UN MAR DE DUDAS

“Se presenta, sumida en la desesperación más profunda, una persona que está atormentada por dudas continuas y banales pero irrefrenables, del tipo:
-¿He pensado esto del mejor modo? ¿He dicho bien esta cuestión? ¿He colocado de la mejor manera estos objetos?
La lista de este tipo de dudas y preguntas es inagotable. Obviamente, todo esto coloca a la persona en un conflicto continuo, ya que incluso los pensamientos y las acciones más banales desencadenan una serie de dudas e incertidumbres, a las cuales el paciente quisiera dar respuesta para tranquilizarse. Este sujeto refiere que desde hace un tiempo se siente bloqueado por tales “manías”, a tal punto que no logra desarrollar ninguna actividad, ni profesional ni de esparcimiento, en cuanto vive atormentado por dudas que se desencadenan sin tregua en la mente.
En este tipo de patología, la solución intentada disfuncional de fondo se expresa en el hecho que la persona busca dar respuestas racionales y reconfortantes a dudas y preguntas irracionales, y cuanto más ilógica sea la duda más buscará dar una respuesta lógica, introduciéndose así cada vez más en complicados y dolorosos intentos por dar una respuesta racional a problemas irracionales.
Se presenta a este paciente, al igual que a todos los casos de este tipo, la siguiente fórmula, como técnica de reestructuración de las percepciones del sujeto:

Sabe…, no existen respuestas inteligentes a preguntas estúpidas. Pero si estas preguntas le llegan, usted no puede evitarlas. Por el contrario, si busca evitarlas vendrán más, si intenta no pensar en ellas pensará más, porque ¡pensar en no pensar es ya pensar! No obstante, usted no puede bloquear las preguntas y las dudas, estas vendrán a su mente inexorablemente. Sin embargo, usted puede bloquear las respuestas, y si logra bloquear la respuesta inhibirá gradualmente la pregunta. Pero para bloquear la respuesta debe pensar que, cada vez que intenta responder una pregunta estúpida con una respuesta inteligente, convierte en inteligente la pregunta y reafirma su utilidad. De esta manera, alimenta la cadena de dudas. Por tanto, cada vez que se dé una respuesta a una duda abrirá la puerta a nuevas preguntas y estará nuevamente en medio del juego sin fin que usted ya conoce bien. Todo empeorará, no sólo persistirá. De esta manera, cada vez que usted responde a una duda estúpida con una respuesta inteligente alimenta la cadena. Piense en ello, así logrará bloquear la respuesta.


En un lapso de algunas semanas, las dudas “paranoicas” fueron extinguidas y la persona tuvo la capacidad de retomar sus actividades cotidianas.
También en este caso debemos fijarnos en la estructura lingüística y comunicativa de la maniobra terapéutica, basada en una maniobra hiperlógica pero hipnóticamente confusa con redundantes articulaciones del hablante. De este modo se construye una realidad en el interior de la cual la fuerza del síntoma obsesivo es vehiculada en contra del propio trastorno, provocando una suerte de cortocircuito en la dinámica de la persistencia del problema. Siguiendo la antigua estrategia de enturbiar el agua para conseguir que los peces salgan a la superficie”.


(De “Psicosoluciones”. Giorgio Nardone. Herder)

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