, harto conocidas en la lógica formal. El cuadro no es el objeto representado, el nombre no es lo nombrado, una explicación de la realidad es solo una explicación y no la realidad misma. (Solo un esquizofrénico se come el menú en lugar de los manjares en él descritos). []

Aun cuando una explicación del mundo, por ejemplo una ideología, sostiene que lo explica todo, una cosa sin embargo queda sin explicar: el propio sistema explicativo mismo. Pero así desaparece toda aspiración a la perfección y a la finitud.

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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PAUL WATZLAWICK: PREDICCIONES PARADÓJICAS

 

                                                        Todo es cuestión de elegir bien la escuela.

 

A comienzos de la década de 1940 hizo su aparición una nueva paradoja, particularmente fascinante. Aunque su origen parece desconocido, llamó enseguida la atención y se la ha tratado ampliamente desde entonces en una variedad de trabajos, nueve de los cuales aparecieron en la revista Mind. Como veremos, esta paradoja es de particular interés para nuestro estudio, porque deriva su fuerza y su encuentro del hecho de que solo resulta concebible como una interacción en curso entre dos personas.

Entre las diversas versiones de la esencia de esta paradoja, hemos elegido la siguiente:

El director de una escuela anuncia a sus alumnos que pondrá un examen inesperado durante la semana siguiente, esto es, cualquier día entre el lunes y el viernes. Los estudiantes, que parecen constituir un grupo

“Diré que el examen será sorpresa para que cuando piensen que es imposible que sea sorpresa los pille finalmente por sorpresa y los suspenda a todos”. Algo así debió pensar el profesor.

insólitamente ingenioso, le señalan que, a menos que viole los términos de su propio anuncio y no se proponga poner un examen inesperado algún día de la semana siguiente, tal examen no puede tener lugar. Argumentan que, si hasta el jueves no se ha puesto el examen, entonces es imposible ponerlo por sorpresa el viernes ya que este sería el único día posible que queda. Pero, si ello permite eliminar el viernes como posible día para el examen, el jueves también queda eliminado por idéntica razón. Evidentemente, el miércoles a la noche quedarían solo dos días: jueves y viernes. El viernes, como ya se demostró, queda eliminado, con lo cual solo queda el jueves, de modo que un examen puesto el jueves ya no sería inesperado. Mediante idéntico razonamiento, también resulta posible eliminar eventualmente el miércoles, el martes y el lunes: no puede haber un examen inesperado. Cabe suponer que el director escucha en silencio su “prueba” y luego, pone el examen por ejemplo, el jueves a la mañana. A partir del momento en que hizo el anuncio, él tenía planeado ponerlo ese día. Por otro lado, ellos se enfrentan ahora a un examen totalmente inesperado, inesperado precisamente de que se habían convencido de que no podía ser inesperado.

En este pasaje no resulta difícil distinguir los rasgos ya familiares de la paradoja. Por un lado, los estudiantes se han lanzado a lo que parece ser una deducción lógica rigurosa a partir de las premisas establecidas por el anuncio del director y han llegado a la conclusión de que no puede haber un examen inesperado durante la semana siguiente. El director, por su parte, evidentemente puede poner ese examen cualquier día de la semana sin violar en lo más mínimo los términos de su anuncio. El aspecto más sorprendente de esta paradoja radica en el hecho de que, un análisis más cuidadoso revela que el examen puede

“El pensador”. Dibujo de Kafka.

ponerse incluso el viernes y, no obstante, constituir una sorpresa. De hecho, la esencia de este episodio es la situación existente el jueves a la noche, mientras que la inclusión de los otros días de la semana solo sirve para adornar el relato y complicar secundariamente el problema. A partir del jueves a la noche, el viernes es el único día posible que queda, lo cual hace que el examen se convierta en algo previsible. “Debe ser mañana, si es que hay un examen; no puede ser mañana, porque no sería inesperado“; así es como lo ven los alumnos. Ahora bien, esta deducción misma de que el examen es previsible y por lo tanto imposible, permite que el maestro ponga un examen inesperado el viernes o, si a eso vamos, cualquier otro día de la semana, en completo acuerdo con los términos de su anuncio. Aunque los estudiantes comprendan que su conclusión de que no puede haber un examen inesperado es precisamente la razón por la cual se les puede poner inesperadamente, su descubrimiento no los ayuda en absoluto. Sólo sirve para probar que si el jueves a la noche esperan que el examen se ponga el viernes, con lo cual excluyen la posibilidad de que tenga lugar, de acuerdo con las reglas del director, entonces es posible ponerlo inesperadamente, lo cual lo convierte en algo completamente previsible, lo cual lo hace totalmente inesperado, y así sucesivamente ad finitum. Por lo tanto, no es posible predecirlo.

Aquí entonces, tenemos otra verdadera paradoja pues

             Así ad finitum
  1. el anuncio contiene una predicción en el lenguaje de los objetos (habrá un examen);
  2. contiene una predicción en el metalenguaje que niega la posibilidad de predecir 1) esto es, “el examen (predicho) será imprevisible“;
  3. ambas predicciones son mutuamente excluyentes;
  4. el director puede impedir eficazmente que los estudiantes salgan de la situación creada por su anuncio y obtenga la información adicional que les permita descubrir cuál es la fecha del examen. []

Para cumplir con la predicción contenida en su anuncio, el director necesita que los estudiantes lleguen a la conclusión contraria (esto es, que un examen como el anunciado es lógicamente imposible), pues solo entonces surge una situación en la que su predicción de un examen inesperado puede justificarse.

                    Alumnos inteligentes destrozados por la paradoja

Pero esto equivale a decir que el dilema solo surge gracias a la capacidad intelectual de los estudiantes. Si no fueran tan ingeniosos probablemente pasarían por alto la sutil complejidad del problema y esperarían que el examen fuera realmente inesperado, con lo cual llevarían al director ad absurdum. Ya que si aceptan, ilógicamente, el hecho de que se debe esperar lo inesperado, ningún examen en momento alguno entre el lunes y el viernes sería inesperado para ellos. ¿No se tiene la impresión de que una lógica defectuosa daría a su enfoque una apariencia más realista? Pues no hay razón por la que el examen no pueda ponerse inesperadamente cualquier día de la semana, y solo los estudiantes muy inteligentes pasan por alto este hecho innegable.

En la labor psicoterapéutica con esquizofrénicos inteligentes, uno se siente tentado una y otra vez a llegar a la conclusión de que estarían en condiciones mucho mejores, mucho más normales, si de alguna manera pudieran reducir la agudeza de su pensamiento y aliviar así el efecto paralizante que tiene sobre sus acciones. []

Si como vimos en S.6.4.3.5., el doble vínculo determina una conducta muy similar a la de los subgrupos paranoide, hebefrénico y catatónico de la esquizofrenia, respectivamente, parecería que las predicciones paradójicas estuvieran relacionadas con conductas que sugieren la inercia y la abulia típicas de la esquizofrenia simple.

 

         (Extraído de aquí)