Estado alterado de conciencia sin la presencia de un formal trance hipnótico que puede realizarse durante un ordinario intercambio comunicativo, revelado a la observación empírica por una dilatación de la capacidad perceptiva en un estado de relajación, por el cual la persona puede más fácilmente autoinfluenciarse o ser influenciada. Este estado de fuerte sugestionabilidad se produce con maniobras comunicativas que permiten al sujeto abandonar el propio estado de rigidez perceptivo-emotiva. La persona muestra una postura relajada, sin ningún signo de agitación, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas y la posible presencia de movimientos rítmicos de los párpados; su voz es clara y ralentizada en el ritmo, su atención está focalizada en el tema que se discute o sobre la acción en curso, sin ninguna señal de distracción. Y es justo esta dimensión de complacida sugestionabilidad la que permite al sujeto superar la resistencia y los bloqueos.

Mirada hipnotizada

El constructo de e hipnoterapia sin trance se introdujo en la psicoterapia por Watzlawick, el cual, con esta definición, hacía referencia a toda aquella serie de técnicas comunicativas hipnóticas utilizables en la comunicación terapéutica sin la necesidad de una inducción hipnótica ritual. En concreto, Watzlawick se refiere a aquella parte del trabajo de M.H. Erickson relativo a cómo mandar prescripciones a los pacientes utilizando un lenguaje sugestivo/hipnótico.

El primer texto en el que este constructo se expone de manera detallada es “El arte del cambio“. De hecho, a partir de este trabajo, en el ámbito de la psicoterapia estratégica se han desarrollado y refinado muchas técnicas de hipnosis sin trance, técnicas de comunicación estratégica orientadas a producir cambios específicos en el interlocutor. De manera particular, el trabajo de estudio e investigación llevado en adelante por Nardone y sus colaboradores en los últimos 20 años ha permitido indentificar y perfeccionar numerosas técnicas de hipnosis sin trance, ya sea de tipo verbal como no verbal, que han dado prueba de elevados niveles de eficacia.

Entre las principales se recuerdan el sintonizarse, el diálogo estratégico, la utilización de un lenguaje evocativo y el uso de redundancias comunicativas. A diferencia del lenguaje indicativo, utilizado en la mayor parte de las terapias, la hipnoterapia sin trance recuerda a un lenguaje de tipo performativo (que al enunciarse realiza la acción que significa) e incitatorio, que no describe sino prescribe, y que permite hacer experimentar a la persona realidades diferentes. Por estas características la hipnosis sin trance es la modalidad de comunicación primordial en los primeros estadios de un tratamiento estratégica, capaz de provocar verdaderas y propias experiencias emocionales correctivas, esquivando la natural resistencia al cambio del paciente.

 

(Extraído de aquí)

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

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