PALO ALTO: LA CONFIRMACIÓN DE LAS SOSPECHAS DEL ACUSADOR MEDIANTE LA AUTODEFENSA

 

05-maryan-2-personnages-series-des-roulettes-89x116

Pareja con interferencia instalada

En esta clase de problemas, por lo general, hay alguien que sospecha que otra persona realiza un acto que ambas partes consideran equivocado: infidelidad, exceso en la bebida, delincuencia, falta de honradez. Lo típico es que el sujeto A formule acusaciones acerca del sujeto B, y que éste responda mediante una negación de las acusaciones y una autodefensa. Desafortunadamente, la defensa de B suele confirmar las sospechas de A. El resultado es que A continúa con sus acusaciones, B refuerza su defensa y así sucesivamente.

Esta pauta de interacción la hemos bautizado con el nombre de “juego del acusador y del defensor”. Puede apreciarse en problemas conyugales (“Estoy segura de que él tiene una aventura“), en problemas de educación de los hijos (“Sabemos que ella se ha metido en problemas“) y en dificultades relacionadas con el trabajo (“Sabemos que está bebiendo durante la jornada de trabajo“).

El juego se acabaría si una de las partes abandonara su papel repetitivo. A veces esto se puede lograr 7257_borracho-con-suerteentrevistándose a solas con el defensor. El terapeuta manifiesta que el acusador es la persona que está equivocada o que causa el problema y entonces el defensor, que también desea que acabe el juego, puede solucionar el problema a través de una acción unilateral. Sin embargo, dicha acción resultará difícil porque, en opinión del terapeuta, la única forma en que el acusador puede entender mejor su errónea acusación consiste en que el defensor acepte las acusaciones, sobre todo si tal aceptación se lleva en un grado obviamente absurdo.

Por ejemplo, sometimos a tratamientos a una pareja ya mayor que se había estado dedicando a este juego durante más de treinta años. Ella lo acusaba a él de no ser nada divertido y de proporcionarle unos recursos económicos bastante mediocres. Él se defendía afirmando que había hecho las cosas lo mejor que había podido. Había renunciado a una profesión en Europa para venir a América y casarse con ella, quien no había sabido apreciar los muchos sacrificios que él había realizado en honor de ella.

borracho

“Tienes razón, no tengo remedio”

Después de unas cuantas sesiones conjuntas para recoger datos y planificar el caso, nuestra principal medida terapéutica consistió en verlo a él a solas, y convencerle de que efectuase dos declaraciones ante su esposa cada vez que ésta la acusase de algo. Primero había de decir: “Tienes razón. No soy divertido. El médico me ha ayudado a darme cuenta de ello.” Segundo: “Me han dicho que soy demasiado viejo para cambiar“. Como es natural, nosotros estábamos preparados para respaldar esta opinión, si la esposa nos preguntaba acerca de nuestro diagnóstico. Sin embargo, no fue necesario. Después de unas cuantas situaciones de acusación y reconocimiento de culpa el juego se acabó.

Este juego del acusador y del defensor también puede finalizar mediante una intervención llamada “interferencia“. Se trata de una intervención diseñada para reducir el valor informativo de la comunicación interpersonal, convirtiendo en inútiles los intercambios verbales entre dos partes al no haber modo de saber si realmente se están refiriendo a los hechos en cuestión.

Por ejemplo,  si una mujer acusa a su marido de beber en exceso y éste lo niega, el terapeuta puede preparar el terreno para una interferencia adoptando una postura neutral: “Mi función aquí no consiste en hacer de detective y averiguar quién de ustedes dos está en lo cierto o se equivoca. Mi función se limita a ayudarles a ambos en su comunicación recíproca, que, obviamente, se ha roto. En consecuencia, no puedo preocuparme por la cantidad de alcohol que usted beba o deje de beber“. Si los pacientes no se oponen con vigor a esta definición del papel del terapeuta, éste puede comenzar a interferir en el juego.

Terapeuta (al marido): Ya sea que usted beba poco a mucho, lo importante para la definitiva solución del problema es que su esposa perciba mucho mejor cuál es su grado de potación de alcohol. Creo que ella no es tan precisa como piensa, y necesito comprobarlo. Usted tendrá que ayudarla en esto. Esta semana, quiero que usted beba al azar, y al mismo tiempo, se comporte de modo imprevisible. Por ejemplo, un día por la noche, antes de doble1llegar a casa, quiero que solo beba una copa, pero que cuando llegue a la puerta de su casa actúe como si estuviese borracho. A la noche siguiente, haga exactamente lo contrario. Y así sucesivamente. Tiene que llevar un registro de lo que ha bebido cada día, y de la forma en que ha actuado. (Volviéndose a la esposa.) Su tarea consiste en comprobar cuál es su grado de perspicacia para ver más allá de la conducta superficial de su marido y evaluar lo mejor que pueda cuánto ha bebido él exactamente. También usted tiene que poseer una “tarjeta de puntuaciones” propia. No quiero que comparen sus tarjetas: lo haremos cuando vengan de nuevo la próxima semana.

Al pedirle que lleven a cabo esta prueba, el terapeuta ha colocado a la pareja en una postura interesante, uno frente al otro. La tarea introduce un elemento de incertidumbre con respecto a la “conducta de borracho” del marido. ¿Está borracho de veras o se limita a actuar siguiendo las indicaciones del terapeuta? A la acusadora le resulta ahora muy difícil tener que enfrentarse con su marido.images (1)

Paralelamente, puesto que él tiene que fingir una deliberada intoxicación, él ya no se halla sometido al mismo grado de presión para defenderse a sí mismo. Está autorizado a acusarse a sí mismo, pero se trata de una acusación en la que no se puede confiar demasiado. En este sentido, el terapeuta ha interferido en el juego del acusador y del defensor.

La interferencia puede utilizarse para solucionar otros problemas; la estrategia básica es idéntica. En una sesión conjunta se pide al acusado que haga algo, pero la tarea se estructura de modo que sea imposible discriminar si se ha hecho de veras o no, y si lo que se informa al respecto es o no fiable.

 

(De “La táctica del cambio. Cómo abreviar la terapia“. Fisch, Weakland y Segal. Herder)

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: