EN COMPAÑÍA DE UN MONSTRUO: LA RESISTENCIA AL CAMBIO

                     

           A nadie le ha sido concedido evitar la peor de las compañías, la suya propia

                                                                                             GIORGIO NARDONE



“Desearíamos concluir ofreciendo al lector una especie de clasificación de los procesos de influencia y técnicas de persuasión que se deben utilizar según el tipo de resistencia al cambio detectada en el paciente.


1. Frente a
pacientes que COLABORAN-o que no se oponen o descalifican-, con una marcada motivación para el cambio asociada a recursos cognitivos reales, la tipología retórica y de persuasión idóneas para guiarlos hacia el cambio ha de ser la de tipo racional-demostrativo, redefinir de manera lógico-racional [] hasta llevarlo al cambio consciente.[]



2. Frente a pacientes que QUIEREN SER COLABORADORES PERO NO PUEDEN SERLO, que tienen una gran motivación y necesidad de cambiar, pero no lo consiguen ni siquiera mínimamente (sint. fóbicas y obsesivas agudas, por ejemplo), la estrategia se basa en maniobras veladas, indirectas y con gran carga de sugestión, dirigidas a conducir al sujeto a cambiar sin que se dé cuenta. [] Se utiliza la estratagema surcar el mar sin que lo sepa el cielo para producir la experiencia emocional correctiva. []



3. Frente a pacientes que NO COLABORAN O SE OPONEN abiertamente, que descalifican al terapeuta y no observan deliberadamente sus indicaciones, la modalidad eficaz es la que se basa en la utilización de la resistencia (sitúa al sujeto que se opone en la condición paradójica de cumplir de todas formas las indicaciones del terapeuta: si continúa oponiéndose a la terapia, cumple las prescripciones; si se opone a las prescripciones, satisface la terapia ) y en el recurso a maniobras y prescripciones paradójicas. La resistencia prescrita se convierte en cumplimiento.

4. Frente a pacientes que NO SON CAPACES DE COLABORAR NI DE OPONERSE deliberadamente, que presentan una narración de sí mismos fuera de toda realidad razonable (delirios, manías persecutorias, etc), el terapeuta, siguiendo la orientación de Pascal y Erickson, deberá entrar en la lógica de la representación delirante, asumir sus códigos lingüísticos y de atribución, evitando toda negación y descalificación de tal construcción disfuncional de la realidad. Deberá seguir las huellas de esta narración y añadir otros elementos que oriente las representaciones en una dirección diferente. []

Sin una retórica persuasiva idónea es poco probable que seamos capaces de iniciar un cambio centrado en las experiencias y en las perspectivas del paciente. Porque lo que hace posible la aplicación terapeútica de procedimientos de solución de los problemas no es sino la construcción, mediante la comunicación, de realidades inventadas que producen efectos concretos”.

(De “Terapia Breve Estratégica. Pasos hacia un cambio de percepción de la realidad”. Paul Watzlawick y Giorgio Nardone. Paidós Terapia Familiar)

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