USO DE LA RESISTENCIA

 

“Una de las técnicas más refinadas de las derivadas de la paradoja, y que ha logrado gran aplicación en terapia, es el aprovechamiento terapéutico de la resistencia.
Por cuanto se refiere a la resistencia, al contrario de la clásica interpretación que hace de ella el psicoanálisis, creemos que es funcional emplear su fuerza con fines terapéuticos. Es decir, creemos provechoso que la resistencia misma primero se prescriba paradójicamente y luego se utilice. Se procede creando un “doble vínculo” terapéutico, que se manifiesta colocando al paciente en una situación paradójica en la que su resistencia o su rigidez con el terapeuta llegue a ser una prescripción y sus reacciones un avance en la terapia. De modo que la función prioritaria de la resistencia queda anulada mientras se utiliza su fuerza para promover el cambio; la resistencia prescrita, de hecho, deja de ser resistencia y se convierte en cumplimiento, como en el siguiente caso de un paciente difícil y desconfiado, a quien el terapeuta dice:

Mire usted, habría buenas posibilidades de resolver su problema y existen técnicas específicas para ello. Pero, vistas las actuales circunstancias y sus características personales, creo que usted no es capaz de librarse de él.
 

De esta forma, el paciente que se oponía al tratamiento se ve puesto en una situación paradójica. Por lo general, la reacción del paciente es una agresividad no expresa hacia el terapeuta, que se manifiesta en la realización de aquello que el terapeuta ha declarado que él no es capaz de hacer. Pero el caso es que todo esto lleva a una promoción de la colaboración terapéutica y a la anulación de la misma resistencia.
Igual como en ciertas artes marciales orientales se utiliza, mediante un atento estudio de las palancas y de la fuerza de la gravedad, la fuerza del adversario para ponerlo fuera de combate, así también en esta técnica se reorienta la fuerza de la resistencia al cambio en dirección al cambio mismo.
Los hipnotizadores expertos expresan bien esta estrategia cuando reestructuran la resistencia del sujeto a abandonarse en forma de sugestión a una profundización en el trance.
Por ejemplo, ante un sujeto que expresa resistencia a ponerse en trance moviendo los dedos de una mano o moviendo una pierna, el hipnotizador experto responderá:

Muy  bien, su mano (o su pierna) responde, ahora comenzará más rápidamente hasta que sentirá un gran cansancio, unas enormes ganas de descansar, etc
 

De este modo redefine la resistencia y orienta su fuerza en dirección a la inducción del trance.”

(De “El arte del cambio. Trastornos fóbicos y obsesivos” Giorgio Nardone y Paul Watzlawick. Herder)

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