WATZLAWICK: BATESON Y LA ESQUIZOFRENIA

Bateson utilizó la Teoría de los tipos lógicos como una forma de demarcar distinciones. (…) Una confusión de niveles lógicos bastante frecuente se produce cuando no distinguimos entre los niveles del lenguaje verbal y analógico, según expresa uno de los axiomas de “La pragmática de la comunicación humana“, generando estrampes comunicacionales. Es allí donde nos vemos envueltos en situaciones paradójicas, respondiendo a un nivel lógico diferente al que nos refiere nuestro interlocutor.

              Escher desafiando a la lógica

Por ejemplo, un matrimonio donde ella le dice a él, “querido, ¿vamos al cine esta noche?“, él hace un gesto frunciendo su boca, bufa, evidenciando un notable disgusto y responde con tono de resignación: “bueno, vamos…“. Ella le dice “¡mira, si no tienes ganas no vamos a nada, siempre lo mismo!“; por lo cual él se enfurece y la agrede “¿no ves que estás loca?, te digo que sí y escucha lo que me contestas!“.

Este diálogo podría ser el comienzo de una clásica escalada simétrica; la pareja responde al nivel lógico de lo paraverbal, mientras que él transita por el canal de lo verbal propiamente dicho.

      Escher en otro nivel lógico

Este entrecruzamiento de niveles convierte la conversación en un verdadero diálogo de sordos, donde ambos responden a elementos diferentes de la comunicación. (…)

La implementación de los tipos lógicos en el campo de la terapia familiar se desarrolló en una de las primeras investigaciones del grupo de Palo Alto: la teoría del doble vínculo. En las familias con un miembro esquizofrénico se observaba cómo se transmitían mensajes y conductas    excluyentes  simultáneamente, a niveles lógicos diferentes. Es una comunicación que a un nivel puede expresar un requerimiento manifiesto para que en otro se contradiga o anule.

                                           Jacques Tati en modo Escher

La dinámica del doble vínculo implica a dos o más personas, una de las cuales es considerada como la víctima. Bateson y su grupo opinaban que a un individuo que haya sido sometido en varias oportunidades a este tipo de interacción le resultará muy difícil permanecer sano. Sostenían también la hipótesis de que siempre que se presente una situación de esta clase se producirá un derrumbamiento en la capacidad de cualquier individuo para discriminar niveles lógicos. Un ejemplo que hace referencia a este tipo de mecanismo es el conocido chiste de la madre judía y las dos corbatas.

          Imposible

Una madre regala a su hijo dos corbatas, una azul y otra roja. El primer día, el hijo estrena la azul, se la muestra a la madre -haciendo ostentación del regalo-, que le pregunta “¿cómo querido, no te gustó la corbata roja?“. Frente a tal comentario, inmediatamente, para satisfacerla, se coloca la roja; enfrentando a su madre nuevamente, en busca de aprobación, encuentra de nuevo una pregunta “¿pero cómo querido, entonces no te gustó la azul?“. La repetición de este manejo comunicacional termina generando una trampa en la cual la única respuesta posible es una conducta incoherente, o sea, el hijo acabará colocándose las dos corbatas al mismo tiempo, siendo un comportamiento de este género rotulado como loco. (…) De este modo la víctima es colocada en una posición insostenible, en la cual no puede hacer un solo movimiento sin que sobrevenga la catástrofe. (…)

                                “Manos dibujando” de Escher

El grupo de Bateson no solo observó que esta situación ocurre entre el preesquizofrénico y su madre, sino también que puede aparecer en personas normales. Siempre que un sujeto es atrapado en una situación de doble vínculo, responderá de un modo defensivo y en forma similar a la esquizofrenia. (…)

M.C. Escher tendía, en su estilo, a realizar obras que desafiaran el orden de la lógica visual. Su obra está compuesta por diseños e imágenes que alteran las leyes de la forma, generando paradojas en la observación. Principalmente en las litografías arquitectónicas en donde traspola planos, tanto figura-fondo, anterior-delante, superior-inferior. Hofstadter (1979), acerca de su obra, remarca que cuando suponemos que distinguimos niveles jerárquicos claros nos toman por sorpresa, puesto que viola dicha jerarquía.

En la litografía Manos dibujando, la aparente paradoja y autorreferencia en la cual una mano dibuja a la otra se quiebra cuando se adjunta un nivel lógico superior invisible y externo a la obra; o sea, la mano de Escher que las diseña, “somos presa de la ilusión porque olvidamos la existencia de Escher” (Simon y colaboradores, 1984).

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

Anuncios

PSICOTRAMPAS DEL IMPOTENTE Y DE LA ANORGÁSMICA

Entre los trastornos más frecuentes y padecidos en este campo se encuentran la impotencia masculina y la anorgasmia femenina: ambos son frentes que limitan la plena expresión de un instinto tan profundamente natural.

Las dos formas de desorden pueden parecer muy diferentes, pero en realidad el mecanismo que las desencadena es muy parecido: tanto el impotente como la anorgásmica tratan de producir voluntariamente lo que debería ser espontáneo. El hombre se esfuerza por obtener y mantener la erección y la mujer se empeña en sentir más hasta llegar al orgasmo. En el origen de ambos desórdenes podemos encontrar la psicotrampa de la manía controladora que conduce a efectos contrarios. Con frecuencia, para evitar la frustración, tanto el hombre como la mujer reducen las relaciones sexuales con su pareja a un mínimo sindical; a veces, en las formas más radicalizadas, se evitan de manera general, impidiendo no solo la satisfacción erótica, sino también la propia vida en pareja. De nuevo, ambos tratan de mantener ocultos sus respectivos problemas: la mujer finge y el hombre recurre en secreto a fármacos que estimulan la erección.

Desde un punto de vista estratégico, las dos patologías sexuales tienen el mismo origen, aunque con una expresión completamente distinta. Esto se debe a las diferencias biopsicológicas entre el cuerpo femenino y el masculino. Ni qué decir tiene que la incapacidad de expresar abiertamente el instinto sexual a menudo provoca efectos que no se reducen a este ámbito de la vida, sino que afectan a otros: esta limitación esencial contagia cualquier otra forma de confianza en nuestros recursos personales.

Si en ambos casos la psicotrampa de fondo es el control que hace perder el control, en su variante de empeño voluntario por producir algo que debería ser espontáneo, la solución consistirá en la transformación paradójica del esfuerzo. En consecuencia, se guiará al hombre y a la mujer para que, antes del acto sexual, se comprometan a eliminar el ansia anticipatoria y, durante éste, con objeto de cortocircuitar la paradoja del control, se esfuercen en la dirección contraria, o sea, en prever todas las escenas de fracaso imaginables, de modo que la mujer se obligue a sentir lo menos posible y el hombre tenga una erección menos potente.

No obstante, esta técnica, que en un porcentaje cercano al 50% de los casos produce el resultado deseado, no llega a desplegar todo su potencial terapéutico si no se desactiva la tendencia a la evitación. Esto, sin embargo, no debe transformarse en una “tarea para casa”: en tal caso estaríamos frente a una planificación voluntaria de lo que debería ser natural. Para evitarlo, muchas veces es importante orientar a la pareja, o al individuo que guiará a su pareja, a una especie de “repaso”, fase por fase, desde el descubrimiento adolescente hasta la progresiva maduración sexual, concentrando la atención en los efectos erotizantes y en la búsqueda de placer de la complicidad, basado en miradas, sonrisas o simples caricias.

Este aspecto, que podría parecer puramente pedagógico, es en realidad un modo de activar un proceso de distracción de la búsqueda excesiva, únicamente centrada en la fase final de la relación sexual, en lugar de en la fase inicial, elemento igualmente importante para desactivar la psicotrampa de la evitación y del control contraproducente. Si se logra convencer a los pacientes –y a veces no es nada fácil– de que realicen este recorrido en su totalidad, los resultados de éxito terapéutico superarán el 90% en el transcurso de 3 a seis meses. A este respecto, es importante recordar al lector que la sexualidad, siendo un fenómeno completamente natural, entra en crisis cuando la razón se opone a la naturaleza, de ahí que la solución consista simple y llanamente en devolver las cosas a su expresión más natural.

(Extraído de aquí)

 

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

AFORISMO

1500436791778 3
Obra del fotógrafo surrealista Tommy Ingberg

El poeta solo pide meter la cabeza en el cielo. Es el lógico el que intenta meter el cielo en su cabeza. Y es su cabeza la que se parte.

                G.K. CHESTERTON

Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+

MILTON ERICKSON: LA ENFERMERA SUICIDA

En Octubre de 1956 fui invitado a pronunciar una alocución sobre el tema de la hipnosis ante una reunión nacional de psiquiatras en el Hospital Estadual de Boston.[…]

Di una vuelta  por las salas y vi una pareja de enfermeras charlando. Observé a una de ellas y noté toda su conducta. Cuando terminaron de charlar me acerqué a ella, me presenté y le dije que estaba por dar una conferencia en la reunión sobre hipnosis y si estaría dispuesta a ser mi sujeto hipnótico. […]

Fui a decirle entonces al doctor Alex que mi sujeto iba a ser la enfermera Betty. Reaccionó violentamente: “Usted no puede utilizar a esa enfermera. Ha estado en terapia psicoanalítica durante dos años. Es una depresión compensada“. (“Depresión compensada” significa que una persona gravemente deprimida pero que ha resuelto seguir adelante. Por mal que se sienta, por desgraciada que crea ser, cumplirá su tarea). “Y es una suicida”, agregó el doctor Alex. “Ya se ha desprendido de sus joyas. Es huérfana, no tiene hermanos y sus únicas amigas son las otras enfermeras del hospital. Se ha desprendido de sus bienes personales y de gran parte de sus ropas. Ya ha presentado una carta solicitando la renuncia. Después de su renuncia, el día 20, va a suicidarse. No puede utilizarla a ella.”

Lamentablemente, aduje, le pedí a Betty que me prometiera su colaboración y yo, a mi vez, me comprometí con ella. Si ahora me retracto y no la utilizo es muy probable que con su depresión ella considere esto como un rechazo definitivo y decida suicidarse esta misma noche, en lugar de esperar hasta el día 20.” Me afirmé en mi convicción y entonces ellos cedieron.

Le indiqué a Betty en qué sitio del auditorio debía tomar asiento. Pronuncié mi conferencia. Llamé a varios miembros del público para demostrar, aquí y allá, alguna cosita sobre la hipnosis…diversos fenómenos; y luego dije: “Betty, póngase de pie, por favor. Camine lentamente hacia el estrado. Siga hasta situarse directamente frente a mí. No camine demasiado rápido, ni tampoco demasiado lentamente; con cada paso que dé, entre en un trance cada vez más profundo.”

Cuando Betty llegó frente a mí, ya estaba en un profundo trance hipnótico. “¿Dónde se encuentra, Betty?“. “Aquí”, contestó. “¿Qué hay aquí?” (Señala en dirección a un público imaginario). “Nada“. […] En otros términos, tenía una alucinación negativa total sobre su entorno. Yo era lo único visible para ella. Mostré entonces la catalepsia y la anestesia de guante (Se pincha la mano). Luego le dije: “Creo que sería bueno que fuéramos al Jardín Botánico de Boston a hacerle una visita. Podemos hacerlo muy fácilmente“. Expliqué todo lo relativo a la distorsión del sentido del tiempo, de qué manera es posible acortarlo o alargarlo; después dije: “El tiempo se ha alargado y cada segundo dura un día entero“.

Así pues ella alucinó que estaba conmigo en el Jardín Botánico. Le señalé que las plantas anuales estaban muriendo, ya que era el mes de octubre, y también las perennes: las hojas cambiaban de color en este mes del año en Massachusetts. Señalé las matas, arbustos y gajos de diversos árboles, y cómo cada uno de ellos tenía hojas de distinta forma. Comenté que las plantas perennes volverían a la vida con la llegada de la primavera, en tanto que las anuales deberían ser plantadas de nuevo. Me refería a los árboles, sus capullos, sus clases de frutos, el tipo de semillas y cómo los pájaros comerían los frutos y esparcerían las semillas, que en condiciones favorables brotarían y crecerían hasta ser un nuevo árbol. Examiné cabalmente todo el Jardín Botánico.

Luego le sugerí que podríamos ir al Jardín Zoológico. Le expliqué que iba a ver una cría de canguro, que presumiblemente estaría en la bolsa de su madre, de modo tal que sería posible verla. Le expliqué que a las crías de canguro se las llama en Australia joeys. Cuando nacen tienen menos de 3 cms de largo; se trepan a la bolsa de la madre y se prenden del pezón. Se produce entonces un cambio orgánico en la boca del bebé canguro de tres centímetros y ya no puede soltar el pezón. Así que mama y mama, y mama, y así crece. Creo que pasa unos tres meses en la bolsa antes de asomar la cabeza. Miramos a los canguros y vimos que el bebé estaba asomando por la parte superior de la bolsa. También vimos a los tigres y sus cachorros, los leones y sus cachorros, los osos, los monos, los lobos, todos los animales.

Después fuimos a la pajarera y contemplamos todas las aves que había allí. Comenté sobre la migración de las aves; cómo la golondrina del Ártico pasa allí un breve verano y luego vuela hasta el extremo meridional de Sudamérica…un viaje de más de quince mil kilómetros. La golondrina del Ártico y varias otras aves saben instintivamente trasladarse a miles de kilómetros sin necesidad de brújula…algo que los hombres no pueden hacer. […]

Luego le sugerí que en realidad deberíamos salir a caminar hasta la playa de Boston.

Le comenté que la playa de Boston estaba en el mismo sitio que hoy mucho antes de que los puritanos colonizaran Massachusetts; le conté cómo habían disfrutado de ella los indígenas y los primeros colonos. Hoy mismo era un sitio de esparcimiento y solaz, y lo había sido durante innumerables generaciones…y seguiría siendo un lugar de solaz y esparcimiento por un largo futuro.

Le hice contemplar el océano, que estaba muy calmo, pero luego se formaron olas de tormenta, enormes olas, hasta que volvió a recuperar la calma. Hice que viera cómo se producía la pleamar y la bajamar. Luego le sugerí que volviéramos al Hospital Estadual.

Hice unas pocas demostraciones más sobre la hipnosis y le agradecí profundamente en el trance por haberme ayudado tanto…y por haberle enseñado tantas cosas al público. La desperté y volví a agradecerle; después le dije que regresara a su sala de trabajo.

Al día siguiente Betty no se hizo presente en el hospital. sus amigas estaban alarmadas. Fueron a su departamento: no encontraron allí ninguna nota ni señal de Betty, ni siquiera su uniforme de trabajo…solo ropas corrientes. Finalmente se llamó a la policía; el cuerpo de Betty no pudo ser hallado en ningún lado, había desaparecido y se nos acusó al doctor Alex y a mí por su suicidio.

Al año siguiente volví a dar unas conferencias en Boston y tuve que soportar aún muchísimas acusaciones por el suicidio de Betty, lo mismo que el doctor Alex. Cinco años después casi todo el mundo se había olvidado de Betty menos el doctor Alex y yo.[…] Dieciséis años después de aquel día de octubre, en julio de 1972, recibí una llamada de larga distancia desde Florida. Una mujer me dijo: “Probablemente usted no me recuerde, pero yo soy Betty, la enfermera que usted utilizó para una demostración de hipnosis en el Hospital Estadual de Boston en 1956. Hoy se me ocurrió que tal vez a usted le interesara saber qué ocurrió conmigo.¡Cierto!” exclamé yo (Todo el grupo se ríe).

Esa noche, cuando salí del hospital me fui a la Oficina de Reclutamiento Naval y pedí ser incorporada de inmediato al cuerpo de enfermeras de la Marina. Serví allí durante dos períodos de alistamiento. Me dieron la baja en Florida. Conseguí trabajo en el Hospital. Conocí a un Oficial retirado de la Fuerza Aérea y nos casamos. Ahora tengo 5 hijos, y sigo trabajando en el Hospital. Y hoy se me ocurrió la idea de que tal vez usted quisiera saber qué me había sucedido“. Le pregunté si podía comunicárselo al doctor Alex. “Como quiera“, respondió. “A mí me da lo mismo“. Desde entonces hemos mantenido una activa correspondencia.

Ahora bien: cuando la hice alucinar el Jardín Botánico, ¿de qué estaba yo hablando? Pautas de vida: la vida hoy, la vida en el futuro; capullos, frutos semillas, las diferentes pautas de cada hoja en cada planta. En el Zoológico volví a repasar con ella las formas de vida: vida joven, vida madura, las maravillas de la vida, las pautas de migración de las aves. Y luego fuimos a la playa, donde incontables generaciones pasadas habían encontrado solaz, donde lo encontrarían incontables generaciones futuras y donde encontraba solaz la generación actual. Y los misterios del océano: la migración de las ballenas, la de las tortugas marinas, que, como la de las aves, es fascinante, aunque el hombre no ha llegado a comprenderla.

Le nombre todas las cosas por las que vale la pena vivir. Ya nadie se enteró de que estaba haciendo psicoterapia salvo yo. El público escuchó todo lo que dije, pero pensó que estaba demostrando simplemente las distorsiones temporales, las alucinaciones visuales y auditivas. Pensaron que estaba haciendo una demostración de fenómenos hipnóticos. En ningún momento advirtieron que yo estaba practicando psicoterapia deliberadamente.

(Extraído de aquí)
Alicia García AguiarAutor: Alicia García Aguiar Psicoterapeuta especialista en Terapia Breve Estratégica y miembro afiliado oficial en España del CTS que dirige Giorgio Nardone. Encuentra en este blog el tratamiento para todo tipo de trastornos desde la TBE y la Terapia Breve en general y mantente informado de las últimas novedades sobre libros, cursos y seminarios de Giorgio Nardone

Mi perfil de Google+