MARA SELVINI PALAZZOLI: EL CASO MARSI Y EL ORIGEN DE LA PRESCRIPCIÓN INVARIABLE

“La familia Marsi, que se cruzó en el camino del equipo Selvini Palazzoli-Prata en febrero de 1979, fue la que hizo saltar la chispa de la invención. Se trataba de una familia de clase media, en la que marido y mujer luchaban, desde hacía varios años, contra graves problemas de relación. La hija mayor, María, de veinte años entonces, era una anoréxica crónica que condicionaba seriamente el clima de la familia con sus dramáticas tentativas de suicidio.
Las tres primeras sesiones, bastante caóticas, pusieron de manifiesto fundamentalmente el modo agresivo en que las tres hijas, adolescentes ya crecidas, se inmiscuían en los problemas de los padres. El equipo se esmeró en vano, tratando de comprender el juego global de la familia. Al finalizar la tercera sesión, entendiendo la inutilidad de cualquier esfuerzo, decidió invitar para la sesión siguiente únicamente a los padres y hacerlo de modo críptico, sin manifestar el porqué de la ruptura del grupo. Se pretendía buscar un modo no verbal de bloquear la interferencia de las hijas en los problemas de sus progenitores. El resultado fue la elaboración de la prescripción siguiente, que se comunicó a los padres en la siguiente sesión:

Guarden un secreto absoluto sobre todo lo que se ha dicho durante la sesión. Si sus hijas les hicieran preguntas, respondan que la terapeuta ha prescrito que todo se mantenga en reserva entre ustedes y ella. Un par de veces como mínimo, durante el intervalo que preceda a la sesión siguiente, desaparezcan de su casa antes de cenar, sin aviso previo, dejando solo una nota con las siguientes palabras: “Esta noche no estaremos”. Vayan a lugares donde presuman que nadie los conoce. Cuando, a su regreso, sus hijas les pregunten adónde diablos se habían fugado, les contestarán sonriendo: “Son cosas nuestras”. Por último, en una hoja que conservarán bien oculta, cada uno de ustedes, por separado, anotará las reacciones de cada una de sus hijas ante su extraña conducta. En la próxima cita, que será también sólo para ustedes dos, nos leerán sus apuntes.


Un mes después, los resultados fueron asombrosos. Los padres hicieron todo lo que se les pidió meticulosamente. María había abandonado la conducta sintomática y todo el clima familiar mostraba ya un cambio. A esta altura de las cosas, el equipo opinó que era contradictorio con la lógica de la intervención citar nuevamente a las chicas. La terapia continuó tres sesiones más sólo con los padres, que “desaparecieron” por un tiempo cada vez más prolongado, mientras las hijas se independizaban y mejoraban también su relación recíproca. El seguimiento confirmó, después de un año, la estabilidad de los resultados logrados: María había reiniciado sus estudios y sus actividades deportivas en las que había obtenido resultados brillantes. Transcurridos tres años más, los padres informaron al equipo que María se había casado con toda felicidad.

Hasta este punto no se imprimió giro alguno a la investigación: simplemente se estructuró una prescripción que rompió un juego familiar que seguía siendo oscuro, confiando al cumplimiento de esa prescripción la tarea de hacerlo evolucionar en una dirección radicalmente distinta. El cambio se produjo después, cuando se decidió de esa prescripción, al actuar en múltiples niveles relacionales, podía interrumpir la trama de juegos que no era indispensable descifrar de antemano. A partir de ese momento, esa misma secuencia prescriptiva, comunicada sistemáticamente a todas las familias con hijos anoréxicos y psicóticos, recibió el nombre de “prescripción invariable”
Esta aplicación marcó un progreso importante, no sólo en cuanto a la eficacia terapéutica, sino también -y tal vez más- con respecto al camino de la investigación. Menos de un año más adelante (en mayo de 1980), Selvini Palazzoli y Prata comunicaron al Congreso Internacional de Terapia Familiar, que se celebraba en Lyon, el audaz viraje que se imprimió a toda la investigación e invitaron a los colegas a controlar su experimentación.”

(De “Los juegos psicóticos en la familia”. Selvini Palazzoli, Cirillo, Matteo Selvini y Sorrentino. Paidós Terapia Familiar)

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